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Prepárate para la Navidad: Guía de oración del 17 al 23 de diciembre

Guía de oración para la última semana de Adviento

Entre las decoraciones y preparaciones para la Navidad, el Adviento a menudo se convierte en una lucha entre la preparación interior y la distracción. Sin embargo, no tiene que ser así. La Iglesia nos llama y nos ayuda a redoblar nuestros esfuerzos a partir del 17 de diciembre para preparar la venida de nuestro Señor.

A partir de esta fecha, la Iglesia nos da las “antífonas de la O”, oraciones breves que atribuyen títulos del Antiguo Testamento a Jesús, mostrando que él es su cumplimiento. Estas antífonas se rezan en la Liturgia de las Horas, un método antiguo de oración con los salmos, y aparecen del 17 al 23 de diciembre.

 

17 de diciembre

¿Hay orden en mi vida?

ANTÍFONA

Oh, Sabiduría, que brotaste de los labios del Altísimo, abarcando del uno al otro confín y ordenándolo todo con firmeza y suavidad; ven, muéstranos el camino de la salvación”

EXPLICACIÓN

Esta antífona nos habla de la belleza de la creación. Dios creó todo con orden, firmeza y suavidad a través de su palabra. Esta misma Palabra creadora se ha hecho carne y ha venido a nosotros para mostrarnos el camino de la salvación. Ha venido para tocar lo más profundo de nuestro ser, nuestros problemas y circunstancias, nuestras dudas y debilidades. Él mismo es la respuesta a nuestras inquietudes. Es él quien da orden a nuestra vida dispersa.

MEDITACIÓN

Dios creó todo con orden. Por eso, no es de extrañarse que cuando algo está desordenado en nuestra vida, perdemos la paz. ¿Qué aspectos de mi vida tengo que ordenar? Quizá es algo físico como la habitación: lo exterior también influye en lo interior. Quizá lo que está en desorden es alguna relación. ¿Cómo sería distinta tu vida si el orden reinara en ese aspecto de tu día a día? ¿Qué puedes hacer para mejorarlo? Identifica algo que necesite orden y toma un pequeño paso para ordenarlo: tiende la cama, haz una llamada, regala una sonrisa. Y pídele a Dios que, en su sabiduría, te ayude a traer orden a toda tu vida. Él tiene el poder para desatar los nudos más complicados. Confía en él.

ORACIÓN

Señor, tú que ordenas todo con firmeza y suavidad, ven y ordena los rincones de mi vida que están desordenados (expresa las áreas interiores de desorden). ¡Muéstrame el camino de la salvación!

 

18 de diciembre

Mira más a Jesús que a tu pecado

ANTÍFONA

“Oh, Adonái, Pastor de la Casa de Israel, que te apareciste a Moisés en la zarza ardiente, y en el Sinaí le diste tu Ley; ven a librarnos con el poder de tu brazo”.

EXPLICACIÓN

Dios escogió al pueblo de Israel para darse a conocer a todas las naciones. Ese Dios se hizo carne y vino a librarlos con el poder de su brazo. Jesús es el verdadero pastor que tanto esperaban, aquel que vino a librarlos del poder del pecado. Él en verdad tiene el poder para levantarnos y librarnos de la oscuridad del pecado que nos esclaviza.

MEDITACIÓN

¿Cuáles son mis debilidades? ¿En qué pecado vuelvo a caer una y otra vez? Dios nos da la gracia para vencer el pecado, pero ¿cómo podemos hacerlo si a veces parece imposible? Aunque es necesario poner medios concretos para no volver a pecar, con frecuencia cometemos el error de mirar más nuestro pecado que a Jesús mismo. La mejor manera de vencer el pecado es amando más y más a Jesús. Cuando uno ama verdaderamente, detesta y rechaza todo lo que lo aleja del amado. Por eso, te invito a que hoy fijes tu mirada en una imagen de Jesús y le digas una y otra vez cuánto lo amas y le pidas que te ayude a amarlo más.

ORACIÓN

Señor Jesús, tú que viniste a darnos la libertad verdadera, ayúdame a amarte con toda mi mente, mi alma y mi cuerpo, con todo mi ser, para así poder rechazar todo lo que me aleja de ti, en especial (menciona un mal hábito). Confío en tu amor y tu misericordia.

 

19 de diciembre

La oración es más que un asunto personal

ANTÍFONA

“Oh, Renuevo del tronco de Jesé, que te alzas como un signo para los pueblos, ante quién los reyes enmudecen y cuyo auxilio imploran las naciones; ven a librarnos, no tardes más”.

EXPLICACIÓN

La encarnación de Dios es un evento concreto en la historia del mundo: Dios nace en una familia y un país específicos. Es completamente humano y cercano, por eso, toda la humanidad clamará por él. Ha venido a formar parte de lo más íntimo de nuestras vidas, de nuestra familia y nuestras relaciones. Incluso hoy sigue teniendo el poder para llevarnos a una vida plena, generación tras generación.

MEDITACIÓN

¿Qué tan importante es la oración para mí? Cuando los esposos no dedican tiempo el uno para el otro, su matrimonio fracasa. Esto evidentemente afecta a los hijos. De igual manera, cuando no existe una relación con Dios en la oración, fracasamos; no podemos ser más que una sombra de lo que Dios quiere que seamos. Esto no solo nos afecta a nosotros, sino también a nuestros seres queridos: les ofrecemos una versión rebajada de nosotros mismos. Por eso, la oración no es un asunto meramente personal. Si la oración no forma parte de tu vida diaria, busca unos minutos para incorporarla. Es la manera en que dejamos que Dios actúe en nuestra vida. Si ya lo haces, ¿qué puedes hacer para que sea más profunda y sincera?

ORACIÓN

Oh, Jesús, tú que te hiciste hombre en todo, te pido que me ayudes a ser fiel en la oración, que me transformes en la persona que quieres que sea, y que lleves a mis familiares y amigos, en especial a (nombra a una o más personas), a tener un encuentro verdadero contigo.

 

20 de diciembre

La misericordia nos transforma

¡Oh, Llave de David y Cetro de la Casa de Israel, que abres y nadie puede cerrar, cierras y nadie puede abrir; ven y libra a los cautivos que viven en tinieblas y en sombras de muerte”.

EXPLICACIÓN

Cristo llega como rey a retomar un mundo que está bajo el poder de Satanás. Él tiene la autoridad y el poder para liberarnos de la esclavitud del pecado y las tinieblas. Y por su resurrección, lo sigue haciendo hoy día. Él quiso dejarnos la confesión y la Eucaristía para llevar a cabo esta labor siglo tras siglo. Los sacramentos tienen el poder para sanarnos y transformarnos. Es el poder de Cristo resucitado que actúa por medio del sacerdote.

MEDITACIÓN

¿Creo en verdad que Jesús puede darme una vida plena o veo esto como una realidad lejana, como si Dios solo hiciera grandes cosas en la vida de otros? ¿Por qué creo esto? ¿Me he confesado durante este tiempo de Adviento? ¿Qué me impide ir a la confesión si es un lugar de renovación y sanación, y no un lugar de castigo? Si ya acudiste a la confesión, puedes pedirle a Dios que te revele las áreas de tu vida que aún están en tinieblas.

ORACIÓN

Jesús, tú eres la llave que abre la puerta a la libertad plena y nos saca de las tinieblas del pecado y la ignorancia. Rompe las cadenas con que el enemigo aún me tiene esclavizado, para que al final de mi vida pueda decir: “Señor, no hay nada en mí que no sea tuyo”.

 

21 de diciembre

¿Qué te roba la alegría?

ANTÍFONA

“Oh, Sol que naces de lo alto, Resplandor de la luz eterna, Sol de justicia; ven a iluminar a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte”.

EXPLICACIÓN

Jesús vino a traer esperanza y alegría a los pecadores. Esta antífona hace referencia a la profecía de Malaquías: “Nacerá el sol de justicia, y en sus alas traerá la salvación; y [ustedes] saldrán y saltarán como becerros de la manada” (Mal 3,20). Igualmente alude al cántico de Zacarías: “…nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas” (Lc 1,78-79). Aún más, estas palabras nos recuerdan la alegría de la venida de Cristo y su mensaje: “Les he dicho estas cosas para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea completa” (Jn 15,11).

MEDITACIÓN

La alegría es mucho más que estar contentos. La verdadera alegría es más que un sentimiento porque permanece aún en los momentos difíciles. Es firme porque está centrada en una confianza radical en Cristo. El verdadero discípulo tiene a Cristo como sol en la oscuridad, pues sabe que él “dispone todas las cosas para bien de los que lo aman” (Rom 8,28). San Pablo y Silas son ejemplo de ello: después de haber sido golpeados y encarcelados, cantaban himnos al Señor (He 16, 23-25). ¿Qué te roba la alegría? Cuando algo robe tu alegría el día de hoy, pídele a Jesús, el Sol verdadero, que entre en ese lugar de tu corazón, y dile: “Jesús, en ti confío”.

ORACIÓN

Jesús mío, tú que naces como sol en el corazón de aquellos que buscan tu rostro, te ruego que me afiances en la esperanza. Señor, en ti confío. Confío en que tú eres el autor que lleva la historia. Conviértete en el centro de mi vida y dame la alegría de tu salvación.

 

22 de diciembre

¿Qué deseas?

ANTÍFONA

“Oh, Rey de las naciones y Deseado de todos los pueblos, Piedra angular de la Iglesia que haces de dos pueblos uno solo; ven y salva al hombre que formaste del barro de la tierra”.

EXPLICACIÓN

Solo Jesús puede ser el verdadero “Rey de todas las naciones” porque el corazón de todo humano, sin importar su raza o nación, ya lo desea desde un principio. Todo ser humano desea ser feliz, desea la plenitud. Jesús es el único que puede colmar ese deseo: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en plenitud” (Jn 10,10).

MEDITACIÓN

¿Qué buscas? ¿Cuál es tu mayor deseo? Todos tenemos muchos deseos, incluso unos contrarios a otros. Unos son más profundos y otros más superficiales. El camino hacia una unión con Cristo, hacia la felicidad, conlleva la purificación de nuestros deseos. ¿Qué deseos me alejan de Dios? ¿Qué deseos me prometen una falsa felicidad o un placer fugaz? Pídele a Dios que ordene esos deseos desordenados para que puedas unirte a él. Haz una resolución concreta de abstenerte de un deseo desordenado durante el tiempo de Navidad. Cada vez que pienses en ese deseo o seas tentado, entrégaselo a Dios, dile: “Señor, te amo más a ti, te elijo a ti”.

ORACIÓN

Señor, tú que eres el anhelo más profundo de mi corazón, purifica mis deseos, ordénalos, en especial (expresa los deseos desordenados), para que pueda amarte y conocer la verdadera alegría.

 

23 de diciembre de 2021

La hora de la verdad

ANTÍFONA

“Oh, Emmanuel, Rey y Legislador nuestro, Esperanza de las naciones y Salvador de los pueblos; ven a salvarnos, Señor, Dios nuestro.

EXPLICACIÓN

“Emmanuel” significa “Dios con nosotros”. Jesús se ha hecho vulnerable como un niño, ha venido a cargar con nuestro sufrimiento y se ha entregado en el acto de amor más grande al morir por nosotros en la cruz. Él es la esperanza de todo ser humano. Él es la respuesta a todas nuestras preguntas e inquietudes. Él es la verdad. Y ha puesto a la Iglesia como signo suyo, como luz para todos los pueblos.

MEDITACIÓN

¡Tanto hemos esperado la segunda venida de nuestro Redentor! Él vendrá al final de los tiempos, pero no podemos olvidar que viene a nosotros cada domingo, en la Misa, en la Eucaristía. Es allí donde nos encuentra de verdad. Es allí donde él renueva nuestra esperanza, donde nos toca y nos transforma. Haz una resolución para prepararte bien para recibirlo en la Misa de Navidad, ya sea el 24 de diciembre por la tarde o el 25. De esta manera podrás encontrar a Jesús que viene a nosotros. Como preparación, puedes meditar los misterios gozosos del rosario, leer las lecturas de la Misa de antemano o tomarte un tiempo para centrar tu corazón antes de la celebración eucarística.

ORACIÓN

Señor, te pido por la Iglesia, por nuestros sacerdotes, para que sean testigos de tu amor y verdad ante el mundo. Ruego que me ayudes a mí y a mis seres queridos a preparamos para recibirte en esta Navidad, en la Eucaristía y en nuestra vida diaria. Transforma nuestra vida, Jesús. Te amo, ayúdame a amarte más.

Vladimir Mauricio-Pérez
Vladimir Mauricio-Pérez es el editor de El Pueblo Católico y el gerente de comunicaciones y medios de habla hispana de la arquidiócesis de Denver.
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