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martes, mayo 24, 2022
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Tres acciones para fortalecer tu matrimonio en este tiempo

Los tiempos de desgracia pueden sacar lo mejor y lo peor en un matrimonio. Nuestras rutinas pueden servirnos bien al mantener nuestras vidas predecibles y pacíficas, pero también pueden impedir que nos veamos como verdaderamente somos y que nos aceptemos más el uno al otro, con nuestros defectos e imperfecciones. Así que trata de ver esta interrupción en tu rutina como una oportunidad para crecer en el amor.

Para empezar, ten en cuenta que es de humanos fastidiarse uno con el otro cada vez que nos vemos obligados a permanecer encerrados juntos. Ahora, como siempre, «con toda humildad, mansedumbre y paciencia, soportándose unos a otros por amor” (Ef 4: 2). Pero no te detengas allí.
Confía en que Dios tiene un plan incluso durante las desgracias más duras de la vida. «Todo lo que te sobrevenga, acéptalo… Porque en el fuego se purifica el oro, y los aceptos a Dios en el honor de la humillación»  (Ecl 2: 2-5).

Aquí tres acciones para ayudar a transformar este tiempo de adversidad e intimidad forzada en un horno purificador:

Aceptar

Tengo necesidades y limitaciones únicas, y también mi cónyuge. Esto significa que no debería esperar que mi cónyuge entienda completamente, y mucho menos satisfaga todas mis necesidades. Entonces, mi cónyuge puede necesitar más tiempo solo que yo, y debo respetarlo y apoyarlo. Del mismo modo, mi cónyuge puede necesitar más socialización que yo, y debo respetarlo y apoyarlo.

Adaptarse

Incluso si tenemos diferentes necesidades y limitaciones, todavía estamos llamados a padecer los unos por los otros. Entonces, si creo que necesito 14 horas al día de «mi propio tiempo», ¿puedo intentar que sean 13? Si estoy en el otro extremo de este espectro, ¿puedo adaptarme también, tal vez conectándome con amigos en los espacios de reunión en línea?

Orar

Si están casados sacramentalmente, tienen a Dios en el centro de su matrimonio, esperando allí para ayudarlos a crecer en amor de sacrificio el uno por el otro. Si eso suena hueco e irreal, inténtalo. Durante todas estas horas de unión forzada, reserven unos minutos cada día para sentarse juntos ante Dios. Enciendan una vela y digan: «Dios, ayúdanos a apreciarnos mejor, apoyarnos y ser pacientes uno con el otro». Siéntense en silencio durante cinco minutos y luego apaguen la vela.

Steve y Bridget Patton tienen maestrías en teología y asesoramiento y sirven como ministros de vida familiar para la Diócesis de Sacramento.

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