Our Lady Mother of the Church: una comunidad en crecimiento

La parroquia que está ubicada en Commerce City, Colorado, ahora tiene un corazón más hispano que nunca.

Mavi Barraza

 Desde hace más de un año, con la llegada de monseñor Jorge de los Santos a Our Lady Mother of the Church (OLMOC), se vio un incremento en la asistencia de feligreses hispanoparlantes y con ello también la participación de estos en varios movimientos, grupos y actividades parroquiales.

En entrevista con El Pueblo Católico, Monseñor compartió que la parroquia fue fundada con el nombre de St. Catherine, pero luego de un incendio que afectó al edificio, fue necesaria la construcción de otro, que se colocó al lado de la iglesia original y a la actual se nombró Our Lady Mother of the Church. Incluso, a la entrada de la parroquia puede observarse a mano izquierda, un crucifijo ahumado que fue rescatado de aquel incendio.

La parroquia Nuestra Señora Madre de la Iglesia, como se le conoce en la comunidad hispana, está ubicada en el corazón de la ciudad de Commerce City.

Hasta hace ocho meses, se ofrecían tres misas en inglés y dos en español. Pero después de un crecimiento en la asistencia de feligreses latinos de un 70 por ciento, se hizo necesaria la implementación de una tercera misa en español, los sábados a las 7 p.m.

“La gente está respondiendo mucho a la motivación. Las personas que quieren estar activas [en la parroquia] están participando mucho. Incrementó la asistencia a la parroquia – la de inglés y la de español – pero más la de español”, dijo Monseñor sonriendo y agradecido.

Esta parroquia tiene tres celebraciones grandes y concurridas: el día de La Divina Misericordia, el segundo domingo de Pascua; el día de los arcángeles, el 29 de septiembre; y el día de Santa Faustina, el 5 de octubre. Durante estas fiestas litúrgicas se hacen oraciones y se ofrece comida gratis todo el día a los asistentes. Además, la parroquia cuenta con dos grupos de danzantes, Tepeyac y Azteca, que bailan durante las celebraciones importantes como el día de la Nuestra Señora de Guadalupe.

Por otra parte, hace un año, fue creado el grupo de jóvenes adolescentes y ha sido todo un éxito. Su coordinadora, Yessica Guerrero de 22 años y quien es feligrés de esta parroquia desde los 9, cuenta que en el grupo que ella coordina hay 45 miembros de entre trece y dieciocho años.

Para mantener a los adolescentes interesados, los tienen activos en la parroquia, van de paseo y “tratamos de enseñarles más de su fe. Por ejemplo, octubre es el mes del Rosario, aprendieron de eso”. Al preguntarle a Yessica cómo siendo tan joven está tan dedicada a la Iglesia, contestó: “En este camino es donde he encontrado mi felicidad. Cristo es mi vida, yo lo sigo y el me da mi fortaleza”. Además, “encontré mi camino en un retiro, con el grupo Kairós aprendí más, y recibí mi formación en la escuela de evangelización. ¡Ahí me enamoré!”, aseguró feliz.

La parroquia cuenta con seis coros. Uno de ellos, que fue creado recientemente, es el de niños y está formado por pequeños de entre seis y diez años.

Entre los grupos más grandes de la parroquia se encuentra el de la Divina misericordia, con 40 miembros. También está el grupo de Jóvenes adultos (que se comenzó hace 10 meses), la Escuela de Evangelización, Servidores para Cristo, el Grupo de oración y los Caballeros de Colón.  OLMOC también es casa de varios movimientos como: el Movimiento Familiar Cristiano, Cursillos de Cristiandad, Encuentro Matrimonial, Kairós, Apóstoles de la Palabra y el Movimiento de la Renovación Carismática.

Monseñor De los Santos cuenta que antes de su llegada las clases de catecismo solo se impartían en inglés. Ahora que las clases también se dan en español, las inscripciones aumentaron un 150 por ciento.

Griselda Gomes feligrés y oriunda de Chihuahua, dice sentirse muy contenta de que su hija esté tomando las clases de catecismo en español. “Es una comunidad muy amable y están muy conscientes de su religión, de su cultura y están preocupados por lo que pasa aquí”, agregó.

Próximamente: Santos fuertes para nuestros tiempos de duda

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“Declaro en verdad y con alegría en mi corazón – ante Dios y sus santos ángeles – que nunca he tenido ningún motivo en mi trabajo que el de predicar la Buena Noticia y sus promesas. Esta es la única razón por la que regresé aquí a Irlanda – lugar del que apenas escapé vivo”. Estas palabras del libro La Confesión de San Patricio reflejan la fuerza del Espíritu Santo que se desarrolló a través de Jesús cuando dio su vida en la cruz,  cuando inspiró a San Esteban, el primer mártir, y cuando continúa moviendo a personas alrededor del mundo para ser testigos de Cristo, sin importar el costo.

Esta semana celebramos las fiestas de dos hombres fuertes: San Patricio y San José. Ambos vivieron durante tiempos difíciles y buscaron vivir plenamente la fe. El ejemplo de estos hombres, nuestros predecesores en la fe nos proveen un modelo de una Cuaresma provechosa y también de una labor evangelizadora en una cultura que duda de todo.

San José era, de acuerdo con el evangelio de San Mateo, un “hombre justo” (Mt. 1:19) cuyo deseo de seguir a Dios en todo lo que hacía era evidente en sus acciones. Bajo la ley judía, José debía divorciarse de María porque la había encontrado embarazada luego de que ellos se habían comprometido, pero antes de que vivieran juntos. Y así, José vio cuán pura y buena era María.

Cuando un ángel apareció a San José en un sueño y le dijo que María estaba embarazada por obra del Espíritu Santo, él no dudó en traerla a su casa, aún cuando sus compañeros creyentes ciertamente cuestionaran su integridad y la de ella. Esta es una lección muy valiosa para las personas de fe de hoy. Es mucho mejor seguir el plan de Dios para nosotros que estar de acuerdo con lo que la sociedad considera sabio.

Esto lo vemos también en la disposición de San José de huir a Egipto a instancias de otro sueño angelical. Quizás él tendría que conformar su corazón con el del plan del Padre cuando escuchó al profeta Simeón predecir que una espada atravesaría el corazón de María y que Jesús sería un “signo de contradicción” (Lc. 2: 22 – 36). Seguramente su corazón pudo haber estado movido por el deseo de proteger a su esposa y a su hijo adoptivo, pero él también pudo ver que Dios estaba en sus obras y en las de su familia.

Cuando San Patricio tenía unos 15 años, fue capturado de su casa en Gran Bretaña occidental por piratas irlandeses y fue vendido en esclavitud. Pasó seis años como esclavo cuidando los rebaños de su amo, pero durante este tiempo se fue acercando progresivamente a Dios y a la fe que previamente había desechado.

Después de regresar a casa cuando escapó de la esclavitud en Irlanda, Patricio tuvo una visión en la cual los irlandeses lo llamaron para que regresara. “¡Niño santo!”, clamaron usando el apodo con el que se burlaron de él cuando eran esclavos: “Ven y camina con nosotros”. Curiosamente, en lugar de enojarse, San Patricio dijo que su corazón se conmovió con estas plegarias.

San Patricio supo lo que estaba enfrentando. Una tierra poblada de 150 tribus cada una liderada por un rey, una sociedad influenciada por los druidas (clase sacerdotal que tenían una gran influencia en la sociedad celta n.d.t) y otras religiones paganas y la Iglesia cristiana contaban probablemente solo en cientos. Pero San Patricio no se desanimó y con fe y alegría se dirigió a Irlanda.

En las mentes y corazones de Irlanda había muchas ideas en conflicto (muchas de ellas dañinas) compitiendo como ocurre ahora. Mientras recorremos nuestro camino a lo largo de la Cuaresma y buscamos una intimidad más grande con Dios – quien es el camino, la verdad y la vida – pidamos la fe fuerte de San José y San Patricio que nos ayude en nuestro caminar. Escuchemos la voz de Dios, la voz de Jesús y no la del mundo, o lo que es peor, la del diablo.

Con el don de la fe y la fuerza del Espíritu Santo, digamos como San Patricio: “Dios escuchó mis plegarias para que yo, por tonto que fuera, pudiera atreverme a emprender una misión tan santa y maravillosa en estos últimos días – que, a mi manera, podría ser como aquellos que Dios dijo que vendrían a predicar y ser testigos de las buenas nuevas para todos los no creyentes … “.

Traducido del original en inglés por Carmen Elena Villa @CalenVilla