¿Puede un católico apoyar el movimiento Black Lives Matter?

Diversos líderes de la Iglesia afirmaron que es importante trabajar para superar el racismo, pero cuando se hace una protesta para pedir justicia esta no implica asumir necesariamente las posturas de las organizaciones que conforman el movimiento Black Lives Matter (Las vidas negras importan).

La frase #BlackLivesMatter comenzó a usarse tras la muerte de Trayvon Martin en 2012. Dos años después, en 2014, surgió el movimiento con diversas protestas en Ferguson, estado de Missouri, luego de que un policía matara al afroamericano Michael Brown.

Black Lives Matter se ha convertido en un lema para un movimiento social más amplio, pero existen distintas organizaciones con este nombre. La más grande y con mejor financiamiento es la Black Lives Matter Global Network Foundation, con una red de capítulos locales en distintos lugares de Estados Unidos y otros países, que administra el sitio web blacklivesmatter.com.

La Black Lives Matter Global Network Foundation promueve la ideología de género y se opone a la familia constituida por el matrimonio entre hombre y mujer. El grupo busca “desmantelar el privilegio cisgénero” y “descomponer la estructura familiar nuclear de occidente”.

Para la ideología de género, el término “cisgénero” se refiere a los individuos cuya identidad de género es la misma que su sexo natural.

“Fomentamos una red de afirmación queer (gay). Cuando nos reunimos, lo hacemos con la intención de liberarnos del yugo del pensamiento heteronormativo”, señala su sitio web.

Además, al menos uno de los afiliados de la red de Black Lives Matter ha incorporado en las protestas rituales espirituales tomados de religiones animistas en los que invocan a los ancestros. En Los Ángeles, los líderes del grupo dicen que si bien están a favor de la justicia racial, en realidad son un “movimiento espiritual”.

Harold Burke Sivers, diácono de raza negra de la Diócesis de Portland, escritor y coanfitrión del programa de Radio Mañana de Gloria en EWTN, dijo que la organización debe distinguirse del movimiento que reclama la justicia racial.

“Marchar para protestar por el trato desigual de las autoridades hacia los negros está bien”, dijo el diácono a CNA, agencia en inglés del Grupo ACI.

Sin embargo, alertó, las políticas de las organizaciones de Black Lives Matter sobre la familia y la sexualidad constituyen “una agenda radical feminista presentada como un movimiento por Black Lives Matter”.

Ningún católico puede apoyar a la organización nacional”, alertó.

Para Gloria Purvis, anfitriona afroamericana de radio en EWTN, “es un error decir que la organización Black Lives Matter es la cabeza de este movimiento. Es como decir que una organización es la líder del movimiento provida”.

“Yo soy una católica devota y una hija fiel de la Iglesia. No tengo problema en decir ‘Black Lives Matter’, pero eso no me hace miembro de la organización”, indicó a CNA.

Algunos católicos dudan sobre si participar en las protestas pacíficas u otros eventos porque entienden que no solo “las vidas negras importan” sino que “todas las vidas importan”.

En su opinión, lo que busca esta frase o lema es recordar que, en la práctica, “lo que hemos visto es que las vidas negras no importan”.

Ryan Bomberger, un activista provida negro y cofundador de la Radiance Foundation, dijo a CNA que “toda vida injustamente tomada merece justicia. El asunto es ¿cómo buscamos esa justicia? Yo, como cristiano, no puedo buscar justicia abrazando un movimiento secular que es injustificadamente hostil al cristianismo”.

“Ellos no están buscando perdón o reconciliación, están buscando poder político”, alertó. “Lo que creo es que la Iglesia debería estar liderando en vez de simplemente seguir un movimiento secular roto”, agregó.

El Obispo Shelton Fabre, jefe del comité sobre racismo del Episcopado estadounidense, dijo a CNA que los católicos deben unirse para buscar la justicia racial.

Black Lives Matter tiene una agenda más amplia que cubre varios aspectos sociales, algunos de los cuales no están en armonía con la enseñanza católica. Sin embargo, en el asunto de estar juntos ante la injusticia del racismo, creo que la enseñanza social de la Iglesia y Black Lives Matter están de acuerdo”, dijo el Obispo.

Las protestas de Black Lives Matter se dieron en las últimas semanas luego de la trágica muerte de George Floyd, un afroamericano de 46 años que murió en Minneapolis luego que un policía colocara su rodilla sobre el cuello durante casi 9 minutos.

El Obispo Emérito de Belleville, Mons. Edward Braxton, también de raza negra, escribió una carta pastoral en 2016 sobre la Iglesia Católica y el movimiento Black Lives Matter.

En su carta, el Prelado comenta que la mayoría de los líderes del movimiento con los que se ha encontrado rechazan la enseñanza de la Iglesia sobre sexualidad, matrimonio y aborto. Otros en el mismo movimiento no quieren trabajar con la Iglesia porque creen que esta no ha hecho suficiente para luchar contra el racismo, indicó.

Los líderes de Black Lives Matter, dijo Mons. Braxton, “abrazan una teología radical de inclusión inspirada por un Jesús revolucionario”. Sin embargo, alentó a los líderes de la Iglesia a entrar en contacto con el movimiento para dialogar.

En ese diálogo, explicó, él mismo ha podido presentar lo que enseña la Iglesia sobre la pobreza, la raza, el matrimonio, la sexualidad y la dignidad humana.

“La Iglesia tiene la grave responsabilidad de contribuir a la conversión constante y a la transformación espiritual de todos nosotros. Trabajando incansablemente día a día, somos colaboradores de Cristo”, resaltó el Prelado.

“Debemos buscar ese rol único que Dios puede estar pidiendo que la Iglesia Católica juegue para transformar una oportunidad en un momento de gracia para erradicar el racismo”, destacó el Obispo.

Traducido y adaptado por Walter Sánchez Silva. Publicado originalmente en CNA.

Próximamente: El asombro del Adviento y la Navidad

¡Regístrese en una suscripción digital a Denver Catholic En Español!

Este artículo fue publicado en la edición de la revisa de El Pueblo Católico titulada El asombro de la Navidad”. Para suscribirte y recibir la revista en casa, HAZ CLIC AQUÍ.

La espera de la Navidad es uno de los recuerdos más preciados para muchos de nosotros, y con razón: ¿quién no recuerda las bellas tradiciones que se celebraban en este tiempo cuando éramos niños?

Un autor decía que en nuestra vida hay “tres momentos de encanto” en la Navidad.

El primero es cuando somos niños. Muchos de nosotros quizá́ podemos recordar con ilusión el gran sentido de asombro que había en todo lo que se hacía: los cantos, las posadas, la celebración, el nacimiento, el niñito Jesús… Era algo casi místico que dejaba una huella en el corazón y nos abría a un misterio hermoso.

El segundo momento de encanto es cuando crecemos y podemos crear la misma experiencia para nuestros hijos. Al intentar recrear la realidad que nosotros vivimos en nuestra niñez, descubrimos el gran número de detalles y actos de amor que conlleva hacer algo hermoso y memorable. Pero, además, es un momento en el que los papás vuelven a ser como “niños”, al recordar y experimentar de nuevo el entusiasmo y la alegría de lo que se avecina. No es fácil hacerlo, pues requiere de sacrificios, pero en realidad es esencial que un adulto vuelva a ser como niño, que de nuevo sea capaz de asombrarse ante el misterio del nacimiento de Cristo.

El tercer momento es cuando pasamos a ser abuelos y observamos a nuestros hijos suscitar el asombro navideño en nuestros nietos. Para un abuelo, los nietos son una de las alegrías más grandes. Ahora que sus hijos cargan con la mayor parte del peso de la celebración, los abuelos pueden volver a ser como niños, aunque ahora experimentando el asombro y la alegría a través de sus nietos.

En realidad, la Navidad se trata de volver a ser como niños, de permitir que Dios nos llene de asombro y alegría con las bendiciones simples de nuestra vida. El corazón y la mente de un niño son capaces de alegrarse y apreciar las cosas pequeñas. Al final, ellos nos recuerdan que debemos ser como niños para poder ser verdaderos discípulos de Cristo.

La Navidad es entonces una oportunidad para dejarnos asombrar por Cristo y ayudar a nuestros hijos a hacer lo mismo.

Por eso es importante recuperar el sentido cristiano profundo de muchas de las tradiciones propias del Adviento y la Navidad, para así transmitir a nuestros hijos la fe y el asombro que debe suscitar en nosotros el plan maravilloso de Dios.

Si los papás no creamos una cultura de encuentro con Dios en nuestro hogar, ¿quién lo hará? Son precisamente las prácticas palpables que nos abren al misterio de Cristo y las que hacen posible que un niño se enamore de Dios y que un adulto renueve su amor por él.

Descubramos, pues, el sentido cristiano de las prácticas navideñas y asegurémonos de que nuestros hijos lo conozcan.

Lee todos los artículos de la edición “El asombro de la Navidad”de la revista de El Pueblo Católico haciendo clic en la imagen.