Preguntas frecuentes sobre la revisión independiente y el informe

Estas preguntas frecuentes tienen la intención de dar un breve resumen de la revisión independiente y del informe publicado específicamente sobre la Arquidiócesis de Denver. El informe completo está disponible en archden.org/promesa

¿Qué es la revisión independiente? El ex fiscal de los Estados Unidos Robert Troyer tuvo acceso a 70 años de archivos diocesanos referentes al abuso sexual de menores por parte de sacerdotes diocesanos, incluyendo los llamados “archivos secretos”, y la oportunidad de entrevistar a sobrevivientes, sacerdotes y otros testigos. Su informe incluye un análisis de las políticas de la diócesis relacionadas a la prevención y respuesta al abuso sexual de menores; el cumplimiento de la ley de Colorado por parte de las diócesis, que exige la denuncia obligatoria de acusaciones de abuso a la policía; y una lista de todos los sacerdotes diocesanos que han sido sujetos a una o más acusaciones fundamentadas de abuso sexual de un menor desde el año 1950.

¿Por qué la Arquidiócesis estuvo de acuerdo con la revisión independiente? Había cuatro objetivos: (1) Reconocer públicamente esta historia de abuso sexual y, al hacerlo, proporcionar un momento de justicia para cualquier sobreviviente de abuso, y alentar a otros a presentar sus acusaciones; (2) Para asegurar al fiscal general, al público y a los miembros de la Arquidiócesis -clérigos y laicos- que ningún sacerdote diocesano que haya abusado sexualmente de un menor está activo en el ministerio; (3) Para identificar cualquier mejora necesaria en nuestras políticas y procedimientos, y así garantizar que sean del más alto nivel; (4) Permitir que las miles de personas que trabajan para hacer de la Arquidiócesis un ambiente seguro para los niños, vean el progreso de su trabajo.

¿Qué encontró la revisión independiente de la Arquidiócesis de Denver? La revisión identifica a 21 sacerdotes diocesanos y un sacerdote externo responsables de 127 acusaciones fundamentadas de abuso sexual de un menor. Para proveer
un contexto: dentro de la Arquidiócesis de Denver, el caso más reciente fue en 1998 y no se encontraron acusaciones fundamentadas contra ningún sacerdote diocesano activo en ministerio. Casi el 90 por ciento de los abusos conocidos ocurrió hace más de 40 años (1950-1979: vea la gráfica a continuación). Más del 60 por ciento de los abusos fueron cometidos por dos exsacerdotes: H. Robert White y Leonard Abercrombie. Y aproximadamente el 75 por ciento de los abusos fueron cometidos por cuatro exsacerdotes: White, Abercrombie, Neil Hewitt y John Holloway, ninguno de los cuales ha estado activo en ministerio durante los últimos 26 años.

¿Cuál fue la extensión de la revisión independiente? La revisión se centró en todos los sacerdotes diocesanos y externos que sirvieron en la Arquidiócesis entre 1950 y hoy. Si bien los sacerdotes de órdenes religiosas a menudo sirven en nuestras parroquias, estos están bajo la supervisión de otro superior religioso, quien mantiene sus archivos y maneja las acusaciones de mala conducta.

¿Cuál es el estado de los sacerdotes nombrados en el informe? De los 22 sacerdotes, 15 de ellos están muertos y ninguno de los otros siete está asignado al ministerio activo. La acusación fundamentada más reciente en el informe fue perpetrada por Timothy Evans en 1998. Evans ha sido expulsado del sacerdocio y permanece en prisión. Vea todas las preguntas frecuentes en línea.

¿Están mis hijos seguros en las parroquias o escuelas católicas? Sí. Las políticas y procedimientos que se han implementado y fortalecido en las últimas tres décadas han demostrado ser eficaces. Todos los sacerdotes, diáconos, empleados y voluntarios que trabajan con niños deben pasar una verificación de antecedentes y asistir a una capacitación de ambiente seguro para recibir educación sobre cómo prevenir, detectar y responder a posibles abusos. Actualmente contamos con 14,000 denunciantes obligatorios capacitados, y cada año se enseña a aproximadamente 22,000 niños cómo mantenerse a salvo. También hemos fortalecido nuestro proceso de evaluación y formación en el seminario para preparar mejor a nuestros futuros sacerdotes. Sin embargo, una vigilancia constante es necesaria para proteger a nuestros niños.

¿Ha solucionado la Iglesia por completo el problema del abuso sexual de menores por parte del clero? No. Si bien consideramos que la ausencia de abuso fundamentado por parte de sacerdotes diocesanos en los últimos 20 años es una señal positiva de que estamos abordando el problema de manera significativa, reconocemos que el abuso sexual infantil es un problema generalizado en nuestra sociedad y que debemos permanecer alerta como Iglesia. El informe es un claro recordatorio de lo que sucedió cuando el problema no se tomó en serio.

¿Qué pasa después? La arquidiócesis trabajará de inmediato para implementar las recomendaciones del informe, la mayoría de las cuales abordan la manera en que investigamos las denuncias históricas y respondemos a los sobrevivientes que ahora son adultos. Para nuestros fieles: los alentamos a que asistan a una de las clases de capacitación de ambiente seguro que se requieren para nuestros sacerdotes, diáconos, empleados y voluntarios que trabajan con niños. También
los alentamos a que encuentren maneras de apoyar a nuestros sacerdotes actuales, quienes con demasiada frecuencia son considerados culpables por el simple hecho de ser sacerdotes. Finalmente, todos debemos continuar orando por la sanación de todas las personas afectadas por el abuso sexual.

Próximamente: La dignidad humana en el libro del Génesis

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Este artículo fue publicado en la edición de la revisa de El Pueblo Católico titulada “EL GRAN RESCATE”. Para suscribirte y recibir la revista en casa, HAZ CLIC AQUÍ.

 

Por el diacono Pedro Reyes, Parroquia St. William, Ft. Lupton.

Todo ser humano tiene una dignidad que le fue otorgada por Dios. San Juan Pablo II en su teología del cuerpo nos dice lo siguiente:

“El hombre es creado sobre la tierra y al mismo tiempo que el mundo visible. Pero, a la vez, el Creador le ordena subyugar y dominar la tierra (cf. Gén 1, 28): está colocado, pues, por encima del mundo. Aunque  el hombre esté tan estrechamente unido al mundo visible, sin embargo la narración bíblica no habla de su semejanza con el resto de las criaturas, sino solamente con Dios”.

Lo que san Juan Pablo II nos está recordando es que el hombre no fue creado de la misma manera que los demás seres vivos. Esto, naturalmente, nos hace diferentes al resto de la creación. No podemos darle los mismos derechos a una mascota, como un perro o un gato, que a un ser humano. Es triste que hoy en día la dignidad del ser humano sea despreciada a tal grado que muchas personas le dan más amor y atenciones a las mascotas que a los propios familiares. Hoy en día hay algunas personas que tratan a los animales como seres humanos y a sus semejantes, que son seres humanos,] como animales.

San Juan Pablo II nos dice también esto:

“En el ciclo de los siete días de la creación es evidente una precisa gradualidad; el hombre en cambio no  es creado según una sucesión natural, sino que el Creador parece detenerse antes de llamarlo a la existencia, como si volviese a entrar en sí mismo para tomar una decisión: ‘Hagamos al hombre a nuestra imagen, a nuestra semejanza…’ (Gn 1,26)”.

Nuevamente, san Juan Pablo II nos recuerda la manera tan diferente en la que Dios creó al hombre. Y aquí nos recuerda la principal diferencia entre los seres humanos y el resto de la creación. El hombre, a diferencia de los demás seres vivos, fue creado a “imagen y semejanza” de Dios. O sea, el ser humano tiene una dignidad única e inigualable que le ha sido otorgada por Dios.

En todo lo que hemos visto, podemos darnos cuenta de lo siguiente: cuando el autor del libro del Génesis narra la creación de todo, al referirse al ser humano, especifica que lo creó y lo bendijo. Sin embargo, la creación del hombre se distingue de todo lo demás creado de tal manera que le da ese grado de dignidad superior al resto de la creación.

Esto se puede ver claramente porque antes de crear al ser humano, Dios es presentado como si estuviera deliberando sobre cómo lo creará, mostrando el acto de crear al hombre como un acto muy importante. Igualmente, la excepcional dignidad del ser humano se muestra en su totalidad por la ‘semejanza’ con Dios. Por lo tanto, todos los seres humanos, sin importar raza, color de piel, país de origen, etc., tenemos una dignidad específica que debe ser respetada por todos. Y esta dignidad viene por el hecho de haber sido creados “a imagen y semejanza de Dios”.

 

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