Planificación familiar natural vs anticonceptivos: Un tema más allá de la fe

Gabriela Hernández, de 18 años de edad, nos comparte su experiencia

Mavi Barraza

Por: Mavi Barraza.

En esta edición del Denver Catholic en Español, damos comienzo a una serie de artículos informativos que abordan el tema del efecto negativo que tiene el uso de los anticonceptivos –(tanto física, emocional, psicológica y espiritualmente). Tocaremos el tema de la Planificación Familiar Natural, y los diferentes métodos que existen tanto para espaciar embarazos como para concebir. Y finalmente, hablaremos de la importancia transmitir estos conocimientos a jóvenes para que estos estén informados y en su momento con esta información y con esta información a la mano, sepan tomar mejores decisiones. Todo lo esto lo expondremos con experiencias de la vida real, y compartidas por gente de nuestra comunidad.

El solo hecho de recordar que, por consumir anticonceptivos, su vida se vio afectada y se sintió estar al borde de la locura, es lo que llevó a Gabriela Hernández, joven de 18 años de edad, a compartir su historia para para que “otras mujeres tomen mayor conciencia en esta situación, y busquen opciones, hagan preguntas, y tomen una mejor decisión de cómo cuidar su cuerpo, que es tu templo dado por Dios”, afirma nuestra entrevistada.

“En estos tiempos, uno quiere respuestas rápidas, prácticas y cómodas”, dice nuestra entrevistada al preguntarle su opinión acerca del por qué las mujeres podrían preferir los anticonceptivos a los métodos naturales. “Pero a veces es peor el remedio que la enfermedad porque uno no se da cuenta de que a la larga afecta física y emocionalmente”, asegura. La respuesta de Gabriela es muy común en la mayoría de las mujeres que optan por los anticonceptivos que son “prácticos y fáciles de usar”, como los pintan las diferentes campañas publicitarias.

Pero ¿Sabemos en realidad qué le ocasionan a nuestro cuerpo los anticonceptivos? Gabriela Hernández, luego de su primer embarazo y por cuestiones médicas optó por tomar anticonceptivos. Tras unos momentos de reflexión, dijo: “Mi embarazo y mi parto fueron complicados y de alto riesgo. Por un consejo del doctor fue que decidí comenzar a buscar el mejor anticonceptivo para mí, ya que, según él, lo mejor sería evitar un embarazo. Probé con casi todos, la píldora, la inyección, el anillo, el dispositivo intrauterino, el parche… todos”.

Pero desafortunadamente cada uno de ellos tuvo un efecto secundario en Gabriela. “Con uno me dolía mucho la cabeza, con otro me daban nauseas todo el día; hasta tuve hemorragias y cambios de ánimo”, recordó la joven.

Por el temor de quedar embarazada y poner en riesgo su vida, como los mismos médicos le habían advertido, fue que incurrió a “otras posibles soluciones”.

Y de ello, comenta Hernández… “Me puse la Depo (Depo-Provera), [un anticonceptivo en forma de inyección que provee control natal durante 3 meses.] Mi periodo se ausentó por meses, me sentía mareada y con mucho dolor de cabeza; se me alteraron los nervios y sentía que me estaba volviendo loca”.

Los síntomas que padecía Gabriela mientras estuvo usando este anticonceptivo eran los efectos secundarios de la inyección. Pero desafortunadamente ella no recibió la información adecuada de parte del médico.

“Mis nervios se alteraron tanto que tuve que recibir medicamento para la ansiedad y terapia psiquiátrica”, agregó la joven en su afán de compartir su historia para ayudar a crear mayor conciencia sobre este tema.

Ya cansada de la situación, Gabriela Hernández decidió visitar una clínica especializada en la salud de la mujer, donde le hablaron de los métodos de la planificación familiar natural. Fue además ahí que se le explicó la manera en que funcionan los anticonceptivos y el efecto que tienen para destruir u obstruir la fertilidad; se le habló de los síntomas secundarios y que algunos de ellos son considerados de alto riesgo para la salud.

Es importante resaltar que los Métodos de Planificación Familia Natural son más que una cuestión de fe: Son una opción sana que permite que la mujer tenga más conocimiento de su feminidad, desarrolle una relación más íntima con su pareja y permiten que su cuerpo se mantenga libre de tóxicos que no solo lo contaminan; sino que además lo hacen sentir enfermo en la mayoría de los casos.

Este es el primero de varios artículos informativos sobre los Métodos de Planificación Familiar Natural. En nuestra siguiente edición abordaremos el tema de los diferentes métodos y la forma de uso de cada uno de ellos.

Próximamente: El contexto para cubrir la crisis de la Iglesia

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Por: Mark Haas

La Iglesia católica ha reducido el número de supuestas acusaciones de abuso sexual de menores en un 95 por ciento.

Si solo algo se te queda de este artículo, que sea que desde la peor década de la Iglesia en 1970, los datos reportados muestran un descenso en las acusaciones de un 95 por ciento en la década del 2000, y 98 por ciento en la del 2010 (fuente: : CARA/Georgetown).

Ahora, obviamente, incluso una nueva instancia ya es demasiado, pero en base a mi experiencia como director de relaciones públicas de la Arquidiócesis de Denver, he visto cómo la cobertura en los medios pueden llevar a la gente a creer que las condiciones actuales de la Iglesia católica no han cambiado. Como periodista, se cómo a los medios de comunicación les gusta enfatizar “nuevos detalles”, o “nuevo reporte”, o “nuevas acusaciones”, que pueden ser verdad, pero los últimos meses ha sido mayormente “nueva información “sobre casos de hace 25 o 50 años.

Entonces, ¿cómo separamos el pasado del presente? No deseamos cerrar la puerta al pasado, pero también queremos que la gente sepa que pueden tener confianza en la Arquidiócesis de Denver en el 2018.

Uno de los desafíos al que nos enfrentamos al asegurarnos que nuestra historia sea entendida correctamente es que muchas personas ven las noticias de una manera muy superficial.

Una encuesta reciente realizada por Colorado Media Project encontró que el 59 por ciento de las personas solo lee los titulares o los resúmenes de la cobertura de noticias. (Por eso por lo que me aseguré de poner la información más importante en la primera línea de este articulo).

Lo que he visto es que cuando los medios de comunicación aquí en Denver sacan una historia: “Ex – sacerdote de Colorado implicado en el reporte de abuso a menores de Pennsylvania”, muchas de las personas que ven el titular en las redes sociales no se dan cuenta que el sacerdote estuvo aquí solo por siete meses en 1983 y que la Arquidiócesis de Denver no ha tenido reportes de mala conducta antes, durante o después de su corta visita. Todo lo que ven es un informe negativa de la Iglesia católica.

Hablando del reporte del Gran Jurado de Pennsylvania, creo que la mayoría de las personas han visto o escuchado que contiene “300 sacerdotes y 1.000 víctimas”, pero ¿cuántas de las cadenas noticiosas se tomaron el tiempo para mencionar que solo el 3 por ciento de esos supuestos incidentes ocurrieron desde el 2002? Si estás preocupado por saber si la Iglesia católica es un lugar seguro para tus hijos en el 2018, sería interesante para ti saber que más maestros de las escuelas de Pennsylvania perdieron sus licencias en el 2017 por conductas sexuales indebidas (42), que el total de las acusaciones en la Iglesia católica de los Estados Unidos entre el 2015 y el 2017 (22). Son 42 maestros en un estado en un año, en comparación a 22 acusaciones en todo el país en tres años. Voy a detenerme aquí y reconocer que no todo es perfecto en la Iglesia católica. Aún hay casos de abuso sexual a menores que desconocemos, y aún tenemos esas pocas acusaciones nuevas. Si bien hemos hecho grandes mejoras, debemos continuar buscando formas de ser mejores, más responsables y más transparentes, para que los mismos problemas no se repitan.

También debemos mostrar la mayor compasión por los sobrevivientes y continuar ofreciendo nuestra ayuda en su recuperación continua.

Sabiendo que estos eventos han sido experiencias devastadoras para las personas, es difícil tener una discusión que analice el tema en términos de estadísticas, patrones y análisis de datos. Tampoco es correcto argumentar que esto es solo un problema de la sociedad, y que otros son mucho peores que nosotros. Admito que he hecho ambas cosas en esta columna, porque en última instancia creo que el contexto es importante.

Debemos mostrar como Iglesia a cualquier víctima y a sus familias nuestro compromiso continuo en abordar el problema. Y creo que se lo debo a muchos sacerdotes maravillosos de nuestra arquidiócesis, para defenderlos, para que no sean presentados como parte de los problemas del pasado.

Piénselo de esta manera: si tomáramos otra crisis que está plagando a Estados Unidos (violencia con armas de fuego, adicción a los opioides, obesidad) y alguien encontró la manera de reducir uno de estos problemas en un 95 por ciento, ¿no valdría la pena hablar de eso?

De hecho, ¿no sería ese el titular que vería el 59 por ciento de los lectores de titulares?

 Traducido del original en ingles por Mavi Barraza