Santos que sufrieron el racismo y lucharon contra él

El papa Juan Pablo II dijo que el racismo es una plaga

Por Meg Hunter-Kilmer | Aleteia

El papa Juan Pablo II calificó el racismo como una plaga, y su manifestación en los Estados Unidos, “uno de los males más persistentes y destructivos de la nación”. Para los millones de personas que sufren el racismo, puede ser alentador conocer a los santos que también fueron objeto de abuso, desdén e incluso asesinato debido a su raza.

Por desagradables que sean algunas de estas historias, te recuerdan que no estás solo. Para aquellos de nosotros que estamos tratando de caminar en solidaridad con las personas de color, las historias de los santos nos invitan a trabajar más duro para luchar contra el racismo en la Iglesia y en el mundo.

Beato Peter Kibe (1587-1639)

Cristiano japonés, se sintió llamado a ser sacerdote jesuita. Se le negó la entrada a la orden de los jesuitas en Japón y finalmente fue al Macao portugués.

Allí, le dijeron que no podía ser ordenado porque era japonés. Fue a Goa, donde le dijeron que jamás ordenarían sacerdote a ningún asiático.

En lugar de lavarse las manos con todo el asunto racista, Kibe confió en la Iglesia católica (y en la orden jesuita) y viajó a Roma, un viaje que supuso 3.700 millas a pie.

Allí, finalmente fue recibido en la Compañía de Jesús y ordenado sacerdote, después de lo cual pasó ocho años, de regreso en Japón, sirviendo como sacerdote clandestino antes de su martirio.

Sierva de Dios Teresa Chikaba (1676-1748)

Fue, como santa Josefina Bakhita, secuestrada y vendida como esclava cuando era niña (aunque Chikaba era de Ghana). Aunque relativamente bien tratada en la casa de su noble amante español, Chikaba seguía siendo una persona esclavizada.

Soportó la naturaleza inhumana de la esclavitud, así como las burlas racistas y las palizas a manos de otros sirvientes de la casa.

Liberada después de la muerte de su amante, Chikaba fue rechazada por un convento tras otro, a pesar de su enorme dote y del patrocinio de su antiguo amo, el marqués.

Cuando finalmente se le permitió ingresar en un convento dominico, se la obligó a vivir como sirvienta en lugar de como monja de pleno derecho, incluso después de convertirse en mística y de hacer milagros.

Poeta, Chikaba fue la primera mujer negra conocida por haber escrito literatura en un idioma europeo.

Beato Francisco de Paula Victor (1827-1905)

Nació en la esclavitud en Brasil, de padre desconocido. Cuando era adolescente, le dijo al sastre de quien era aprendiz que esperaba ser sacerdote. El hombre blanco no se rió de las aspiraciones de este niño negro: arrastró a Francisco a la calle y lo golpeó hasta hacerle sangrar.

Pero el joven persistió, convenciendo a su obispo (Siervo de Dios Antônio Ferreira Viçoso, un acérrimo abolicionista) para que lo aceptara como seminarista.

Único hombre negro en el seminario, Francisco soportó el ridículo y el desdén, pero su santidad evidente gradualmente hizo callar a sus compañeros de clase racistas.

Sin embargo, cuando fue ordenado, muchos de sus feligreses blancos se negaron a recibir la Comunión de su mano. De nuevo, el padre Francisco buscó la santidad y al final de su estancia en la parroquia, su gente lo quería muchísimo.

Pero no siempre fue el sacerdote callado y humilde. Cuando se le despreciaba, se alegraba de poner la otra mejilla; pero cuando otros estaban en peligro, se levantaba y gritaba.

Una vez, una multitud de hombres armados llegó a la ciudad con la intención de quemar la casa de un abolicionista. El padre Víctor se paró en la entrada de la ciudad sosteniendo un crucifijo para mostrar a estos hombres el rostro ensangrentado de su Salvador, que se había convertido en un esclavo para ellos.

“¡Adelante!” gritó. “¡Adelante! Pero pasando por encima del cadáver de este sacerdote”. Se retiraron y muchas vidas se salvaron esa noche.

Beato Ceferino Namuncurá (1886-1905)

Era miembro de la tribu mapuche, un pueblo indígena que vive entre Chile y Argentina. Hijo de jefe, fue enviado para ser educado en escuelas donde era la única persona indígena.

Algunos de sus compañeros de clase fueron deliberadamente crueles, pero la mayoría simplemente no veía problema en hacerle bromas racistas.

Uno, con toda sinceridad, le preguntó a Ceferino a qué sabía la carne humana. El joven mapuche simplemente se dio la vuelta, llorando en silencio.

Ceferino entró en la orden salesiana, con la esperanza de ser sacerdote, pero murió de tuberculosis cuando tenía 18 años.

Beato Isidoro Bakanja (1887-1909)

Era un católico congoleño que trabajaba como criado doméstico en una plantación de caucho. Isidoro hablaba a menudo de su amor por el Señor y anhelaba presentar a Jesús a todos los que conocía.

Esto le convirtió en objeto de sospecha para sus empleadores belgas, que odiaban la fe católica, sobre todo porque los misioneros católicos insistían en enseñar a los africanos que no eran inferiores a los hombres blancos.

Debido a que se negó a quitarse el escapulario marrón, Isidoro fue brutalmente golpeado por su patrón blanco, hasta la muerte. Fue un mártir de la fe, pero su asesinato solo fue posible porque como hombre negro se le consideraba desechable.

Próximamente: Obispos de Colorado piden votar “Sí” para prohibir el aborto tardío en noviembre

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Los obispos de Colorado publicaron la siguiente carta sobre la iniciativa que podría prohibir el aborto tardío y que aparecerá en la boleta electoral de noviembre.

1 de julio del 2020

El 8 de junio, con apoyo bipartidista, los habitantes de Colorado consiguieron suficientes firmas para asegurar que la prohibición del aborto tardío (actualmente denominada “Iniciativa 120”) apareciera en la boleta electoral de noviembre.

Nosotros, los obispos de Colorado, imploramos a los habitantes de Colorado -especialmente a los fieles católicos- a votar para la prohibición del aborto tardío en la boleta electoral de noviembre. Hemos encomendado esta prohibición al patronazgo de santa Francisca Xavier Cabrini, “la Madre Cabrini”, dado su papel en la ayuda a niños e inmigrantes en Colorado.

Le pedimos a la Madre Cabrini que interceda por todas las familias y niños directamente afectados por el aborto, y por el éxito de este esfuerzo para prohibir el aborto tardío.

Colorado es uno de siete estados en Estados Unidos que no tiene restricciones para tener un aborto con respecto a la edad de gestación. Esto significa que en Colorado niños no nacidos pueden ser asesinados en cualquier momento antes del parto. La mayor parte de estados del país han puesto restricciones el aborto a partir de las 20 semanas de gestación o de la viabilidad del bebé fuera del vientre. Colorado está muy por detrás de otros estados en la protección de la vida de los no nacidos.

Terminar la protección legal del aborto es el objetivo político más importante de los católicos de Colorado porque estos niños son privados del derecho a vivir. Aunque la prohibición del aborto tardío no eliminaría el aborto por completo, sí protegería a los niños que tienen más de 22 semanas de gestación. Este es un cambio positivo del estado actual y promueve una “cultura de vida” que valora a los niños no nacidos. Es un paso en la dirección correcta.

La Iglesia enseña, y la razón humana basada en hallazgos científicos afirma, que la vida humana comienza en la concepción. La Iglesia se opone al aborto bajo el principio moral de que cada persona tiene una dignidad inherente, y por eso ha de ser tratada con el respeto debido a una persona humana. Este es el fundamento de la doctrina social de la Iglesia. Nunca ha habido y nunca habrá una necesidad legítima de abortar a un bebé de 22 semanas en el vientre.

Es nuestro deber como fieles católicos y habitantes de Colorado aprovechar esta oportunidad única para abordar la ley injusta de Colorado y reducir los abortos limitándolo a las 22 semanas. Esto requiere de su participación, votando “SÍ” para prohibir el aborto tardío en la boleta electoral de noviembre.

Madre Cabrini, ruega por nosotros.

Su Exc. Revma. Samuel J. Aquila

Arzobispo de Denver

Su Exc. Revma. Jorge Rodríguez

Obispo Auxiliar de Denver

Su Exc. Revma. Stephen J. Berg

Obispo de Pueblo

Su Exc. Revma. Michael J. Sheridan

Obispo de Colorado Springs