Nuevos hallazgos sobre el coronavirus: ¿Cómo afectan la reanudación de misas públicas?

El Diácono Rob Lanciotti tiene un doctorado en microbiología y sirve como diácono permanente en la parroquia St. Elizabeth Ann Seton en Fort Collins, Colorado. Trabajó como virólogo para los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) por 29 años.

El Pueblo Católico: ¿Qué nuevos hallazgos sobre la propagación del coronavirus han encontrado los CDC?

Diácono Rob Lanciotti: Después de más de dos meses de investigación ahora sabemos más de lo que sabíamos al principio, y es lo que debería guiar las futuras políticas. Específicamente, sabemos más sobre quién tiene más posibilidades de morir después de haber sido infectado.

Pero, primero que nada, repasemos cómo las personas se pueden infectar con el virus. Sabemos que la manera principal de propagación es por medio de contacto cercano con personas infectadas, en que gotas infectadas se transmiten de una persona a otra, generalmente a través de la tos o el estornudo. En general, se ha exagerado el papel que juega una persona infectada que no presenta síntomas en la propagación del virus. Sabemos, según estudios previos de otros virus respiratorios, que en muchos casos las personas que no presentan síntomas expulsan menos partículas infectadas que aquellos que sí los presentan; esto es consistente con lo que sabemos sobre la reproducción del virus.

EPC: ¿Entonces aún puede alguien que no presenta síntomas infectar a otros?

DRL: En teoría una persona que no presenta síntomas aún puede transmitir el virus; sin embargo, no se piensa que esta sea la forma principal de transmisión y no debería preocuparnos demasiado. Las personas muestran síntomas porque las células epiteliales en las vías respiratorias se infectan, mueren y literalmente explotan y expulsan partículas infectadas. Aquellos que no presentan síntomas tienen células epiteliales más sanas y expulsan menos partículas infectadas.

EPC: ¿Qué se ha encontrado sobre la propagación del virus por superficies contaminadas?

DRL: Otra manera de contraer el virus -que también se ha exagerado- es a través de la contaminación de superficies. Muchos informes describen cuánto tiempo el virus puede sobrevivir en una superficie. Debemos tomar en cuenta algo muy importante: estos son estudios artificiales y simulados. Lo único que se puede concluir de ellos es que, si un científico coloca el coronavirus en una superficie sin movimiento, este puede ser detectado después de cierta cantidad de tiempo tras una prueba minuciosa. Esto no comprueba que el virus en realidad se puede transmitir de esa manera o hasta qué punto esto influye en una pandemia. La única manera de comprobarlo sería realizando un experimento con humanos, lo que claramente no sería ético. Ahora mismo la página web de los CDC afirma lo siguiente:

“Puede ser posible que una persona contraiga el COVID-19 por tocar una superficie u objeto infectados con el virus y después tocar su boca, su nariz o sus ojos. No se cree que esta sea la manera principal de propagación del virus, pero seguimos aprendiendo más sobre el tema”.

Así que el mensaje final es que las superficies juegan algún papel en la transmisión del virus, pero parece ser que juegan un papel mínimo o secundario.

EPC: ¿Qué más se ha hallado sobre la mortalidad del virus?

DRL: Hemos aprendido bastante sobre quién está muriendo a causa del virus. Admitámoslo, la “pregunta del millón” es “¿Cuál es el riesgo de morir del coronavirus si uno lo contrae?”. Para determinar esto los científicos calculan la tasa de letalidad (TL), una fracción bastante simple: el número total de muertes debido al coronavirus dividido por el número total de infectados, según una región geográfica determinada…

El reto que presenta una TL es obtener un número preciso de infectados, ya que muchos no presentan síntomas. En las primeras etapas de la pandemia, este número era completamente desconocido. Por eso escuchamos varias tasas de letalidad de 3 a 5 por ciento… La única manera de obtener un denominador preciso es haciendo lo que llamamos “encuestas de seroprevalencia”, que comúnmente requieren que un equipo vaya de casa en casa pidiendo voluntarios para obtener muestras de sangre…

Los resultados de varias de estas encuestas han salido a la luz y la tasa de letalidad es considerablemente inferior a lo que se predijo originalmente. De hecho, recientemente los CDC publicaron los resultados, en los que se determina que la tasa de letalidad en EUA es de aproximadamente 0.26 por ciento. Esto es aproximadamente lo doble que nuestras epidemias anuales de gripe.

EPC: ¿Qué más se ha sabido sobre los riesgos que presentan la edad y las enfermedades preexistentes?

DRL: El resumen es claro. Las personas saludables de entre 0 a 17 años prácticamente no están en peligro (TL = 0.0007 por ciento), para las personas saludables de entre 17 y 65 años el virus presenta un riesgo similar a la gripe anual (TL = 0.16 por ciento) y para las personas saludables mayores de 65 años el virus presenta 12 veces más peligro que la gripe anual (TL = 1.5 por ciento). Para las personas con al menos una enfermedad preexistente, la tasa aumenta considerablemente a 7 por ciento. Evaluaciones de Nueva York indican que de entre 70 y 90 por ciento de las personas que han muerto a causa del coronavirus tenían enfermedades preexistentes.

EPC: Entonces, ¿qué tan preocupados deberíamos estar al reanudar las misas públicas?

DRL: La Arquidiócesis de Denver ha implementado normas prudentes que en general siguen el documento del Thomistic Institute “Normas para los sacramentos y el cuidado pastoral” (Guidelines on Sacraments and Pastoral Care). Este documento fue escrito por expertos en enfermedades contagiosas y en liturgia, y provee una manera segura de participar en la misa. Las normas arquidiocesanas proveen una reducción adecuada del riesgo de contraer el virus.

EPC: Finalmente, ¿qué tan preocupados deberíamos estar durante esta pandemia?

DRL: Primero que nada, no deberíamos tener miedo por nuestra fe en Cristo. Sin embargo, aún deberíamos tener cuidado. Muchas personas han muerto y morirán a causa del virus. Aun así, no todos corremos el mismo riesgo. Debemos considerar los hechos, determinar nuestro nivel de peligro y adoptar las medidas adecuadas.

Además, no solo debemos considerar nuestra edad y salud personal, sino también el riesgo que podemos presentar para otros si nosotros los llegáramos a infectar. Algunas personas deben estar más preocupadas y tomar más medidas preventivas que otras. Por ejemplo, una persona saludable de menos de 65 años no debería hacer más de lo que haría durante la temporada de gripe regular. En cambio, las personas mayores de 65 años con enfermedades preexistentes deben tomar más precauciones en público y quizá no asistir a misa.

La conclusión es que, si somos inteligentes y usamos el sentido común y la información disponible para tomar las precauciones adecuadas, muchos de nosotros podemos continuar con nuestra vida y asistir a misa con un riesgo mínimo o insignificante.

Nota del editor: Este artículo fue traducido del original en inglés y adaptado a un formato de preguntas y respuestas para la facilidad del lector.

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  • Partido Republicano de Colorado: cologop.org/
  • Partido Republicano Nacional: gop.com/
  • Partido Demócrata de Colorado: coloradodems.org/
  • Partido Demócrata Nacional: democrats.org/
  • Ciudadanos Fieles (USCCB): usccb.org/resources/formingconsciences-for-faithful-citizenship-spanish.pdf

 

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