No te pierdas ‘el descubrimiento arqueológico más importante del siglo XX’

Vladimir Mauricio-Perez

“Bienvenido a Israel, la tierra bíblica que mana leche y miel en la encrucijada de África, Europa y Asia … un paraíso arqueológico”: estas palabras marcan el comienzo de una inmersión única en la vida del antiguo Israel que la exposición, Rollos del Mar Muerto, trae al Denver Museum of Nature and Science del 16 de marzo al 3 de septiembre.

La exposición, patrocinada por la Arquidiócesis de Denver, no solo muestra los auténticos Rollos del Mar Muerto que cautivaron a millones de creyentes y no creyentes de todo el mundo, sino también una cronología de tiempos bíblicos llenos de objetos antiguos que datan de eventos escritos en el Antiguo Testamento hace más de 3.000 años.

“Estamos convencidos de que los Rollos del Mar Muerto descubiertos en el desierto de Judea son el descubrimiento arqueológico más importante del siglo XX”, dijo el Dr. Uzi Dahari, delegado de las Antigüedades de Israel. “Estos pergaminos, escritos en hebreo, son la copia más antigua de la Biblia”.

De hecho, algunos de estos manuscritos son casi mil años más antiguos que las copias más antiguas de la Biblia que se han descubierto, proporcionando una gran riqueza de conocimiento sobre el judaísmo en el tiempo de Jesús.

Exhibición de los Rollos del Mar Muerto en el Denver Art Museum.

“Tantas cosas han cambiado [desde este descubrimiento]”, dijo el Dr. Michael Barber, profesor de Escritura y Teología en el Augustine Institute en Denver. “Ahora entendemos el judaísmo del primer siglo de una manera que no lo hicimos en el pasado y vemos cómo los autores bíblicos están respirando el mismo aire que otros judíos antiguos”.

El aire del Israel del primer siglo estaba lleno de expectativas para la venida del Mesías. Los Rollos del Mar Muerto, que han sido asociados con una comunidad judía religiosa única que vivió una vida estructurada, son testigos de esta realidad, explicó.

“[Estas comunidades] trataban de vivir de una manera que los preparara para la venida del Mesías. Esperaban una nueva alianza y la restauración de la gloria de Adán “, dijo el Dr. Barber. “Vemos tantas superposiciones de cómo el Nuevo Testamento es un cumplimiento de las expectativas judías de la época”.

La exposición sumerge a los visitantes en la historia del pueblo elegido de Dios, desde los artefactos impresos con sellos pertenecientes a reyes bíblicos, como Ezequías, hasta un auténtico bloque de piedra que cayó del Muro de las Lamentaciones de Jerusalén en el año 70 DC.

“Preferimos seleccionar artículos científicamente importantes, algunos muy pequeños, otros muy grandes … pero todos de gran importancia”, dijo el Dr. Dahari.

“Los sitios y artefactos arqueológicos de Israel han producido un extraordinario récord de logros humanos”, agregó la Dra. Risa Levitt Kohn, curadora de la exposición y profesora de la Universidad Estatal de San Diego en California. “Las ollas, monedas, armas, joyas y otros artefactos exhibidos en esta exposición constituyeron una contribución trascendental a nuestro legado cultural. Nos enseñan sobre el pasado, pero también nos enseñan sobre nosotros mismos”, concluyó la experta.

 

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‘¡Ay de mí, si no predico el Evangelio!’

En su décimo aniversario, escuela de evangelización sigue formando discípulos misioneros en Denver

Vladimir Mauricio-Perez

Durante más de diez años, la Escuela de Evangelización San Pablo de Denver no solo ha buscado que las personas tengan una experiencia bonita de Dios, sino que lo sigan con radicalidad en su vida diaria y que compartan con otros el gran don que han recibido: que se conviertan en auténticos discípulos y predicadores.

Bajo la inspiración y el patronazgo de San Pablo, la escuela ha tomado como lema su frase: “¡Ay de mí, si no predico el Evangelio!” (1 Cor 9,16), expresando el celo por llevar a Dios a los demás que nace tras un encuentro con él.

“El objetivo principal de la escuela de evangelización es formar evangelizadores y formadores de evangelizadores: enseñar a enseñar,” dice Abram León, coordinador de movimientos eclesiales laicales de la Arquidiócesis de Denver y director de la Escuela de Evangelización San Pablo por los últimos diez años. “Todos los miembros han tenido un encuentro personal con Cristo que los hace tener un celo admirable para llevar a Jesús a los demás”.

La misión de la escuela ha consistido en formar escuelas de evangelización en cada parroquia para que estas impartan los propios cursos de seguimiento. Ahora hay 13 Escuelas de Evangelización San Pablo en 13 parroquias distintas, con alrededor de 17 miembros en cada una.

“Los buenos testimonios de sacerdotes al ver el impacto en las personas de su parroquia y los grandes frutos: esta es la alegría más grande de los discípulos evangelizadores que salimos de nuestra zona de confort para predicar,” dice Abram.

“El fruto mayor que yo he visto ha sido cómo las personas a las que hemos llevado la Palabra han hecho comunidad,” dice Rigo Escamilla, feligrés de la parroquia St. Anthony of Padua y de la escuela de evangelización desde hace diez años. “He visto en el transcurso de este tiempo la transformación de muchísimas personas, el encuentro con Dios de tantos que no sabían de Él. Y después he visto cómo se han ido entregando en el servicio dentro del templo, en la alabanza o en la catequesis”.

Los orígenes de este método de llevar el Evangelio se encuentran en la llamada del Papa San Juan Pablo II en los años 80 a una nueva evangelización, “Nueva en su ardor, en sus métodos y en su expresión”.

La unión de tres líderes católicos abriría el camino para un método de enseñanza kerigmático, carismático y comunitario: el padre Emiliano Tardif, el padre Ricardo Argañaraz y el laico José “Pepe” Prado. En otras palabras, se buscaba trasmitir el auténtico mensaje del Evangelio de una manera dinámica que llegara lo más profundo del corazón.

La primera escuela de evangelización llamada “San Andrés” comenzó en Guadalajara, Méx. y después se esparció a diferentes lugares de los Estados Unidos, incluyendo Denver, donde ha dado grandes frutos y radica bajo el Movimiento de Renovación Carismática con el nombre “San Pablo”.

Un fuego ardiente

“La entrega de los miembros es admirable porque lo hacen sin esperar recompensa, sino por amor a Cristo y a la Iglesia”, dice Abram.

Pero ¿de dónde nace tal entrega y ardor que los lleva a predicar a “tiempo y a destiempo”? Nace precisamente del encuentro que han tenido con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, y de la transformación que han experimentado en sus propias vidas al formar parte de la escuela de evangelización.

“Una de las cosas que me ha ayudado de haber ingresado a la escuela fue un cambio grande y radical en mi vida espiritual. Yo no tenía nada de conocimiento de la vida espiritual”, comparte Rigo. “Me he enamorado de la relación con Dios. He encontrado el verdadero sentido de mi vida. Para mí la escuela de evangelización ha sido una maestra que me ha formado y dado la capacidad para enfrentar mi vida diaria.”

Abram igualmente dice tenerle mucho que agradecer a la escuela: “Me ayudó a encontrarme más profundamente con Dios, a ver el magisterio de la Iglesia y los sacramentos como una fuente de vida y santificación”, comparte el líder. “En sus cursos me enamoré de la palabra, de la comunidad, conocí a Jesús como Maestro y me dio la pasión y el celo por salir a anunciar a otros que Jesús está vivo”.

“Si algo le tengo que agradecer es que me ha ayudado a ser discípulo de Cristo, a ser misionero y no tener miedo a salir de mi casa, de mi iglesia, de mi diócesis a llevar a Cristo a otros,” dice Abram.

El obispo auxiliar de Denver monseñor Jorge Rodríguez celebró el pasado 29 de junio una misa por el X aniversario de la escuela en la que reconoció su gran esfuerzo por llevar la palabra de Dios a otras parroquias y los alentó a llevar ese mensaje en todas las áreas de su vida y a discernir el futuro de esta misión.

“Ahora les toca discernir con oración para ver por dónde los está llevando el Señor, poner todo en la misión y que crezca esta escuela de evangelización, que haya más escuelas de evangelización y que lleven su mensaje a más gente para la gloria de nuestro Señor”, concluyó el prelado.