Seminaristas ofrecen ayuda espiritual a quienes luchan por la vida

archden

Dar un testimonio de nuestra fe en cualquier esfera pública puede ser una tarea intimidante. Todos aquellos que han dado testimonio rezando por la defensa de la vida conocen los desafíos.

Imagínate que estás de pie, solo, a las afueras de Planned Parenthood y rezando por las almas de los hombres y mujeres que entran y salen de este lugar. Haces tu mejor esfuerzo por mirar a cada persona que pasa, simplemente para reconocer su presencia. Ninguno de los que pasan parece querer hacer contacto visual contigo. La actitud evasiva de aquellos transeúntes puede hacerte sentir incómodo, insignificante y sientes el peso de todo lo que estás enfrentando. Posiblemente comiences a desesperarte.

La realidad es que muchas veces uno se puede sentir solo en cualquier acción pro vida. Al reconocer esta dificultad, el seminario teológico Saint John Vianney comenzó un apostolado pro vida destinado a brindarles un apoyo espiritual a todas las personas que participan de estas campañas.

El año pasado, con la ayuda de cuatro seminaristas, bajo la dirección del Padre Gray Selin y con la guía del Espíritu Santo ellos comenzaron su trabajo. El Padre Selin tratando de sintetizar la mision de este apostolado, le dijo a El Pueblo Católico: “El apostolado pro vida Saint John Vianney es para ayudar a formar y educar a aquellas personas pertenecientes a los movimientos pro vida, particularmente a un nivel espiritual”.

Con la ayuda de la oficina Respect Life de Caridades Católicas, el grupo de seminaristas comenzó el año pasado formándose primero ellos mismos en temas de defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural. Continuaron su ministerio ayudando en la campaña 40 días por la vida, organizada dos veces al año, la cual incluye oraciones a las afueras de la clínica Planned Parenthood.

Al final de la primavera pasada, los seminaristas que hacen este apostolado lideraron un día de retiro focalizado en el ministerio a líderes espirituales del movimiento pro vida.

Para los mismos seminaristas, como futuros sacerdotes, este apostolado es una oportunidad de desarrollar y hacer crecer sus habilidades pastorales. Son muchas las oportunidades de crecimiento que los hacen ser capaces de apoyar a los futuros feligreses en los ministerios pro vida, junto con la forma de educar e invitar a otros dentro de sus futuras parroquias a que se vuelvan parte activa de dicho ministerio.

El Padre Selin, al comentar la necesidad de dicho apostolado dijo: “Cada vez que defendemos la vida… podemos sacar muchas veces comportamientos viscerales emocionales e incluso violentos… hay una fuerte batalla espiritual de por medio.

Los líderes sienten este combate espiritual muchas veces. Allí es donde el apostolado de Saint John Vianney es importante por su aliento, su protección espiritual como un signo visible de la esperanza de Cristo que ha conquistado la muerte. Los seminaristas Jonathan Tansill de la diócesis de Phoenix y Codi Krueger de la diócesis de Helena, tomarán a cargo esta misión como los seminaristas líderes este año.

Ellos, junto con otros seminaristas, están dando a conocer su presencia en 40 días por la vida, que inició el pasado 28 de septiembre y finaliza el 6 de noviembre.

Esta vez permitirá múltiples oportunidades para orar en comunidad, fortalecerse mutuamente y dar esperanza a aquellos que deseen inscribir una victoria pro vida en los libros de historia.

El padre Selin dice que debemos tener en mente que esta es la historia de Dios de la cual somos parte. No estamos solos en ser fieles instrumentos mientras llenamos estas páginas. “Santa Teresa de Calcuta…su famosa frase de «No estamos llamados a ser exitosos sino a ser fieles»”. Tenemos que alzar nuestra mirada y decir: «Debemos hacer lo que estamos llamados a ser: ser fieles y dejar el resto en la divina providencia y el poder de Dios porque Él es el autor de la vida»”.

Para información sobre los días y puntos de encuentro visite https://40daysforlife.com/local-campaigns/denver/

 

 

Próximamente: 5 santos latinoamericanos que quizás no conocías

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Durante los últimos cinco siglos, el continente americano, ha contado con grandes santos. San Juan Diego, Santa Rosa de Lima o San Martin de Porres, son solo algunos de los santos que gozan de una gran devoción popular por parte de la comunidad latinoamericana.

No obstante, este septiembre, Mes de la Herencia Hispana, nos invita a reflexionar más a fondo sobre la vida de los santos menos conocidos que han impactado profundamente diferentes países latinoamericanos a través de su fe y trabajo, y cuyo ejemplo tiene el poder de impactar a personas en cualquier parte del mundo.  Te presentamos algunos santos que quizás no conocías.

 

Santo Toribio de Mogrovejo
1538-1606
Perú

Nacido en Valladolid, España, Toribio era un joven piadoso y un destacado estudiante de derecho.  Como profesor, su gran reputación llegó hasta los oídos del rey Felipe II, quien finalmente lo nominó para la Arquidiócesis vacante de Lima, Perú, a pesar de que Toribio ni siquiera era un sacerdote.  El Papa aceptó la solicitud del rey a pesar de las protestas del futuro santo. Antes del anuncio oficial, fue ordenado sacerdote, y unos meses después, obispo.  Pasó por su arquidiócesis evangelizando a los nativos y se dice que bautizó a casi medio millón de personas, incluyendo a Santa Rosa de Lima y San Martin de Porres.  Aprendió los dialectos locales, produjo un catecismo trilingüe, luchó por los derechos de los nativos e hizo de la evangelización un tema principal de su episcopado.  Además, trabajó devotamente para una reforma arquidiocesana después de darse cuenta de que los sacerdotes diocesanos estaban involucrados en impurezas y escándalos.  Santo Toribio de Mogrovejo predijo la fecha y hora de su muerte, y sus retos están enterrados en la catedral de Lima, Perú.

 

Santa Mariana de Jesús Paredes
1618-1645
Ecuador

Mariana nació en Quito, y no solo se convirtió en la primera santa de ese país, sino que también fue declarada heroína nacional por la Republica del Ecuador.  Cuando era niña, Mariana mostró un profundo amor por Dios y se sometía a largas horas de oración y sacrificio.  Intentó integrarse a una orden religiosa en dos ocasiones, pero varias circunstancias no lo permitieron.  Esto llevó a Mariana a darse cuenta de que Dios la estaba llamando a la santidad en el mundo.  Construyó una habitación al lado de la casa de su hermana y se dedicó a la oración y a la penitencia, viviendo milagrosamente solo de la Eucaristía.  Era conocida por poseer los dones de consejo y profecía.  En 1645, los terremotos y las epidemias estallaron en Quito, por lo que ella ofreció su vida y sufrimientos para ponerles fin.  Terminaron luego de que ella hizo su ofrenda.  El día de su muerte, se dice que un lirio brotó de la sangre que se extrajo y se vertió en una maceta, lo que le dio el nombre de La “Azucena de Quito”.

 

 

Santa Teresa de Los Andes
1900-1920
Chile

Santa Teresa de Jesús de los Andes fue la primera santa de Chile y la primera carmelita descalza en ser canonizada fuera de Europa. Nacida como Juana, cuando era niña la futura santa era conocida por su fuerte temperamento. Era orgullosa, egoísta y terca. A los seis años se sintió profundamente atraída por Dios, y su extraordinaria inteligencia le permitió comprender la seriedad de recibir la Primera Comunión. Juana cambió su vida y se convirtió en una persona completamente diferente a los 10 años, practicando el sacrificio y la oración profunda. A los 14 años, decidió convertirse en Carmelita Descalza y recibió el nombre de Teresa de Jesús. Profundamente enamorada de Cristo, la joven y humilde religiosa le dijo a su confesor que Jesús le dijo que moriría pronto, algo que aceptó con alegría y fe. Poco después, Teresa contrajo tifus y murió a la edad de 19 años. Aunque le faltaban 6 meses para terminar su noviciado, pudo profesar votos “en peligro de muerte”.  Alrededor de 100,000 peregrinos visitan su santuario en los Andes anualmente.

 

Santa Laura Montoya
1874-1949
Colombia

Luego de que su padre muriera en la guerra cuando ella era solo una niña, Laura se vio obligada a vivir con diferentes miembros de la familia en la pobreza. Esta realidad le impidió recibir educación formal durante su infancia. Lo que nadie esperaba es que un día se convirtiera en la primera santa de Colombia. Su tía la inscribió en una escuela a la edad de 16 años, para que se convirtiera en maestra y se ganara la vida en ese oficio. Ella aprendió rápidamente y se convirtió en una gran escritora, educadora y líder. Era una mujer piadosa y deseaba dedicarse a la evangelización de los nativos. Mientras se preparaba para pedirle ayuda al Papa Pío X, recibió la nueva Encíclica Lacrymabili Statu del Papa, sobre la condición deplorable de los indios. Laura lo vio como una confirmación de Dios y fundó los Misioneros del Inmaculado Corazón y Santa Catalina de Siena, trabajando para la evangelización de los nativos y luchando en su nombre para que fueran vistos como hijos de Dios.

 

San Manuel Morales
1898-1926
México

Manuel fue un laico y uno de los muchos mártires de la Guerra Cristera de México en la década de 1920. Se unió al seminario cuando era adolescente, pero tuvo que abandonar este sueño para poder mantener económicamente a su familia. Se convirtió en panadero, se casó y tuvo tres hijos. Sin embargo, este cambio no le impidió dar testimonio de la fe públicamente. Se convirtió en presidente de la Liga Nacional para la Defensa de la Libertad Religiosa, que estaba siendo amenazada por la administración del presidente Plutarco Elías Calles. Morales y otros dos líderes de la organización fueron tomados prisioneros mientras discutían cómo liberar a un amigo sacerdote del encarcelamiento por medios legales. Fueron golpeados, torturados y luego asesinados por no renunciar a su fe. Antes del ser fusilado, el sacerdote rogó a los soldados que perdonaran a Morales porque tenía una familia. Morales respondió: “Me muero por Dios, y Dios cuidará de mis hijos”. Sus últimas palabras fueron: “¡Viva Cristo Rey y Nuestra Señora de Guadalupe!”