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jueves, agosto 18, 2022
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¿Puede Santa Claus formar parte de la Navidad de un católico?

Este artículo fue publicado en la edición de la revisa de El Pueblo Católico titulada El asombro de la Navidad”. Para suscribirte y recibir la revista en casa, HAZ CLIC AQUÍ.

Esta es una cuestión que sigue siendo debatida entre católicos. La razón es que, por un lado, Santa Claus se refería antiguamente a un santo y, por otro, ha sido tan comercializado que parece haberse convertido en alguien completamente distinto. Explicaremos cómo se cree que sucedió ese cambio y por qué hay católicos que no se oponen a Santa Claus y otros que lo ven como una amenaza. De cualquier manera, Jesús no debe de dejar de ser el centro de la Navidad.

SAN NICOLÁS, PATRONO DE LOS NIÑOS

Originalmente, Santa Claus se refería a San Nicolás, obispo que nació alrededor del año 310 después de Cristo. El popular nombre “Santa Claus” proviene del idioma holandés, en el que, en corto, al santo se le llamaba “Sinter Klass”.

La figura de Santa Claus aún conserva varios aspectos del santo, pero a la vez ha adquirido muchos otros que no tienen nada que ver con él.

En su biografía se le describe como un obispo generoso con los niños y jóvenes. Se cuenta que el obispo Nicolás supo que un vecino suyo, que tenía tres hijas jóvenes y era muy pobre, pensaba vender a sus hijas a la servidumbre porque no tenía dinero para darlas en matrimonio. Para prevenir que lo hiciera, el  santo pasó cerca de la casa de aquel hombre por tres noches lanzando una bolsita con monedas de oro por la ventana (o la chimenea). Así el hombre pudo dar a sus hijas en matrimonio.

LA PRIMERA TRANSFORMACIÓN

La transformación de la figura del santo ha sido progresiva, y existen varias teorías para explicarla. La primera teoría considera una fusión entre las figuras de San Nicolás y Papá Navidad.

La antigua práctica de dar regalos en la fiesta de San Nicolás el 6 de diciembre y la Navidad fueron prohibidas por los puritanos en Inglaterra después de la guerra civil (1651). Pero como a la gente le gustaban tanto estas tradiciones, las siguieron celebrando, pero de una nueva forma: uniendo la figura de San Nicolás con la de Papá Navidad.

Papá Navidad era una metáfora, no una persona real, que representaba la alegría de la Navidad, aunque no tenía nada que ver con los niños. Con el tiempo, Papá Navidad había pasado a ser representado como un hombre alegre con barba y una bata verde. Con la fusión nacería una versión temprana de la celebración de Santa Claus sin la celebración del nacimiento de Jesús.

Otra teoría cuenta que cuando los holandeses llegaron a lo que ahora es Nueva York, aún celebraban la “visita de san Nicolás” el 6 de diciembre, en la que el santo deba regalos a los niños y las personas intercambiaban regalos.

Cuando los ingleses llegaron, creció entre sus hijos la atracción por la figura del santo generoso. Pero, como eran puritanos, sus papás no querían ninguna devoción a los santos, por lo que los puritanos americanos crearon una figura distinta basada en “Sinter Klass”, y que pasó a celebrarse en Navidad para desligarla del santo.

LA COMERCIALIZACIÓN

Pero el Santa Claus que ahora conocemos es un fenómeno algo más reciente. Un punto decisivo llegó con el famoso poema “Una visita de San Nicolás” del americano Clement Moore en 1823. Aquí por primera vez se describe a San Nicolás llegando “en un trineo” volador lleno de juguetes y con “ocho= renos”. Además, es muy alegre, algo “gordito” y tiene barba blanca. San Nicolás entra por la chimenea con una bolsa llena de juguetes, se ríe alegremente y llena los calcetines colgados. Luego se va volando en su trineo, gritando “¡Feliz Navidad a todos!”

Además de este famoso poema, la popularidad de Santa Claus como un hombre viejo, alegre, con barba blanca y vestido con una bata roja tiene que ver con el dibujante Thomas Nast (1863), quien ayudó a personificarlo en su forma moderna, y después con los anuncios de Coca- Cola, que lo usaron para que los niños tomaran más refresco en el invierno.

¿PUEDE UN CATÓLICO INCORPORAR A SANTA CLAUS?

Esta es una cuestión de prudencia, y existen una variedad de opiniones, incluso entre católicos. Muchos católicos estadounidenses tienden a ver la figura de Santa Claus como una oportunidad para rescatar la figura de San Nicolás y enseñarles a sus hijos sobre la fe católica, resaltando las cualidades cristianas del santo y disminuyendo o desmintiendo las mitológicas.

En contraste, los hispanos tienden a ver la figura como una invasión de la Navidad: es una tradición que era completamente extraña en Latinoamérica hasta hace poco y ha opacado el nacimiento de Jesús.

Muchas familias prefieren no incorporar la figura de Santa Claus por miedo a que desfigure el sentido de la Navidad. Esto se comprende, pues verdaderamente existe ese riesgo.

De cualquier modo, Santa Claus no puede ser la figura central de la Navidad y no debe distraer de Jesús. Los padres católicos deben asegurarse de que sus hijos sepan eso. Y si ya incorporan de alguna manera la figura de Santa Claus, deben resaltar sobre todo la vida de San Nicolás, sus virtudes y su ejemplo. Al final, todo debe apuntar a Dios hecho hombre.

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Vladimir Mauricio-Pérez
Vladimir Mauricio-Pérez es el editor de El Pueblo Católico y el gerente de comunicaciones y medios de habla hispana de la arquidiócesis de Denver.
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