Si no nos admiran… no nos respetan

Escritor Invitado

Por: Ángela Marulanda

No cabe duda que los niños hoy son más despiertos, saben más y se expresan mejor de lo que lo hicimos nosotros a su edad. Y además crecen en una sociedad democrática en la que los padres ya no gozamos de la superioridad jerárquica que les otorgaba a los adultos la organización autocrática del pasado.

Si bien todo esto es una ventaja para los hijos, para los padres su crianza es un mayor desafío. El cambio hacia la igualdad, sumado a que estamos frente a unos hijos más poderosos y beligerantes, hace que ellos se crean iguales (o a menudo superiores) a los adultos. De tal manera que, como muchos padres sienten que ya no tienen ningún dominio sobre los hijos, tratan de ganárselos poniéndose a su mismo nivel para convencerlos que sigan sus instrucciones.

Lo grave es que los niños de hoy ya no se dejan conducir por quienes ven que están tan perdidos como ellos. Así, no sólo se están quedando sin modelos a seguir sino también sin quién les establezca los parámetros de lo que deben y no deben hacer.

Lo cierto del caso es que los hijos nos tienen que admirar para poder influir en ellos en un mundo en tinieblas cuando más necesitan la guía de sus mayores. Para eso tenemos que ser y parecer personas cuya forma de pensar, lucir y actuar anime a los hijos a seguir nuestras instrucciones porque nos respetan profundamente. Así, la única forma de que obedezcan es demostrando la madurez que nos haga merecedores de su admiración.

Debido a que los niños están creciendo en un mundo en tinieblas, en el que reina el cambio y la confusión, la paternidad es todo un reto que nos exige revaluarnos para estar seguros de que somos adultos dignos de ser respetados por nuestra integridad y sensatez.

Hoy más que nunca los hijos precisan de padres que no estén empequeñecidos por su inmadurez e incapaces de mostrarles hacia a dónde van en el camino de la vida. Así, urge que tengamos la sensatez necesaria para que nuestra sabiduría ilumine su sendero y les permita encaminarse hacia la cumbre de su propia madurez.

Próximamente: La revolución del amor

¡Regístrese en una suscripción digital a Denver Catholic En Español!

Con una asistencia de más de 700 personas se realizó en Denver la conferencia “La revolución del amor” con padre Ángel Espinoza de los Monteros y organizada por el ministerio de preparación para la vida familiar “Dios entre nosotros”. El sacerdote estuvo en los estudios de El Pueblo Católico donde nos habló sobre el tema de la conferencia, sobre su llamado particular a predicar acerca del matrimonio y sobre su nuevo libro “El anillo es para siempre”.