María tiene algo que decirle a la mujer de hoy

Mavi Barraza

(Entrevista hecha por Ana Tiscareño)

Fray Nelson Medina, conocido predicador colombiano, visitó recientemente Denver y ofreció un Taller Mariano en la parroquia Ascension. Ofrecemos esta entrevista donde toca temas de gran actualidad.

Entrevista a Fray Nelson Medina

Nuestra voluntaria Ana G. de Tiscareño entrevistó a Fray Nelson Medina cuando estuvo de visita en Denver. Habló sobre María, la mujer y las evangelización en las redes sociales. ¡Gracias Ana por tu servicio! ¡Gracias Fray Nelson por tu testimonio!

Posted by El Pueblo Católico on Wednesday, September 5, 2018

Fray Nelson Medina, sacerdote colombiano de la orden de los Dominicos, estuvo recientemente en Colorado, presentando un taller mariano para los Consagrados al Corazón de María en la parroquia Ascension de Denver. En entrevista exclusiva para El Pueblo Católico habló de su vocación como sacerdote, la igualdad de dignidad de género, y de la virgen María como ejemplo de vida para la mujer actual entre otros temas.

Fray Nelson como muchos lo conocen, descubrió su vocación en los grupos de oración de la Renovación Carismática movido por “la alegría, la fuerza y la unión”, fue así como “la fuerza del amor de Dios fue mayor que cualquier otro interés o gusto que yo tuviera”.

Para el sacerdote, la Virgen María ha jugado un papel muy importante en su vida ya que considera que lo ha acompañado en cada momento. Así, hace referencia a ciertas fechas importantes que coinciden con algunas celebraciones de la Virgen, desde su nacimiento el 13 de mayo -día de la virgen de Fátima, su primera comunión que fue en el día de la virgen del Rosario, hasta el día que recibió su llamado al sacerdocio.  Además, fue durante una distracción en su vida, que el deseo de conocer más a la Virgen lo alejó de lo que él llama la “idolatría cientificista” en la que se había encaminado en sus años de juventud.

La Virgen le ha mostrado de muchas maneras su amor y el amor de Dios, y de esa misma forma y a través de sus platicas, el sacerdote habla de la importancia de conocer a María y de que ella llegue a ser un ejemplo de vida para la mujer actual.

Durante una de las charlas, habló sobre los ataques que constantemente recibe tanto la Iglesia como la Biblia por parte de los movimientos feministas/abortistas y cómo estos han influido negativamente en la vida de muchas mujeres -jóvenes y adultas- de todo mundo, al hacerles creer que tanto la Iglesia como la religión están en contra de la mujer y por ende en contra de la “igualdad de género”.

Al respecto, el sacerdote explicó lo siguiente: “La palabra de Dios es muy clara cuando muestra que hay una dignidad igual en el hombre y la mujer. La imagen de Dios se muestra perfecta en lo que cada uno de ellos tiene”. Además, explicó que en la Iglesia católica siempre se ha hablado de la igualdad y de la complementariedad entre ambos, cada uno con sus dones propios. “Cuando un hombre se feminiza y una mujer se masculiniza ambos pierden”, añadió el sacerdote.

 

Los dones de la mujer

Según destacó Fray Nelson, la mujer en su “idea de competir” con el hombre en la vida personal o profesional, renuncia a muchos de sus dones: a su capacidad de procesar información de un modo más total, a su grado de comunicación más intenso y ágil, así como la capacidad de implicarse ella misma en aquello que hace, y la huella profunda que deja su grado de compromiso. Pero habló además de un don peculiar de la mujer -y al que muchas han renunciado- que es el don de vida. “Obligar a la mujer a que se parezca al hombre es mutilar estos aspectos de generosidad que es donde ella puede florecer con mayor gracia, alegría y satisfacción personal”, aseguró. “Tengo la gran esperanza de que en la medida que vamos conociendo otros aspectos de la vida de la mujer, las nuevas generaciones tengan la sensatez necesaria para no meterse en esa carrera sin sentido donde las primeras perdedoras son ellas”.

María como ejemplo de vida

El religioso hizo hincapié en la importancia de conocer más sobre la vida de la Virgen María y retomar su ejemplo ya que de esta manera se reencontrarían riquezas y dones propios de la mujer. “Acercarse a la Virgen es grandioso, cuanto puede vivir una mujer si encuentra en María su mejor amiga, su mejor maestra, y su propia madre espiritual”.  Además, añadió que “es hermoso ver en la virgen María cómo ese misterio que está en cada mujer se realiza, el misterio de dar vida”, ya que, “estando cerca de María es inevitable contagiarse de ese gusto, ese gozo de dar vida. Acercarse a la Virgen es hermoso, y es hermoso contagiarse de ese amor vital que hay en ella”.

 

Su participación en las redes sociales

Acerca de su muy activa participación en las redes sociales, dijo lo siguiente: “Algunos han dicho que las redes sociales son un nuevo continente, se necesitan pioneros, gente que vaya adelante sobre todo para animar a otros”. Y qué mejor que servir, evangelizar y tocar la vida de los demás a través del internet. Si quieres conocer más de tu fe, visita la página www.fraynelson.com o síguelo en sus redes sociales.

Próximamente: Por un “Halloween” católico y sin fundamentalismos

¡Regístrese en una suscripción digital a Denver Catholic En Español!

Por el padre Ángel Pérez-López, PhD, STL

El padre Ángel Pérez-López es párroco de St. Cajetan en Denver y es profesor de filosofía y moral en el seminario St. John Vianney. Tiene un doctorado en filosofía y un posgrado en teología moral de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz en Roma.

Pregunta de nuestra lectora Aimeé L.: “El Pueblo Católico, ¿nos podrían decir qué dice la Iglesia Católica sobre el Halloween? Porque parece que mucha gente tiene malentendidos. Personalmente celebro, siendo católica… pero si estoy mal me gustaría saberlo”.

La palabra “Halloween” es una contracción de la expresión all hallows eve”, literalmente, “la víspera de todos los santos”. Se trata de una fiesta profundamente católica. Debemos redescubrirla. No caigamos ni en el fundamentalismo que se le opone sin reservas, ni tampoco en la trampa de la comercialización secularizante, que desviste esta fiesta de sus orígenes religiosos y la dota de un significado neopagano.

La cultura celta tenía una fiesta llamada Samhain, literalmente, “fin del verano”. Celebraba el final de las cosechas y el principio del invierno, cuando muchas personas morían a causa del frío. No obstante, Halloween tiene su origen católico hace más de mil trescientos años en la vigilia de la fiesta de todos los santos. Fue instituida por el papa Gregorio III cuando dedicó a todos los santos una capilla en la Basílica de San Pedro en el siglo octavo. Un siglo después, el papa Gregorio IV declaró la fiesta como día de obligación. Además, adoptó la tradición de los católicos germanos y cambió la fecha de mayo a noviembre. Así, la vigilia de esta fiesta pasó al último día de octubre, esto es, a la fecha de nuestro actual Halloween. Ninguno de estos Papas parece haber conocido el Samhain, que dejó de celebrarse antes de que la fiesta de todos los santos fuera instituida, cuando los pueblos célticos se convirtieron al catolicismo.

Coco y el recuerdo de los seres que ya partieron

Ahora bien, ¿es posible que algunos elementos de esta fiesta celta sobrevivan todavía hoy?¡Claro que sí!¡También sobrevivió el árbol de Navidad! Este árbol es una tradición de origen germánico que hemos adoptado en el catolicismo sin que sus paganos orígenes la hagan moralmente mala.

En los Estados Unidos, los puritanos prohibieron y se opusieron a Halloween radicalmente y sin reservas. En cambio, los emigrantes católicos, de origen alemán e irlandés, mantuvieron viva la tradición, pero fusionando algunos elementos de esta fiesta con la de los fieles difuntos. Así, hacían pasteles en Halloween y los niños iban de casa en casa “mendigando” estos pasteles a cambio de ofrecer oraciones por los seres queridos y fallecidos de los benefactores.

Históricamente, la actitud puritana y protestante en contra de Halloween se mezcló con sentimientos anticatólicos en el país. Solo la comercialización de la fiesta consiguió solventar esta tendencia persecutoria. Esta comercialización trajo consigo un fenómeno similar a lo ocurrido con la Navidad. En el caso de Halloween, implicó un olvido de Dios y de los santos como centro de la fiesta. A esta pérdida de sentido religioso, se le une la cantidad de películas de horror que fantasean e intentan dotarla de contenido neopagano, tétrico y ocultista.

Como católicos, no podemos caer en el error de los fundamentalistas y despreciar una tradición netamente católica, simplemente, porque su comercialización la ha vaciado de su verdadero contenido y la ha transformado en una posible ocasión para lo tétrico y oscuro del neopaganismo. No despreciamos la Navidad, sino que luchamos por mantener vivo su verdadero significado. Hagamos lo mismo con Halloween. No es la fiesta del demonio. No hace falta cristianizar, o cambiar de nombre, una fiesta que ya es católica de suyo. Por tanto, se puede celebrar Halloween teniendo presentes sus orígenes y evitando errores como la superstición, la brujería o la glorificación del mal.

Podemos tomar ocasión de esta fiesta para enseñar a nuestros hijos a celebrarla sin fundamentalismos y de una manera católica, al mismo tiempo que éstos se divierten, sin pecar y sin caer en el neopaganismo.

La superstición es un exceso y perversión de la religión (véase Catecismo de la Iglesia Católica, no. 2110) del que tenemos que purificar la fiesta que venimos explicando. Por ejemplo, algunos emigrantes irlandeses dotaron a Halloween de un contenido supersticioso y contrario a la fe al fusionarla con una fiesta que ellos se inventaron: “el día de todos los condenados”. Temían que algo malo les ocurriría si no celebraban también a los condenados y estos se sentían excluidos. Un Halloween católico y sin fundamentalismos no puede caer en un error como este; y, como sabemos, nuestra comunidad hispana no es ajena al problema de la superstición. A veces, también caemos en este error “cuando se atribuye una importancia, de algún modo, mágica a ciertas prácticas, por otra parte, legítimas o necesarias” (Catecismo de la Iglesia Católica, no. 2111).

Un Halloween católico tampoco puede promocionar la brujería. No existe la magia buena y la magia mala. Toda magia atenta contra Dios, entraña una rebelión contra Él y un intento de suplantar su lugar: “todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo —aunque sea para procurar la salud—, son gravemente contrarias a la virtud de la religión” (Catecismo de la Iglesia Católica, no. 2117).

No a la lectura de cartas, espiritismo o supersticiones

Celebremos Halloween sin olvidarnos de Dios y de los santos. Los padres de los niños son los que tienen que tomar las decisiones concretas de cómo educar a sus hijos atendiendo a las circunstancias de su vecindario. No obstante, siempre y cuando se evite la ocasión de la superstición, la brujería o la glorificación del mal; que un niño se disfrace y pida caramelos, en mi opinión, no conlleva necesariamente, o de suyo, ningún mal moral. No caigamos en la superstición. No atribuyamos importancia mágica a una práctica legítima. Podemos tomar ocasión de esta fiesta para enseñar a nuestros hijos a celebrarla sin fundamentalismos y de una manera católica, al mismo tiempo que éstos se divierten, sin pecar y sin caer en el neopaganismo.

 

Photo by Haley Phelps on Unsplash