Una conversación con católicos afroamericanos sobre el racismo

Aaron Lambert

La muerte de George Floyd el pasado 25 de mayo ha provocado nuevamente una conversación nacional sobre el racismo en la sociedad estadounidense. Como dijo el arzobispo Samuel J. Aquila: “El racismo no tiene cabida en el mensaje del Evangelio ni en ninguna sociedad civil”. Esta conversación es necesaria y hay muchas voces que merecen ser escuchadas. Una de esas voces es la de la comunidad católica de raza negra.

La Arquidiócesis de Denver es el hogar de una comunidad diversa de fe. El Pueblo Católico les pidió a tres católicos afroamericanos locales que compartan sus puntos de vista sobre este tema: Kateri Williams, Directora de la Oficina del Ministerio Católico Afroamericano de la Arquidiócesis de Denver; Janaye Matthews, estudiante de la Universidad Estatal de Colorado que creció en la parroquia Cure d’Ars; y Dustin Caldwell, feligrés de la Catedral Basílica Immaculate Conception y miembro del Julia Greeley Guild.

El Pueblo Católico: Como católico afroamericano, ¿cómo te sientes en estos momentos de la historia?

Kateri Williams: Ha sido trágico. Es un momento trágico. Pero ha sido un tiempo que realmente ha llamado a la necesidad de la oración y la necesidad de permanecer fieles y esperanzados, de confiar en nuestra fe. Y para mí ha sido agridulce porque puedo ver dónde está obrando Dios a través de todo esto, y ahí es donde a menudo encontramos crisis, en nuestro quebrantamiento. Lo que yo sé personalmente es que son heridas abiertas que nunca se han curado del todo. Y todos nosotros (de raza negra) tenemos historias. No hay una sola persona que no tenga una historia. Pero donde he visto una esperanza, es en que no se dejan intimidar por esto y son firmes en su fe. Me refiero en términos de católicos, no en el movimiento en general.

Janaye Matthews: Sinceramente, diría que ha sido bastante difícil para mí. Para mí como individuo y para lo que represento en mi comunidad, veo esto como una oportunidad para seguir desempeñando ese papel y asumir la responsabilidad de mí mismo y luego ayudar a otros a comprender que lo único que podemos hacer en este momento es comprender que todos tenemos un papel. Todos tenemos un lugar en esto. Y claramente eso nos ayudará a desempeñar nuestros roles y también a mantener nuestra fe en que Dios tiene un plan y que encontraremos un camino para hacerlo.

Dustin Caldwell: Diré esto para comenzar: es muy bueno que tengamos esta conversación el primer viernes porque soy muy devoto al Sagrado Corazón de Jesús. Y es irónico; vemos cómo Dios trabaja en situaciones donde, irónicamente, estas protestas están ocurriendo en el mes de junio, que es el mes de la fiesta del Sagrado Corazón. Creo que esa es realmente la respuesta y la solución al problema. Creo que encontraremos sanación y refugio en el Sagrado Corazón de Jesús, porque es una herida profunda que ha durado años y años. Creo que la única sanación real es si primero volvemos a Cristo y a su Sagrado Corazón porque Él comprende la herida y la siente en su corazón.

EPC: ¿Qué te gustaría que los católicos “no negros” y las personas de fe supieran acerca de lo que es ser una persona de raza negra en Estados Unidos?

Kateri: Todos hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, y cada vez que cualquiera de nosotros, en cualquier lugar, es visto como inferior, no estamos viviendo la misión del Evangelio, y es doloroso vivir eso. Mi esposo y yo somos católicos de nacimiento. Pero cuando caminamos por la calle, eso no es lo que la gente ve. Hay un prejuicio que existe y que ocurre incluso dentro de los bancos de las iglesias. Entonces, lo que quisiera es que nos tomaramos el tiempo para hacer una autorreflexión y un examen de nuestra propia conciencia: ¿Hemos sido cómplices por nuestra acción o por nuestra falta de acción porque la indiferencia sigue siendo una opción? Lo que quisiera es primero que las personas comiencen por sí mismas y recen por ello y busquen ser iluminados por el Espíritu Santo para poder ser un guerrero espiritual con respecto al racismo. Y también para escuchar, para tomarse el tiempo de escuchar las historias, para llegar y educarse sobre cuáles son los problemas.

Janaye: Mi objetivo final es ayudar a las personas a ver que soy tan humano como las otras personas. Cuando miramos lo que le sucedió a George Floyd -y tenemos una lista tan larga que muestra que él es simplemente un representante de tantas otras personas y tantas otras víctimas que han pasado por experiencias similares- nos damos cuenta de que todavía existe esta amenaza implícita o este prejuicio implícito contra lo que significa ser negro. Tengo el deseo de que vean mi humanidad, mis defectos, mis fortalezas y todo eso, y que realmente me acepten por lo que soy; que eliminen, especialmente en los Estados Unidos, la política en torno a la raza y la connotación negativa que se nos ha impuesto por generaciones.

Dustin: El racismo es algo real. No creo que se pueda pensar que alguna vez podríamos erradicar algo así, porque eso sería casi como decir que erradiquemos todos los pecados por completo. Ciertamente hay una historia de racismo con la comunidad negra, pero creo que todos, en diferentes puntos, hemos experimentado el prejuicio contra nosotros, incluso como católicos en una sociedad pagana. Creo que el objetivo para nosotros es mirar y no descartar alguna acción que pueda parecer motivada por racismo, diciendo: “oh, eso es un problema político” o “eso es algo de izquierda”. Creo que esto va de la mano con los [problemas] provida, de proteger la vida desde la etapa más delicada en el útero de una madre. Tenemos que reconocer que es malo y debemos seguir luchando y luego trabajar duramente contra los males e injusticias.

EPC: ¿Dónde ves a Cristo en todo esto?

Kateri: Se ven personas de todos los ámbitos de la fe que se unen de la forma en que diría que nuestro Señor nos llama a estar allí el uno para el otro. Veo personas que oran juntas y que tal vez nunca hubieran tenido la oportunidad de rezar juntas. Veo la oración ferviente de las personas no solo en esta nación, sino en todo el mundo con respecto a lo que está sucediendo. También sé la importancia de mantenerse firme en medio de la tormenta porque eso es lo que estamos llamados a hacer. La comunidad de fe definitivamente se ha unido y se ha reunido durante este tiempo. Es un momento de pérdida. Es un momento de duelo. Pero creo que algo bueno saldrá de estas cenizas.

Janaye: Lo veo en la forma en que realmente estamos viendo un cambio. Para mí, al crecer en (la parrouia) Cure d’Ars, tuve la oportunidad de hablar con muchas personas que vivían en los años sesenta y setenta y vi cómo fue el progreso de la raza negra en ese momento. He crecido en un entorno en el que he visto hasta dónde hemos llegado y hasta dónde tenemos que llegar. Ahora vemos que avanza y vemos que las personas realmente defienden lo que creen.

Dustin: Tendría que regresar nuevamente al Sagrado Corazón y decir que lo veo mostrándonos su corazón herido que está tan encendido de amor por todos los hombres, ya que después de todo, fue Dios mismo quien creó a todas las razas, incluidas las personas negras; y que de las espinas y la sangre y todo el dolor que fluye, todo el sacrílego contra ese Sagrado Corazón, él solo dice: “Ámame y déjame amarte”. Realmente creo en ese poder. Realmente creo que si solo nos enfocamos en ese corazón y le pedimos a ese corazón que sane nuestros corazones, entonces aquellos que están o que han sido afectados, por él encontrarán curación y consuelo y podrán acercarse a él.

EPC: ¿Cómo crees que la Iglesia puede apoyar más a la comunidad negra?

Kateri: Creo que hay una oportunidad de crecimiento. Claramente, viene de arriba: el Papa Francisco ha hecho una declaración y el Arzobispo Gómez en nombre de los obispos de los Estados Unidos, y eso se ha filtrado. Pero tiene que suceder desde la raíz para que la gente realmente lo sienta. Y tiene que ser algo de lo que se hable no solo en el momento de la tragedia, sino durante todo el año. Estamos hablando de temas provida o de inmigración, estamos hablando de todo tipo de problemas dentro de la Iglesia, y esto solo necesita ser agregado a la lista. Históricamente, creo que la Iglesia Católica está muy atrasada para abordar estos problemas. Pero nos estamos moviendo en la dirección correcta.

Janaye: Siempre siento que hay más por hacer. Realmente creo que se trata solo de volver a las enseñanzas fundamentales de la Iglesia y cómo se aplican a la vida cotidiana. Reconocer a la humanidad el uno en el otro, predicar el mismo amor por tu prójimo… Esa es la base de muchas de las formas en que nosotros, como cristianos y católicos, realmente nos guiamos.

Dustin: Creo que la Iglesia ha hecho un trabajo increíble en la situación reciente. Diré que creo que es importante que todos nos demos cuenta de que tenemos que mejorar. Y todos tenemos que ir al Santo Sacramento para ser sanados y absueltos de las cosas con las que luchamos. He visto a personas que forman parte del cuerpo místico de Cristo, ya sea en un rol de liderazgo o clero o incluso en mis compañeros laicos, practicar el racismo de una manera que ni siquiera sé si se dieron cuenta. Es lamentable que todavía tiende a contaminar incluso en nuestras comunidades religiosas. Pero no diría que es la Iglesia de ninguna manera, porque la Iglesia es mucho más grande que eso, y creo que la Iglesia hace su parte para hablar en contra de estas cosas y hace un trabajo hermoso y sorprendente.

EPC: ¿Cuál sería tu mensaje para alguien que tal vez no es de raza negra pero quiere mostrar su solidaridad y apoyo a la comunidad negra?

Kateri: Yo diría que esté dispuesto no solo a ser parte sino a alentar las conversaciones difíciles y valientes que se deben tener porque tenemos que poder comunicarnos. Va a ser incómodo, pero con un corazón cariñoso y generoso, di: “Sí, voy a salir de mi zona de confort” y alentar esto dentro de sus propios círculos de influencia y definitivamente dentro de la Iglesia y dentro de sus parroquias; porque aunque muchas personas pertenecen a parroquias que no tienen muchas personas de color, esas conversaciones aún debían de suceder.

Janaye: Hay cosas que puedes seguir aprendiendo. Muchas veces creo que recurrimos a nuestro sistema educativo, y desde mi punto de vista, hay deficiencias en eso, en la forma en que cuentan la historia y cómo capturan parte de ella, pero no toda. Así que eduquémonos  a nosotros mismos, pero también a nuestras familias. Creo que eso es lo más importante para mí, hablar de esto como familia, traer temas raciales al hogar porque existe un tabú sobre eso.

Dustin: Me gustaría ver a todos mis compañeros católicos tomarse un poco de tiempo para ser un poco más sensibles a la historia, porque cuando conoces la historia, ves qué tan profundamente impacta las mentes y los corazones de la comunidad negra. Vean la línea de tiempo de los problemas, ya sea con la policía o de otra manera, que se remonta hasta la esclavitud, y solo experimenten un poco y tengan sensibilidad sobre esa historia. Y luego, orando al Sagrado Corazón de Jesús, miren una situación en la que la gente dice “las vidas negras importan” con compasión y empatía antes de comenzar a meterse en lo filosófico. No permitas que el maligno o el enemigo de nuestra alma secuestren esto una vez más y que creen una división. Comprende la historia, sé empático y compasivo, y luego date cuenta de que para ganar la batalla contra el enemigo, debes mantener ese puente y esa conexión.

Próximamente: La sabiduría de San Benito en nuestros tiempos

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Por el arzobispo Samuel J. Aquila.

“Levantémonos, pues, de una vez; que la Escritura nos exhorta”, nos insta la Regla de San Benito. “Abramos nuestros ojos a la luz… y nuestros oídos a la voz del cielo que todos los días nos llama… ‘Si escuchas hoy su voz, no endurezcas tu corazón’” (Sal 95,8). El 11 de julio, la Iglesia conmemora a San Benito, y sus palabras de hace 1,500 años parecen perfectamente adecuadas para los tiempos desafiantes y cambiantes de hoy.

La Regla de San Benito se escribió alrededor del 530, una época en que el Imperio Romano se había derrumbado y la existencia del cristianismo en Europa estaba amenazada. Dada nuestra situación cultural actual y sus paralelos con su tiempo, creo que podemos encontrar fruto en las enseñanzas de San Benito.

San Benito creció rodeado de una cultura moralmente corrupta, pero con la gracia de Dios vivió una vida virtuosa. Después de pasar un tiempo estudiando en Roma, huyó de su decadencia moral para buscar una vida más solitaria. San Benito vivió la vida de ermitaño durante varios años antes de que finalmente fundara varios monasterios, que se convirtieron en centros de oración, trabajo manual y aprendizaje.

San Benito comienza su regla instando a los monjes a “escuchar atentamente las instrucciones del maestro y atenderlas con el oído de su corazón” (Regla, Prólogo 1). Para nosotros, esto significa establecer un tiempo diario para escuchar al Señor, tanto en la lectura de las Escrituras como en la oración conversacional y la meditación.

Nuestra base segura durante estos tiempos difíciles debería ser la voluntad de Dios para cada uno de nosotros, no los mensajes en constante cambio que nos bombardean en las noticias o en las redes sociales. Para algunos, cada tendencia en línea se ha convertido en una forma de evangelio que debe cumplirse con convicción religiosa. Pero la fe que nos transmitieron los Apóstoles es el único Evangelio verdadero y el único que puede salvar almas. Aunque los tiempos y la tecnología eran diferentes, San Benito entendió la importancia de escuchar “las instrucciones del maestro”.

En su libro El misterio del bautismo de Jesús  el predicador de la familia papal, el padre Raniero Cantalamessa, aborda la necesidad de que los sacerdotes se armen para la batalla “contra los gobernantes mundiales de esta oscuridad actual” (cf. Jn 10: 12) En el centro de su reflexión está la idea de que “Jesús se liberó de Satanás mediante un acto de obediencia total a la voluntad del Padre, de una vez por todas entregándole su libre albedrío, para que realmente pudiera decir: ‘Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra.’ (Jn. 4,34)”.

La pregunta que debemos hacernos es: ¿Pongo primero la voluntad del Padre en mi vida, en cada decisión que tomo y en todo lo que digo y hago? Si colocamos la voluntad del Padre en el centro de nuestras vidas y realmente lo escuchamos con “los oídos de nuestro corazón” como enseñó San Benito, estaremos preparados para lo que suceda y siempre daremos testimonio del amor de Dios y de los demás. Vivimos en un mundo que ha eliminado a Dios de su cultura. La historia, tanto la historia de la salvación como la historia mundial, muestra claramente lo que sucede cuando esto ocurre. Cuando Dios es eliminado, algo más se convierte en “dios”. Las sociedades descienden y eventualmente caen y desaparecen a menos que regresen al Dios verdadero y se conviertan en culturas que promuevan una vida de santidad y virtud.

Hay por menos una lección más de la regla de San Benito que es aplicable en estos tiempos de desunión y división social. Los monjes y hermanas de la familia espiritual benedictina son conocidos por su hospitalidad. La Regla enseña esta virtud de esta manera: “A todos los huéspedes que vienen al monasterio se les recibe como a Cristo, porque él dirá: ‘era forastero y me acogieron’ (Mt 25,35). Hagamos el bien a todos, pero especialmente a nuestros hermanos en la fe (Gálatas 6:10) y a los peregrinos” (Regla, # 53).

Pidamos en nuestra oración poder ver a otros como Cristo mismo que viene a nosotros, incluso si están vestidos con lo que Santa Madre Teresa llamó “el disfraz angustiante de los pobres”. Si buscamos continuamente la voluntad del Padre y pedimos en oración por la configuración de nuestro corazón al suyo y nuestra voluntad a la suya, entonces podremos resistir cualquier desafío.