Papá, sé santo con el simple ejemplo de San Luis Martín

Vladimir Mauricio-Perez

“Mi esposo es un hombre muy santo; ojalá toda mujer tuviera un esposo como él”, decía Santa Zélie, la esposa de San Luis Martín, con quien tuvo nueve hijos. Muchas veces creemos que ser santo significa lo opuesto a ser un verdadero hombre, y la realidad es todo lo contrario: para ser un hombre verdadero, hace falta ser santo.

Luis Martín lo demostró. No era ni débil ni poco hombre, solamente sabía qué era lo más importante, y lo hacía. Él y su esposa fueron canonizados por el Papa Francisco en 2015. De sus nueve hijos, cuatro murieron a muy temprana edad y las cinco hijas restantes se hicieron monjas carmelitas. La más pequeña fue llamada por el Papa San Pío X “la santa más grande de los tiempos modernos”: Santa Teresita del Niño Jesús.

Aquí mostramos qué tipo de papá era Luis y cómo, de manera tan simple, llegó a ser santo y dar mucho fruto. Lo hizo por cosas simples, cosas concretas que cada padre de familia puede hacer.

Le demostraba su amor a su esposa

“Siempre estoy feliz a su lado; él llena mi vida con dulzura y ternura”, decía Zélie de su esposo. Y es que la manera principal de ser santo para un esposo es amando verdaderamente a su esposa. Esto no significa solo sentirse enamorado, el amor es mucho más profundo.

¿Qué tipo de amor es este amor santo? San Pablo nos explica: “Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla” (Ef. 5:25-26) – entregándose.

San Luis se entregó a su esposa, la amó y la respetó en lo próspero y en lo adverso, en la salud y enfermedad, y fue fiel hasta el final. Es un amor que cumple con todo su ser los votos matrimoniales. “Nuestros sentimientos siempre estaban unidos y siempre era mi apoyo y mi consolación”, decía Zélie.

Reflexión: ¿Cómo le puedo demostrar mejor mi amor a mi esposa? ¿Sabe que la amo? ¿Le pido perdón cuando la ofendo? ¿Le ayudo aun cuando estoy cansado? ¿Le doy más importancia a mi celular, trabajo o incluso a mis hijos, que a ella? 

 

Pensaba primero en su familia

A Luis le importaba más el bienestar de su familia que su propio éxito. No es que no quisiera salir adelante en la vida, sino que él sabía que el mejor fruto que podía dar era que su esposa e hijas desarrollaran sus talentos y llegaran al cielo. Esta realidad se vio el día en que san Luis vendió su negocio de relojería para unirse al de su esposa, que era mucho más exitoso. Desde joven se había hecho un experto en su oficio, pero su esposa era una tejedora de tela de encaje muy talentosa y su trabajo era muy requerido. Así que él se dedicó al aspecto logístico de la empresa de su esposa. Le importaba primero su familia y hacía lo que mejor les convenía a todos.

Igualmente, en otra ocasión, después de la muerte de su esposa, Luis decidió mudarse al lugar donde vivían los tíos y tías de sus hijas porque él sabía que eso les iba ayudar.

Reflexión: ¿Sacrifico mi familia demasiado por mis responsabilidades? ¿Procuro hacer lo que es mejor para todos y no solo para mí? ¿Les ayudo a mi esposa e hijos a desarrollar sus talentos y dar lo mejor de sí?

Pasaba tiempo con sus hijas y demostraba su amor

A veces entre las cosas más difíciles para los hombres está el mostrar afecto a los hijos porque ellos mismos nunca lo recibieron de sus padres. Y, sin embargo, es una de las cosas más importantes que un hijo necesita de su padre, pues le da una base que nadie puede reemplazar y que le permitirá desarrollarse en la vida con firmeza.

Por su parte, después de la muerte de su esposa, Luis se aseguró de mostrarles mucho afecto a sus hijas. Las acompañaba a la la escuela, las escuchaba atentamente cuando le contaban sobre su día; después de la cena pasaba tiempo con ellas, haciéndoles juguetes, cantándoles, contándoles historias y jugando con ellas antes de hacer oración en familia.

 

Reflexión: ¿Juego con mis hijos? ¿Conozco sus talentos y deseos? ¿Los escucho con interés cuando me quieren contar sobre su día? ¿Les digo que los amo? ¿Los abrazo y demuestro mi cariño?

Educaba y disciplinaba a sus hijas

La educación de los hijos es una de las más grandes misiones de los padres de familia. De hecho, la Iglesia llama a los papás “los primeros educadores de sus hijos”. Y no se refiere sobre todo a la mamá, como muchas veces suele suceder, sino también al papá. El papá no está solo para trabajar, sino que también debe ser activo en la educación de sus hijos.

San Luis tenía esto bastante claro. Durante el verano no le gustaba ver a sus hijas quedarse en casa sin hacer nada, así que las motivaba a desarrollar un pasatiempo, ya fuera tocar un instrumento, dibujar u otra actividad buena y sana. También tenía una estructura de disciplina para la vida diaria. Por ejemplo, llevaba a sus hijas a misa antes de ir a la escuela, todas se tenían que comer lo que les servían y no podían faltar a la escuela al menos que estuvieran muy enfermas. Celine, una de sus hijas, solo faltó dos veces en ocho años.

 

Reflexión: ¿Dejo a mis hijos estar solo en el teléfono o en los videojuegos? ¿Los motivo a hacer otras actividades sanas y activas con sus hermanos o amigos? ¿Les doy el ejemplo al no estar todo el tiempo en mi teléfono o viendo televisión?

 

Les enseñaba a seguir a Dios

Quizá la misión más grande del padre es mostrarles a sus hijos que hay un Padre que es aun más bueno y generoso que él mismo. Pero para eso, tienen que guiar a sus hijos hacia Dios con su ejemplo.

Luis tenía esto muy claro. Celine, la hermana de Santa Teresita incluso dijo que la santa había podido estar tan cerca de Dios Padre precisamente porque había tenido un gran ejemplo que le había enseñado qué significa tener un buen padre. Además, era un periodo en el que los papás se enfurecían al oír que sus hijas querían entrar al convento – como aún sucede hoy – pero él decía: “Es un gran honor para mí que el Señor quiera tomar a todas mis hijas.”

 

Reflexión: ¿Les enseño a mis hijos que Dios es importante? ¿Hago el esfuerzo por rezar un rato todos los días? ¿Les enseño a mis hijos a rezar el Padre Nuestro, Avemaría, el Rosario o a hablar con Dios? ¿Alguna vez me han visto mis hijos rezar? ¿Aparto tiempo al menos una vez a la semana para rezar en familia, agradecer y pedir por nuestras necesidades?

Próximamente: “Todo es posible”: Tres madres hispanas obtienen licenciatura a través de Centro San Juan Diego

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“¡Gracias por atreverse a soñar y a buscar un mundo mejor!” Con estas palabras Alfonso Lara, director de Centro San Juan Diego, dio la bienvenida a las tres graduadas de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), cuya graduación se llevó a cabo el viernes, 14 de junio, en CSJD en Denver.

Las tres licenciadas – Jovana López González, Leticia Morales Gonzáles y María Guadalupe Sánchez Casarrubias – obtuvieron sus respectivos títulos gracias a la alianza establecida entre CSJD y UPAEP en el 2012, la cual le ha permitido a CSJD ofrecer licenciaturas y maestrías en línea, en español, válidas en los Estados Unidos y a un precio asequible.

La graduación de estudiantes de la Universidad Popular del Estado de Puebla (UPAEP) que obtuvieron su licenciatura a través de Centro San Juan Diego, se llevó a cabo el 14 de junio en Denver. (Fotos de Nissa LaPoint | Centro San Juan Diego)

La ceremonia fue dirigida por el distinguido periodista Rodolfo Cárdenas, como maestro de ceremonias, y contó con la presencia de los cónsules de Guatemala, El Salvador y Perú en Denver; así como de tres representantes de UPAEP, quienes viajaron desde Puebla para la ocasión; el Vicario General de la Arquidiócesis, padre Randy Dollins; la hermana Alicia Cuarón, y otros estudiantes, amigos y familiares.

Aquí presentamos a las nuevas licenciadas.

(Foto de Nissa LaPoint | Centro San Juan Diego)

Jovana López González

Lic. en Administración de Empresas

Originaria de la Ciudad de México, Jovana fue impulsada por su deseo de ser un buen ejemplo para su hijo y para la comunidad hispana a la hora de comenzar su carrera en Administración de Empresas en UPAEP Online por medio de CSJD.

“Me siento contenta, muy satisfecha y con un logro cumplido, más que nada, para mí y para mi familia”, dijo a El Pueblo Católico Jovana, quien llegó hace 19 años a este país. “Nunca pensé que esto se fuera a hacer realidad. Fueron más de 4 años y decía yo ya al final: ‘a lo mejor no puedo’, porque tomé más materias para poderla terminar más rápido, pero aquí estoy”.

Jovana López González obtuvo su licenciatura en Administración de Empresas. (Foto de Nissa LaPoint | Centro San Juan Diego)

Aseguró que su camino no fue fácil, ya que uno de sus retos más grandes fue el comenzar con un nivel de computación muy básico, lo que la obligó a aprender computación y llevar sus materias a la vez.

Sin embargo, dirigiéndose a las personas que están indecisas sobre si deberían o no emprender el camino de una carrera universitaria, asegura “que nunca es tarde. No importa la nacionalidad, no importa la edad – que siempre hay oportunidad. El tiempo se lo da uno, y cuando uno quiere, se puede. Y que no dejen su sueño atrás, que lo hagan realidad, que todos los días se levanten con el sueño de seguir adelante”.

 

(Foto de Nissa LaPoint | Centro San Juan Diego)

Leticia Morales Domínguez

Lic. en Gestión de Tecnologías de Información

Debido a diversos problemas, Leticia tuvo que dejar sus estudios universitarios en México, pero, tras mudarse a los Estados Unidos con su esposo, nunca olvidó su sueño: “Me prometí a mí misma que iba a estudiar algo, aunque fuera algo sencillo”.

La oriunda de Chalchihuites, Zacatecas, estuvo “tocando puertas” por más 20 años. Estudió inglés, obtuvo su GED, pero su sueño de estudiar una carrera parecía lejano – hasta que escuchó la oportunidad que CSJD ofrecía a través de UPAEP Online, “y no lo pensé dos veces”, aseguró.

Siendo madre de tres hijos, el más pequeño de 2 años, las dificultades no fueron pocas. “Fue difícil coordinar las actividades como alumna, madre y además como empleada… Tuve que estar estudiando en el turno de la noche para poder culminar mis estudios”, dijo Leticia a El Pueblo Católico.

Leticia Morales Domínguez obtuvo su licenciatura en Gestión de Tecnologías de la Información (Foto de Nissa LaPoint | Centro San Juan Diego)

Pero ahora, para la catequista y feligrés de St. Michael the Archangel en Aurora, este logro la hace sentir como si estuviera sentada en la cima de una montaña “divisando el paisaje hermoso”.

“No hay obstáculos que no podemos vencer. Todos tenemos las capacidades, los dones que Dios nos dio para poder lograr nuestros sueños.

“Me gustaría (decirles a) todas las personas que tengan este sueño, que se acerquen a UPAEP, al CSJD, porque es posible, y hay un gran equipo detrás de nosotros para apoyarnos. No vamos solos en esta carrera”.

 

(Foto de Nissa LaPoint | Centro San Juan Diego)

María Guadalupe Sánchez Casarrubias

Lic. en Innovación y Asesoramiento Educativo

“El amor: el amor a mí, el amor a los demás y el amor a mi familia” es lo que llevó a María, madre inmigrante de la Ciudad de México, a obtener su licenciatura en Innovación y Asesoramiento Educativo en CSJD. “No sabía identificar qué era lo que me había motivado, hasta que, empezando este proceso, me di cuenta de que era por amor, amor de entrega hacia los demás”.

María ve este hito en su vida como el comienzo de algo nuevo: “Esto es apenas el principio de lo que me gustaría hacer, que es apoyar a la comunidad hispana”, dijo la graduada en diálogo con El Pueblo Católico, expresando los muchos sueños que tiene por cumplir.

María Guadalupe Sánchez Cassarrubias obtuvo su licenciatura en Innovación y Asesoramiento Educativo. (Foto de Nissa LaPoint | Centro San Juan Diego)

No obstante, su camino no ha sido todo color de rosa. “Lo más difícil fue empezar una licenciatura a ya más de los 40 años y las barreras de la tecnología: yo no sabía usar una computadora”. Aun así, no se rindió, y anima a otros a seguir luchando por sus sueños.

“Les diría a las personas indecisas que se animen. La educación es algo que nos va a permitir ser más grandes, y nos va a permitir ver el mundo de diferente manera y entregarnos de diferente manera al mundo… No hay límites si uno no los tiene en la mente”, aseguró María.

(Foto de Nissa LaPoint | Centro San Juan Diego)

Para más información sobre cómo obtener una licenciatura a través de CSJD, visite:

centrosanjuandiego.org/upaep/ o llame al (303) 295-9470.