Sobre muñecos y princesas

Nuestra querida lectora, Blanca Chacon Bustillos, nos envió la siguiente duda a través de Facebook: Queridos amigos de El Pueblo Católico, llegó a mis manos una grabación de un sacerdote que dice que hay que sacar de nuestras casas todas las figuras de gatos o elefantes, Mickey mouse, las princesas de Disney, etc. porque hacen daño… Dice que hay que sacarlas haciendo una oración de renuncia. ¿Realmente esto es tan grave? Porque tengo tres niñas y casi todos sus juguetes son de princesas de Disney. ¿Se supone que las debería tirar? Ayúdenme por favor porque no estoy segura de qué hacer. Con la claridad de siempre, Monseñor Jorge De los Santos, Vicario para el Ministerio Hispano de Denver, responde.

Para responder esta pregunta es necesario aclarar que no hay una posición oficial de la Iglesia Católica en este respecto, mi respuesta solo reflejará mi particular opinión y punto de vista sobre este tema.

Considero que son muchas las personas alarmistas -incluyendo en ocasiones a miembros del clero- que buscan satanizar cosas o situaciones, basados en indicios que, si bien existen, frecuentemente no son suficiente evidencia para probar sus afirmaciones, y sin embargo, las hacen públicas sin medir las consecuencias que producen en la conciencia de gente de buena voluntad, que acepta dichas opiniones. Son personas que constantemente están buscando la mancha en un contexto que se presenta limpio. Y dado que nada es perfecto, es posible que si buscamos la mancha en alguna situación, encontremos algo negativo.

Es cierto que haciendo un análisis cuidadoso, por ejemplo, de los personajes de Disney encontraremos cosas criticables, pero éstas, vistas por mentalidades extremistas, serán convertidas en algo malo y despreciable. Eso me parece una exageración.

Por ejemplo hay quienes critican las historias de Disney por imprecisiones históricas y distorsión de la realidad. Pero comprendamos que éstas no son la Historia, sino historietas reelaboradas para niños. Otros critican la delgadez extrema de las princesas y heroínas de Disney y que las dimensiones corporales rozan en lo absurdo, creando un nuevo parámetro para la belleza. Lo acepto, pero sabemos que no hay dibujos animados que no rayen en dimensiones absurdas. Otros descubren que muchos de los personajes de Disney son dioses de la mitología griega encarnados en dibujos animados. Una de las primeras películas de Disney fue “La Diosa de la Primavera”, basada en la diosa griega Perséfone, hija de la diosa Demeter. La introducción de mitología griega en las producciones de Disney fue el primer paso para seguir introduciendo toda una serie de temas anti bíblicos, incluida la magia blanca, la brujería, y el misticismo. En “Pocahontas” se venera la madre tierra como una diosa, que los griegos y romanos llamaban diosa Gaia. Estoy de acuerdo, pero entendamos que esto no se presenta como doctrina a creer, sino como entretenimiento, al igual que casi totalidad de las películas y novelas, aunque no sean de Disney. Otros ven acoso sexual en el beso que despierta a Blanca Nieves o a la Bella Durmiente, lo que me parece una exageración. El argumento de muchos es que en Disney hay mensajes subliminales y en parte, estoy de acuerdo. Pero para el caso entonces tendríamos que cortar totalmente la televisión en nuestros hogares, pues ella también está llena de mensajes subliminales así como todos los anuncios que nos rodean.

Hay una serie de acusaciones como que se le da mucha importancia al estatus social, que si la fealdad es inmoral y la belleza es moral, que si hay estereotipos raciales, que si el mundo de los espíritus, etc. Pienso que cada quien ve las cosas del color del lente con que mira.

Estoy de acuerdo que hay que filtrar el mensaje en todas las presentaciones, pero lo que no comprendo es por qué algunos sólo ven lo negativo y satanizan todo, al grado de pedir “que se deshagan de las cosas incluso haciendo una oración de renuncia”. Creo que esta forma de ver las cosas contamina y perjudica más, que aquello que ellos mismos están criticando.

No contaminemos la inocencia de los niños con nuestra forma negativa de ver las cosas. Personalmente yo no veo problema de que usted conserve sus figuras de Disney.

Próximamente: ¿Por qué soy católico?: Por la Biblia

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La Biblia es más católica de lo que creemos. Muchas personas no saben que no fue la Iglesia la que nació de la Biblia, sino la Biblia la que nació de la Iglesia, nuestra Iglesia Católica.

¿Por qué soy católico?: Por Jesús

En las primeras décadas del cristianismo, el Nuevo Testamento no existía. Los discípulos predicaban por palabra lo que habían aprendido de Jesús. No fue hasta décadas después de la resurrección que lo escribieron.

En ese tiempo había muchos evangelios y cartas que aseguraban tener inspiración divina.

¿Por qué soy católico?: Porque es la Iglesia que Cristo quiso fundar

¿Cómo es que unos sí llegaron a considerarse “divinamente inspirados” y se incluyeron en el Nuevo Testamento y otros no? ¿Quién decidió cuáles eran verdaderos y cuáles no?

Fue la Iglesia Católica, con la inspiración del Espíritu Santo y la autoridad que Jesús le dio, la que decidió la lista de 27 libros que eran divinamente inspirados del Nuevo Testamento en el año 382 d. C., bajo el Papa Dámaso.

¿Por qué soy católico?: Por el perdón de los pecados

¿Cómo lo hicieron? Los obispos y teólogos de ese tiempo investigaron cuáles evangelios y cartas tenían origen apostólico y compararon su contendido con la Tradición que habían recibido de los discípulos por medio de la palabra. Asimismo, construyeron la lista de 46 libros divinamente inspirados del Antiguo Testamento.

Esta colección de 73 libros, que llamamos “Biblia”, no es solo una colección histórica, sino que contiene el mensaje que todo humano debe saber.

Si no lees la Biblia regularmente, te invitamos a que lo hagas. En ella encontrarás la historia de amor más bella de todos los tiempos. Es como una carta de amor que está dirigida a ti personalmente. Léela si quieres conocer a Jesús y podrás decir con san Pablo: “(Cristo) me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gal 2,20).

¿Por qué soy católico?: Porque Jesús está verdaderamente presente en la Eucaristía

Sabías que…

Esta lista de 73 libros se consideró divinamente inspirada por todo cristiano por más de 1,100 años, hasta que Martín Lutero y sus seguidores se deshicieron de siete libros del Antiguo Testamento en la Reforma Protestante en el siglo XVI. Los católicos aún conservan los 73 libros.