Un embarazo no planeado “sacudió mi mundo”

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Por Amy Bryer Brumley

Lauren Castillo creció como defensora provida, algo que no fue una sorpresa: era católica y su padre incluso era el diácono de su parroquia. Sin embargo, en su último año de universidad, su filosofía provida fue puesta a prueba en la vida real cuando tuvo un embarazo no planeado.

“Ese fue el momento en el que tuve que decirme a mí misma: ‘Ahora tienes que practicar lo que dices’. Fue algo que realmente sacudió mi mundo y me hizo redefinir mi relación con Dios”, dijo Lauren.

Así que eligió tener a su hijo, a pesar de que no sería nada fácil. Luchaba por caber en los escritorios de sus clases y pocos profesores se dieron cuenta de su embarazo. Ya estaba conectada a grupos de servicio en el campus, pero se cuestionaba por qué la universidad carecía de formas para ayudar a una estudiante embarazada. La respuesta que recibió fue que la universidad manejaba la situación caso por caso.

La fecha de parto de Lauren también era su fecha de graduación para su doble licenciatura y programa de honores. Pero Dios tenía otro plan y su hijo nació cinco semanas y media antes de tiempo. Este desafío llegó con una serie de obstáculos nuevos.

“Entré a mi primera cita con el pediatra y me dijeron: ‘No tienes seguro porque tu póliza no cubre a un niño, así que no podemos atenderte’”, recuerda Lauren.

Ella reconoce que estos obstáculos son aún más intensos para las mujeres que hablan solamente español. La presión que sienten de los médicos, los familiares o incluso la comunidad puede ser abrumadora.

Lauren estuvo trabajando en sus tareas durante el parto y a la semana siguiente ya estaba de vuelta en clases. Tuvo que averiguar dónde y cuándo podía amamantar y cambiar pañales. Durante ese tiempo se apoyó mucho en su madre para que la ayudara con su hijo, pero su madre se estaba recuperando de un tratamiento contra la leucemia, y era limitado lo que podía hacer. Con la gracia de Dios, su madre superó ese momento desafiante en su vida y ella pudo terminar sus estudios.

Lauren asistió a clases de preparación matrimonial en la Arquidiócesis de Denver y se casó con el padre de su hijo. Su hijo de siete años ahora tiene tres hermanos menores; el más pequeño tiene solo unas semanas de nacido.

Lauren nunca se arrepintió de su decisión de darle la vida a su hijo, y su embarazo no planeado y difícil fortaleció a su familia y su fe. También reforzó su creencia próvida y su pasión por ayudar a las mujeres que se enfrentan a un embarazo no planeado.

Lauren Castillo eligió tener a su hijo a pesar de las dificultades que presentaba para su carrera, algo de lo que ni ella ni su esposo nunca se han arrepentido. (Foto provista)

Ahora Lauren trabaja como directora de desarrollo de la organización “Estudiantes por la Vida”, que está en 1250 universidades y escuelas secundarias, 41 de ellas en Colorado, para que las futuras mamás sepan que “hay personas que cuidarán de ti y de tu bebé, y existen muchas organizaciones y recursos de ayuda”.

Lauren recalcó que estos recursos se extienden a comunidades de todos los tamaños en todo el estado y abordan algunas de las barreras culturales para las mujeres hispanas. Existen organizaciones y agencias gubernamentales que pueden ayudar con seguros asequibles, vivienda, asistencia para el pago de facturas, colocación laboral y alimentación. Las mamás de bajos ingresos y sin ingresos aún pueden tener acceso a ginecólogos y pediatras de alta calidad, y estos servicios no solo son bilingües, sino que pueden abordar las diferencias culturales para las mamás embarazadas desde las zonas rurales de Colorado hasta el centro de Denver, dijo Lauren.

“Existe una creencia lamentable de que la comunidad provida solo se preocupa por el feto, y eso simplemente no es verdad… Vemos a la mamá y al bebé como seres humanos que necesitan de nuestra ayuda y apoyo por igual”, agregó Lauren.

“Las mamás necesitan saber que hay personas y grupos que las quieren; necesitan saber que todavía son amadas. Sin duda alguna, estas mujeres serán recibidas con amor y con la ayuda que necesitan”, aseguró.

Es por eso que esta madre, que enfrentó su propio embarazo no planeado, también pide a los votantes votar SÍ en la Propuesta 115 de Colorado el próximo mes de noviembre.

“Nuestra misión es dar a conocer estos servicios de apoyo. Nunca debería haber ninguna razón por la que el buscar abortos tardíos sea la respuesta”, dijo Lauren.

“Nuestras mamás y bebés no nacidos merecen algo mejor. Nuestro estado debería hacer mejor las cosas”.

Los ministerios y programas “Respect Life” que apoyan a mamás como Lauren son respaldados por la Colecta Anual del Arzobispo. Muestre su apoyo en archden.org/donar

 

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Próximamente: Propuesta 115: La verdad detrás del aborto tardío

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Esta vez, quiero centrarme específicamente en una parte del tema: el aborto tardío. Hago esto porque Colorado votará sobre medidas electorales para limitar estos abortos tardíos. Actualmente, somos uno de los siete estados sin límites en cuanto a la edad gestacional en la que se puede realizar un aborto. La Propuesta 115 prohíbe los abortos en Colorado después de 22 semanas, a menos que la vida de la madre esté en peligro inmediato. La medida prevé sanciones para los médicos que realicen tales abortos, pero especifica que no se podrán presentar cargos contra las mujeres que se sometan a ellos.

Creo que quizás se ha llegado el momento de echar un breve vistazo al tema.

En primer lugar, entendamos de qué estamos hablando. Un aborto después de las 22 semanas se realiza mediante un método llamado dilatación y extracción, lo que básicamente significa que el cuello uterino está dilatado y que el bebé, que pesa entre una libra y el peso completo al nacer, es “extraído” del útero y destruido. La forma en que se realiza es inquietante, por decir lo menos. (Considere esto como mi “advertencia desencadenante” para lo más delicado). El médico comienza inyectando el corazón del bebé para matarlo. Esto, según Wikipedia, se hace para “ablandar los huesos”. En una “extracción no intacta”, el médico utiliza unas pinzas para agarrar, torcer, aplastar y separar las distintas partes del bebé, hasta que el útero está vacío. Luego, el bebé se vuelve a montar en una mesa para asegurarse de que no se hayan dejado partes. En una “extracción intacta”, el bebé nace, con los pies primero, hasta que solo queda la cabeza dentro del cuerpo de su madre. Y luego el médico aplasta la cabeza del bebé o le clava unas tijeras en la parte posterior del cráneo y succiona el cerebro.

Es espantoso. Y me enferma físicamente pensar que no podemos encontrar una forma más humana de resolver los problemas de las mujeres, sean los que sean.

Entonces, ¿por qué alguien piensa que este terrible procedimiento debería ser, o seguir siendo, legal? Veamos los argumentos en contra de la Propuesta 115, extraídos directamente de BallotPedia:

“La medida no incluye excepciones por riesgos para la salud de la mujer o para una mujer que ha sido víctima de violación o incesto”.

La salud de la madre es obviamente el argumento más poderoso. Pero pensemos en esto. Este no es un embrión diminuto. Es un feto entre las 22 y las 36 semanas de desarrollo. El primer bebé prematuro que sobrevivió nació a las 21 semanas. Dejando de lado por el momento la opción de St. Gianna Molla de una madre que sacrifica su vida por su hijo, ¿no sería más compasivo dar a luz al niño y hacer todo lo posible para tratar de salvar ambas vidas? En cuanto a la violación o el incesto, me opongo a esos abortos en cualquier etapa. ¿Pero incluso un partidario del aborto encontraría la necesidad de permitirlos después de que una mujer ya haya estado embarazada de cinco a nueve meses?

“La decisión de interrumpir un embarazo es a menudo una decisión seria y difícil, y debe dejarse únicamente en manos de la mujer, en consulta con su médico y de acuerdo con sus creencias”.

¿En qué otra área de la ley o de la vida permitimos que una persona tome la vida de otra “de acuerdo con sus creencias”?

“Además, no ofrece excepciones para la detección de una anomalía fetal grave después de las 22 semanas, lo que puede obligar a las mujeres a llevar a término un embarazo no viable”.

Este es un bebé actualmente vivo, pero se espera que muera más tarde. Así que, no. No cortamos a los bebés ni les chupamos el cerebro porque tienen una esperanza de vida corta. Entiendo que es un sacrificio tremendo para una mujer tener un bebé que no se espera que sobreviva mucho después del nacimiento. Pero se sabe que esos bebés sorprenden incluso a los profesionales. Y, ya sea que vivan horas, días, semanas o meses, son creados a imagen y semejanza de Dios, amados por Él y destinados a la vida eterna en su tiempo (de Dios), no en el nuestro. Cuando terminamos prematuramente con sus vidas, nos hacemos dioses y anulamos el plan de Dios para el desarrollo de la vida de ese niño, por breve que sea.

“Después de 21 semanas, solo se inician 1.2% de los procedimientos de aborto”.

Y eso equivale a más de 8,000 incidentes por año en los EE. UU. Decir que esta brutalidad “solo” ocurre 8,000 veces al año no es un respaldo rotundo.

Particularmente triste para mí, es la cantidad obscena de dinero que se ha invertido para mantener legales estos procedimientos obscenos. Según BallotPedia, “La campaña que apoya [la Prop. 115] había recaudado $257,398 en contribuciones. Los opositores a la iniciativa habían recaudado 5.3 millones de dólares. “La gran mayoría de ese dinero proviene de varias organizaciones de Planned Parenthood.

Somos David, luchando contra Goliat.

Quiero dejar en claro que me uno a la Iglesia para oponerme al aborto en cualquier etapa, de cualquier forma que se realice. Para citar al Dr. Seuss, “una persona es una persona, no importa cuán pequeña sea”. Cada aborto detiene el latido de un corazón humano. Muchas mujeres que conozco y amo han tenido abortos. Algunas me consta, otras solo supongo. En los casos que conozco, han sufrido mucho como consecuencia. Simplemente no creo que podamos resolver los problemas de las mujeres tomando su dinero, invadiendo sus cuerpos, matando a sus bebés y enviándolas a casa.

Podemos hacer mucho más por las mujeres y sus hijos.

Sé que esta es una elección complicada, desordenada y difícil en muchos niveles. Pero les estoy pidiendo, implorándoles, que tengan en cuenta a los no nacidos al emitir sus votos.

Y vote sí en la Propuesta 115.