Santa inspiración para nuevos comienzos

Arzobispo Aquila

No ocurre muy seguido que los obispos puedan anunciar el tipo de buenas noticias que hoy les quiero compartir. Mientras escribo esta columna, la arquidiócesis está comenzando un proceso de apertura de dos nuevas parroquias en el área metropolitana de Denver en respuesta a su creciente población.

Quizás para algunos de ustedes esto no es noticia, ya que son parte de las dos comunidades, una en Thornton y otra en Green Valley Ranch, que se han unido para formar las bases de estas futuras parroquias.

Me ha inspirado ver el número de familias jóvenes, así como de hombres y mujeres fieles que se han comprometido a convertirse en parte de estas dos nuevas comunidades.

Antes de revelar los nombres que he escogido quiero explicar algunas terminologías de la Iglesia que describen las fases que se siguen al formar una parroquia. El 3 de diciembre estas dos comunidades se distinguirán como cuasi parroquias. Antes de recibir este estado pertenecían a la localización satelital de las parroquias Immaculate Heart of Mary y Ascension.

Con esta designación como cuasi parroquias, estas comunidades ahora tendrán su propio santo patrón, sus estatutos, su consejo pastoral y financiero, mantendrán los propios registros de sacramentos y tendrán un territorio establecido dentro de la arquidiócesis. Una vez estas cuasi parroquias estén incorporadas y demuestren que se pueden sostener económicamente por sí mismas, serán reconocidas como parroquias.

He estado rezando durante bastante tiempo sobre qué nombre deberían recibir estas dos nuevas parroquias. Como llevé esta decisión delante del Señor y como la importancia de renovar la vida familiar y de evangelización sigue haciendo eco en mi corazón, por eso he escogido dos santos recientes que ejemplifican estas misiones.

En agosto del próximo año la Iglesia celebrará el 25 aniversario de la visita del Papa San Juan Pablo II a Denver para la Jornada Mundial de la Juventud de 1993. Muchos observadores han comentado que este fue un punto de inflexión espiritual para la Iglesia en los Estados Unidos y fue ciertamente también un hito para la iglesia en el norte de Colorado. Durante su visita, San Juan Pablo II nos desafió para que llegáramos a ser santos y para muchos, él se convirtió en una figura paterna, así como en un héroe espiritual. Un sinnúmero de vocaciones al matrimonio, a la vida sacerdotal y religiosa florecieron durante estos días de verano que celebramos en Cherry Creek State Park, y 25 años después continuamos viendo nuevos apostolados que han sido creados como resultado de su liderazgo y su amor.

No solo Juan Pablo II inspiró a mucha gente a tomar las demandas del Evangelio con alegría y celo, sino que también dio a la Iglesia el don de la Teología del Cuerpo.

Y como hay fuerzas dentro de nuestra sociedad trabajan para obstruir tantas bendiciones, minando el propósito de la sexualidad, el tesoro que San Juan Pablo II nos dejó en la Teología del Cuerpo revela aún más su valor.

Por estas razones he decidido nombrar a la cuasi parroquia de Thornton Saint John Paul II. La comunidad que se ha reunido por los últimos meses se ha congregado en la Frasatti Catholic Academy y la arquidiócesis está trabajando para comprar una tierra en el área con el fin de proveer un sitio para esta parroquia.

Como mencioné líneas arriba, la situación de la familia también ha estado en mis oraciones. Hace un par de años encontré unas cartas de amor que fueron escritas entre una pareja de novios comprometidos durante la Segunda Guerra Mundial. Ellos eran Santa Gianna Molla y Pietro.

Santa Gianna Molla era una doctora con un corazón generoso, un amor hacia los pobres y un deseo de compartir su fe. Incluso en un momento ella quiso unirse a su hermano sacerdote como misionera en Brasil, pero las preocupaciones de su familia sobre su delicada salud y las primitivas condiciones la disuadieron. No pudo ser misionera, pero se enfocó en su intenso amor a Dios y a los pobres en la vida familiar y en la práctica de la medicina.

Al leer las cartas que Gianna y Pietro se intercambiaban, su amor por Dios y entre ellos era evidente. Ella le escribió a Pietro: “…Quiero hacerte feliz y ser aquella que tu deseas: buena, comprensiva y pronta a los sacrificios que la vida nos pedirá…” Pietro le respondió: “He leído tu carta una y otra vez y la he besado. Una nueva vida está comenzando en mí: la vida de tus grandes (y muy deseados) afectos y de tu radiante bondad”. El amor que se tenían era alimentado por su fe, la cual se mencionada con frecuencia en sus cartas. Su profundidad espiritual era también evidente en su decisión de prepararse para la boda asistiendo al “triduo” de misas durante tres días antes de sus votos.

Además de su amor por la fe, Santa Gianna es conocida especialmente por sus últimos días. Cuando estaba embarazada de su cuarta hija, que se llamaría Gianna Emanuela, ella supo que tenía un tumor en el útero. La manera de tratarlo sería abortando el bebé y removiendo el tumor. Sin embargo, Gianna rechazó firmemente practicarse un aborto y solo le fue removido el tumor, a sabiendas de que, por estar embarazada, el riesgo de que una puntada se infectara o se rompiera era bastante alto. Ella dio a luz un Sábado Santo pero algunas horas después su situación empeoró por una infección séptica. Santa Gianna murió cuatro días después en su casa.

Debido al amor de Gianna a su familia, su devoción, su fe, y la protección de la vida humana inocente, he decidido llamar a la segunda parroquia St. Gianna Molla. Esta comunidad ha estado celebrando Misa en la Omar D. Blair Charter School en Green Valley Ranch.

A medida que la Iglesia trabaja hacia el establecimiento de la presencia permanente en estas localidades, insto a cada uno en la arquidiócesis a orar por estas comunidades para que puedan imitar a sus patrones y para que continúen creciendo. Te aliento a ti a que aprendas más sobre estos maravillosos santos, quienes nos ofrecen ejemplos que son especialmente relevantes para nuestra sociedad de hoy. Santos Juan Pablo II y Gianna Molla ¡rueguen por nosotros!

Traducida del original en ingles por Carmen Elena Villa

 

 

Próximamente: ¿Por qué soy católico?: Por la Biblia

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La Biblia es más católica de lo que creemos. Muchas personas no saben que no fue la Iglesia la que nació de la Biblia, sino la Biblia la que nació de la Iglesia, nuestra Iglesia Católica.

¿Por qué soy católico?: Por Jesús

En las primeras décadas del cristianismo, el Nuevo Testamento no existía. Los discípulos predicaban por palabra lo que habían aprendido de Jesús. No fue hasta décadas después de la resurrección que lo escribieron.

En ese tiempo había muchos evangelios y cartas que aseguraban tener inspiración divina.

¿Por qué soy católico?: Porque es la Iglesia que Cristo quiso fundar

¿Cómo es que unos sí llegaron a considerarse “divinamente inspirados” y se incluyeron en el Nuevo Testamento y otros no? ¿Quién decidió cuáles eran verdaderos y cuáles no?

Fue la Iglesia Católica, con la inspiración del Espíritu Santo y la autoridad que Jesús le dio, la que decidió la lista de 27 libros que eran divinamente inspirados del Nuevo Testamento en el año 382 d. C., bajo el Papa Dámaso.

¿Por qué soy católico?: Por el perdón de los pecados

¿Cómo lo hicieron? Los obispos y teólogos de ese tiempo investigaron cuáles evangelios y cartas tenían origen apostólico y compararon su contendido con la Tradición que habían recibido de los discípulos por medio de la palabra. Asimismo, construyeron la lista de 46 libros divinamente inspirados del Antiguo Testamento.

Esta colección de 73 libros, que llamamos “Biblia”, no es solo una colección histórica, sino que contiene el mensaje que todo humano debe saber.

Si no lees la Biblia regularmente, te invitamos a que lo hagas. En ella encontrarás la historia de amor más bella de todos los tiempos. Es como una carta de amor que está dirigida a ti personalmente. Léela si quieres conocer a Jesús y podrás decir con san Pablo: “(Cristo) me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gal 2,20).

¿Por qué soy católico?: Porque Jesús está verdaderamente presente en la Eucaristía

Sabías que…

Esta lista de 73 libros se consideró divinamente inspirada por todo cristiano por más de 1,100 años, hasta que Martín Lutero y sus seguidores se deshicieron de siete libros del Antiguo Testamento en la Reforma Protestante en el siglo XVI. Los católicos aún conservan los 73 libros.