“Todo esto es para la gloria de Dios”

Monseñor Jorge Rodríguez fue ordenado obispo auxiliar de Denver

Carmen Elena Villa

“Hace casi 30 años estaba postrado yo también el día de mi ordenación sacerdotal”, recordó el nuevo obispo auxiliar de Denver, monseñor Jorge Rodríguez al finalizar la misa de su ordenación episcopal. “En ese momento uno siente la humildad de lo que uno puede ofrecer y las voces invocaciones de los santos que dan un conforto y una fortaleza especial”, dijo el prelado ante los cientos de fieles que lo acompañaron en la Catedral Basílica Immaculate Conception de Denver.

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El nuevo Obispo dirigiendo unas palabras a los asistentes a su ordenación.

El Obispo Rodríguez fue ordenado hoy, fiesta de San Carlos Borromeo, en una Misa presidida por el Arzobispo Samuel J. Aquila. Como co consagrantes estuvieron el cardenal Francis Stafford – quien fue obispo de Denver – y el arzobispo de Los Ángeles y antiguo obispo auxiliar de esta arquidiócesis monseñor José Gomez. (Para ver los detalles y símbolos de la ordenación episcopal haga click aquí).

El Obispo escogió como lectura para esta ceremonia llamada Oración Sacerdotal, que está presente en el evangelio de Juan 17, 14-19. “Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo…” El Evangelio fue leído en ingles y español.

“Esta oración no es solo para los discípulos”, dijo el arzobispo Aquila en su homilía. “Jesús la reza para ti hoy”, aseguró, refiriéndose al nuevo obispo. “Las palabras de Jesús están llenas de ternura y compasión (…) Tú perteneces al Padre. Cada discípulo en el Bautizo es llamado a ser hijo del Padre (…) Tú, mi querido hermano, como su pastor debes ser imagen del Padre para las personas que sirves”.

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Centenares de fieles y 250 sacerdotes estuvieron presentes en esta ceremonia.

Después de recibir las insignias episcopales y de ser consagrado como sucesor de los apóstoles, el obispo Jorge Rodríguez dirigió unas palabras a los fieles presentes: “Todo esto es para la Gloria de Dios que nos congrega”.

Y luego de agradecer al Papa Francisco por confiarle esta tarea, agradeció también a sus familiares y amigos, quienes viajaron desde su tierra natal, Mérida – Yucatán en México para este importante momento. “Gracias a los parroquianos de Holy Cross (donde él es párroco), a los representantes de movimientos apostólicos. El regalo mas grande que Dios me ha dado está en estas bancas: son ustedes. Han sido muy importantes a lo largo mi ministerio sacerdotal. Le pido no más al Señor que pida seguir sirviéndolos en el nombre de Cristo nuestro Señor”, dijo.

 

Sus seres queridos

Cuatro de sus hermanos, así como otros familiares y amigos vinieron a Denver para acompañar al obispo Jorge en este momento. Su hermana Ligia dijo a Él Pueblo Católico que para ella, el momento más emocionante de esta ceremonia fue “cuando le impusieron las escrituras y también cuando tuve la oportunidad de llevar las ofrendas. Lo quiero mucho y lo vamos a seguir apoyando todo lo que podamos”, indicó. (Para leer la entrevista con todos sus hermanos haga click aquí).

Por su parte el diácono Mario Vielma, de la parroquia Holy Cross en Thornton – Colorado, quien estuvo sirviendo en el altar durante esta ceremonia, dijo: “Es un honor y una bendición del Señor estar acompañando al obispo Rodríguez. El me recibió desde que fui ordenado” y aseguró que el nuevo obispo “no va a perder el sentido del humor que tiene. Esa chispa siempre la va a tener en el rango que esté”.

Para Mayte López, feligrés de Holy Cross, lo más emocionante de la ceremonia fue “cuando le entregaron el anillo episcopal. Recordé que era como una boda. Cuando él se postró hacia el suelo lloré de emoción y de gusto”.

Varios de los miembros del equipo del Centro San Juan Diego estuvieron presentes en esta ceremonia. Alfonso Lara, director de servicios pastorales, fue quien leyó la primera lectura. Josceline Lozoya, especialista en servicios familiares y quien desde hace tiempo conoce al Prelado: “Es un placer saber que el obispo Rodríguez haya llegado tan alto siendo un hombre tan humilde y que se mantiene con los pies en la tierra porque a su vez, él sigue abajo al lado de nosotros”.

Para conocer el significado de su escudo de armas haga click aquí.

Para leer el reportaje sobre su vida haga click aquí

Próximamente: Juan Carlos Reyes, director de Centro San Juan Diego es llamado a la Casa del Padre

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“Con gran tristeza anunciamos la muerte de Juan Carlos Reyes”, dijo hoy el arzobispo de Denver Samuel Aquila. “El fue una increíble bendición para la Arquidiócesis de Denver en los años pasados”, aseguró el prelado.

Como un hombre alegre, trabajador, comprometido con la evangelización, especialmente con los inmigrantes hispanos. Así recuerdan sus compañeros y amigos al director de Centro San Juan Diego Juan Carlos Reyes, quien falleció el pasado 20 de marzo a los 33 años de edad, tras luchar los últimos dos meses contra una grave enfermedad.

Juan Carlos nació en Michoacán, México el 28 de diciembre de 1985. Llegó siendo niño a los Estados Unidos donde realizó sus estudios secundarios y luego su licenciatura en Ciencias Religiosas, gracias a un convenio realizado entre la Universidad Anáhuac en Ciudad de México y Centro San Juan Diego. También estudió en el Catholic Biblical School de la división de laicos del seminario Saint John Vianney de Denver.

Un recorrido de fe

Durante su adolescencia se vinculó al grupo de jóvenes de la parroquia Saint Anthony of Padua en Denver y luego comenzó a asistir a Centro San Juan Diego donde realizó diferentes cursos y capacitaciones de agentes de pastoral. También fue líder del grupo juvenil de la parroquia Our Lady of Guadalupe de Denver.

Comenzó a trabajar en Centro San Juan Diego en el año 2012. En 2015 pasó a ser el encargado del departamento de Servicios Familiares y en marzo de 2018 fue nombrado director de esta entidad donde lideró importantes programas de atención a los inmigrantes y de formación de agentes de pastoral. Juan Carlos fue uno de los impulsores del convenio entre Centro San Juan Diego y la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla UPAEP en México, logrando así que muchos inmigrantes pudieran estudiar una carrera en español y con validez en los Estados Unidos.

“Hablar de Centro San Juan Diego en parte es hablar de mi vida. Yo no estuviera aquí sino fuera porque Centro San Juan Diego estuvo presente. Vi en CSJD una Iglesia activa que se acercó a mí”, dijo Juan Carlos en diálogo con El Pueblo Católico el pasado mes de octubre.

Reyes también hizo parte de los encargados de la delegación de Denver para de V Encuentro Nacional de la Pastoral Hispana que se realizó en Grapevine, Texas, el pasado mes de septiembre.

Además de su trabajo en la Arquidiócesis Juan Carlos realizaba, junto con su hermano Jorge, un ministerio denominado Sangre y Agua en el que comentaban las lecturas de la misa del día por medio de videos en YouTube, los cuales lograban, en muchas ocasiones, más de 100 mil visitas diarias.

Uno de sus amigos más cercanos fue Alfonso Lara, director hispano de evangelización de la Arquidiócesis de Denver: “Muchos fuimos testigos de cómo Juan Carlos creció y maduró como hombre, como cristiano, como católico como líder”, dijo. “Siempre nos atrajo su potencial, su ánimo, su entrega. Siempre admiré su juventud, su dedicación y amor por la gente. El salió de la comunidad hispana y fue a ellos a quienes sirvió y entregó su corazón”, comparte Lara.

Por su parte Luis Soto, antiguo director de Centro San Juan Diego y actual director de enlace hispano del Augustine Institute, lo conoció cuando tenía 15 años y lo recuerda como un joven “dinámico, divertido, con ideas y ganas de servir. Miembro de una familia en donde todos estaban comprometidos en su fe. Era inquieto y con hambre de aprender para servir mejor. Se inscribió a cuanto programa iniciamos”.

El arzobispo Aquila concluyó diciendo que Juan Carlos fue “un hijo amado que amó a nuestro Señor, su familia y su ministerio. Incluso en medio de su intenso sufrimiento en las pasadas semanas, fue un hombre de una fe profunda y permaneció como un dedicado discípulo de Jesucristo. Mantengámonos fuertes en las promesas de vida eterna y sigamos orando por el descanso de su alma y el consuelo de su familia”, concluyó el Arzobispo.

Juan Carlos estaba casado y tuvo tres hijos.