¿Qué significado tienen el árbol y las luces de Navidad?

Rocio Madera

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Uno de los símbolos más comunes de la Navidad es sin duda el árbol navideño: lo vemos en casas, lugares comerciales y hasta en las iglesias. Si bien existen varias versiones sobre el verdadero origen del árbol de Navidad, para los cristianos lo más importante es que este símbolo viene de un acto de fe y puede utilizarse para resaltar el verdadero significado de la Navidad.

 

SAN BONIFACIO Y LA PRÁCTICA DE ORIGEN PAGANO

Una de las teorías más populares es la de San Bonifacio. Cuenta esta leyenda que en el siglo VIII un obispo inglés llamado Bonifacio llegó a Alemania a predicar la fe cristiana. Sin embargo, se topó con un arduo trabajo de evangelización, ya que los alemanes tenían otras creencias y tradiciones. Durante el invierno, ofrecían un sacrificio al dios del trueno en un árbol que consideraban sagrado.

San Bonifacio, en su intento de evangelizar a la comunidad, destruyó el roble, demostrando a los presentes que él no sería derribado por un rayo lanzado por su dios pagano. Luego el obispo tomó el árbol como una señal de Dios y decidió adornarlo con manzanas, que representan la tentación, y con velas, un símbolo de la luz que Jesús trae al mundo al nacer. Así fue como los alemanes convertirían su tradición pagana en un acto de fe y comenzarían la nueva costumbre cristiana de lo que hoy conocemos como el “árbol de Navidad”.

Si en verdad sucedió de esta manera, el hecho de que el árbol de Navidad tuvo un origen pagano no lo convierte en algo automáticamente malo, pues ha sido “inculturado”, purificado por la fe cristiana. Hoy el árbol no tienta a las personas a caer en rituales paganos antiguos, pero sí puede ayudar a acercarnos al verdadero sentido de la Navidad.

UNA PRÁCTICA DE ORIGEN CRISTIANO

Otros expertos aseguran que históricamente no existe evidencia para conectar la práctica del árbol de Navidad con los rituales paganos y que de hecho la tradición tiene un origen completamente cristiano. Se cree que tiene que ver con las obras de teatro sobre Adán y Eva que se hacían en Europa en torno al siglo XI justo antes de la Navidad, en las que se representaba el árbol del paraíso.

Esta costumbre acabaría por unirse con la costumbre de las luces: en Alemania se ponían velas para representar a Cristo, “la luz del mundo”, en forma de pirámide, con la estrella en la punta y decoraciones de frutos. Ambas prácticas llegaron a fusionarse: el árbol de Navidad pasaría a tener las decoraciones de frutos, las luces o velas y la estrella de Belén.

La práctica se extendió de Alemania a los Estados Unidos alrededor del año 1700 con la primera ola de inmigrantes alemanes.

EL SIGNIFICADO CRISTIANO

Independientemente de los hechos históricos, la tradición del árbol de Navidad y su significado son ahora completamente cristianos y religiosos, aunque mucha gente no lo sepa. El árbol de Navidad es un símbolo y un recordatorio de que Jesús es el “árbol de la vida” y la “luz del mundo”.

LUCES

Símbolo de Cristo, “la luz del mundo”, y de los rasgos y virtudes divinos y humanos del Hijo de Dios.

ESFERAS

Las esferas representan los frutos del árbol de la vida, quien es Cristo, y los dones de Dios para los hombres.

ESTRELLA

La estrella colocada en la punta del árbol representa la fe que debe guiar la vida del cristiano, recordando la estrella que dirigió a los Reyes Magos hasta Belén.

ADORNOS

Los lazos alrededor del arbolito representan la unión familiar, las decoraciones brillantes indican la gloria de Dios y el color verde es un símbolo antiguo de la eternidad. Las decoraciones del árbol de Navidad siempre deben ser apropiadas y tradicionales, ya que estas proclaman en el hogar el mensaje de la Navidad.

 

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La obra de Dios en un mundo caído

Vladimir Mauricio-Perez

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Todos experimentamos de manera muy personal el sufrimiento, causa de la envidia y el orgullo de Satanás. Sin embargo, hay historias como la de Chary que nos muestran la bondad de Dios y lo que él puede hacer en nuestra vida si nos abrimos a su inagotable misericordia.

Era madre soltera, uno de sus hijos la odiaba y no le hablaba en 5 años, dos hijos tenían problemas con las drogas y el alcohol y una hija había intentado suicidarse 5 veces. Estaba enfadada, desesperada y llena de resentimiento contra su exmarido. Fue entonces que finalmente decidió aceptar la invitación a asistir a aquel retiro para ver si eso de Dios era cierto.

Dios no solo terminaría por cambiar la vida de Chary por completo, sino también la de su familia. “Yo estaba muy lejos de conocer mi fe católica. No era ni católica de domingo”, dijo María del Rosario Pasillas, más conocida como Chary, madre de 6, proveniente del estado de Zacatecas y feligrés de la parroquia de la Ascensión en Denver. “Me divorcié de mi esposo por su problema con el alcohol y tenía muchos problemas con mis hijos”.

Chary creía que era suficiente proveer una estabilidad económica para sus hijos, por lo que pasaba la mayor parte del tiempo trabajando. Pero no necesariamente dedicaba mucho de su tiempo libre a sus hijos. Después de su divorcio, se había entregado al mundo “como una joven”, por lo que la relación con sus hijos había empeorado.

“Me decían (unas amigas): ‘¡Pídele a Dios!’, y yo no creía; estaba enojada con Dios porque había permitido que mi marido se hiciera alcohólico y mis hijos drogadictos”, recuerda Chary. “Después de un intento de suicidio de mi hija, la tuvieron encerrada en un hospital psiquiátrico. Fue entonces que decidí ir a ver si era cierto lo que me decían de ese Dios”.

En el 2017, Chary asistió a un congreso de El Sembrador Nueva Evangelización (ESNE) en Chicago, al que varias amigas la habían estado invitando durante 2 años. Su experiencia fue tan fuerte que en ese evento le entregó su vida a Dios.

“Fue algo tan maravilloso que yo viví. Decían: ‘Busca primero el reino de Dios y lo demás vendrá por añadidura’. Y cuando yo le dije que sí a Dios, mi vida empezó a cambiar”. A partir de ese momento, Chary comenzó a orar por sus hijos.

“No pasó ni siquiera un mes cuando yo empecé a ver resultados. Empecé a hacer oración por mi hijo que no veía desde hace 5 años. Cumplidos los 2 meses, mi hijo regresó e hicimos las pases”, afirmó.

También hizo a un lado el odio que le tenía a su esposo y lo invitó a ir a misa para pedir por sus hijos, después de haber estado divorciados por 13 años. Así se dio cuenta de que su esposo había cambiado por completo.

“Él nomás me estaba esperando. Hablamos, aclaramos todos nuestros problemas y nos pedimos perdón el uno al otro”, recordó Chary, agradecida. “Qué momentos tan fuertes tuvimos que pasar para tener la familia que tenemos ahora. Yo decía que no necesitaba de nadie, menos de ese hombre; le tenía tanto odio. Pero Dios me devolvió a otro hombre, no el mismo que yo había divorciado”.

Pero las bendiciones no terminaron allí. Chary invitó a su hija a asistir a un retiro de ESNE, ya que su hija no encontraba alivio en manos de los psicólogos y estaba tomando 13 medicamentos para su ansiedad y depresión.

“Los psicólogos me habían dicho que jamás iba a estar bien. No creían que mi hija iba a sanar. Pero mi Señor me la sanó. Haga de cuenta que Dios me la dio de alta en ese congreso de mujeres de El Sembrador. Gracias a Dios, mi hija es sana. En primer lugar, sin duda, fue Dios; ahí está Dios”, expresó Chary. “El Sembrador es un instrumento que Dios ha usado para sanar tantas vidas, matrimonios, drogadictos… Es maravilloso lo que Dios hace”.

El testimonio de Chary y su familia inspiraría a Noel Díaz, fundador de ESNE, a abrir una estación de radio católica en Denver. Foto provista.

Lo que Dios hizo en la vida de Chary y de su familia también llevó a que ESNE eventualmente abriera una estación de radio católica en Denver, la 1340 AM.

A pesar de que algunos de sus hijos siguen teniendo problemas con las drogas y el alcohol, Chary no ha perdido la confianza en que Dios puede cambiar su vida, y siempre ora por ellos.

“Yo creía que lo podía todo por mí misma, pero somos tan frágiles. Dios está ahí, y es tan bueno y misericordioso, que, hasta de esos matrimonios ya perdidos, puede hacer algo”, concluyó Chary. “Mientras Dios exista, yo no voy a perder la fe, porque él tiene el poder”.

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