Una encíclica que responde a los signos de los tiempos

Carmen Elena Villa

Para orientar mejor la lectura de “Laudato Si”, hemos entrevistado a Ricardo Simmonds, fundador de Creatio, una organización católica sin ánimo de lucro, con sede en Colorado y en Pensilvania, que promueve viajes de misiones y peregrinaciones para brindar un encuentro con Dios a través de su creación.

¿Por qué crees que el Papa dedica un documento tan importante al problema del Medio Ambiente?

Francisco es el Papa de la Iglesia Católica y tiene otros criterios para hacer lo que hace y lo que le pide Jesucristo. Esta es una encíclica que responde a los signos de los tiempos. Un tema del que habló Benedicto XVI antes de renunciar, en una audiencia pública el 28 de noviembre de 2012: «Al respecto debemos estar atentos para percibir los signos de los tiempos en nuestra época, o sea, para identificar las potencialidades, los deseos, los obstáculos que se encuentran en la cultura actual, en particular el deseo de autenticidad, el anhelo de trascendencia, la sensibilidad por la protección de la creación, y comunicar sin temor la respuesta que ofrece la fe en Dios”. Creo que el cuidado de la creación es un signo de nuestros tiempos porque la humanidad, en su esfuerzo por reconstruir la Torre de Babel, ha vuelto a tener una ruptura con lo que lo rodea, y especialmente en su relación con los demás.

¿Cómo crees que el pecado del hombre afecta la creación?

El pecado original y los pecados actuales de la humanidad, causan profundas rupturas en todas las dimensiones de nuestras relaciones y explican el sufrimiento del mundo en el que vivimos. Jesús vino a restaurar esta relación armoniosa original. Primero entre los seres humanos y Dios, mostrándoles su rostro.  Una vez la persona se reconcilia con Dios, puede ser él mismo y por ello, los individuos reconciliados pueden crear una sociedad armoniosa. Una sociedad reconciliada a su vez proyecta amor y respeto en lugar de destitución sobre la creación. La promesa de la reconciliación  tiene lugar en la misericordia: un amor tierno que puede tomar el pecado, el mal, la ruptura y transformarlos en amor.

Quien lee la encíclica y trabaja en una industria que genera gran contaminación, ¿debe sentirse en conflicto?

Debemos reconocer, y lo hace el Papa, que  Dios le ha dado al hombre una vocación especial. Él nos entrega las cosas para que le demos un buen uso. Trabajar en una empresa que genera contaminación no está mal pero quien lo hace debe tener en cuenta la responsabilidad de cuidar, de no contaminar, de  ver que se puede lograr un equilibrio con un discernimiento práctico que cada uno debe evaluar. No está mal la industrialización ni el consumo ni la tecnología. Todas estas cosas tienen una orientación natural.

¿Y para quien se dedica a la caza de animales?

El hombre está dotado de inteligencia y libertad para evaluar sus actos. Cazar para comer, por ejemplo, está bien. Lo que está mal es hacerlo por crueldad. No deben sentirse mal pero deben respetar la creación y si es así, no habrá oposición con lo que hacen.

¿Por qué recomienda usted la lectura de esta encíclica?

Porque es muy bonita y profética.  “Laudato Si” nos inspira para vivir de manera cristiana nuestra relación con la naturaleza. Y a partir de ello podemos dialogar con personas que no tienen fe pero que les interese el tema del cuidado del medio ambiente. Por ejemplo, la revista “The economist” dice que es un texto muy bonito. Creo que este es un ejemplo de cómo dialogar con personas que no tienen fe y poder transmitirles la enseñanza de la Iglesia.

Próximamente: Adiós a Kendrick Castillo, en el cielo recibió su graduación

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Adiós a Kendrick Castillo, en el cielo recibió su graduación

Su funeral se realizó el pasado 17 de mayo en la parroquia Saint Mary en Littleton

Carmen Elena Villa

Kendrick Castillo, el joven que fue asesinado el pasado 7 de mayo en el tiroteo de la escuela STEM de Highlands Ranch, Colorado, iba a graduarse de secundaria tres días después (es decir, el pasado 10 de mayo). Pero las balas impidieron que esto sucediera. Sin embargo, “la ceremonia de su graduación ocurrió en otro lugar, escuchando la voz de Dios: ‘Venid, benditos de mi padre y recibid la herencia del reino preparado para vosotros’ (Mt. 25, 34)”, así lo dijo en su homilía el obispo auxiliar de Denver monseñor Jorge Rodríguez durante la misa de exequias de Kendrick, que presidió el 17 de mayo en la parroquia Saint Mary en Littleton, Colorado.

Castillo, de 18 años, murió al pelear con los atacantes de la escuela, quienes ingresaron armados en plena lección de literatura. La acción de este joven dio pie a que sus compañeros pudieran esconderse. Sus amigos más cercanos lo acompañaron entrando el féretro a la iglesia y con una rosa amarilla. También estuvieron presentes 85 hombres de los Caballeros de Colón, sociedad católica masculina a la que pertenece su padre John.

“Kendrick se graduó, no con un título académico, sino que se graduó en humanidad y vida cristiana (…) El cielo es nuestra verdadera graduación”, indicó el obispo Rodríguez. “Él alcanzó en corto tiempo la gran carrera en honorabilidad, amor y santidad”.

El Prelado quiso agregar un elemento más al listado de virtudes que en los últimos días han resaltado de Kendrick Castillo, tanto sus amigos como los diferentes medios de comunicación. Por ello lo llamó “un joven santo”.

“Kendrick dio todo lo que él era, y todo lo que tuvo: familia, futuro, su graduación, su vida para que otros jóvenes pudieran regresar a sus familias, tener un futuro, graduarse y vivir”, dijo el Obispo. “La vida de Kendrick es como el eco de las palabras de Jesús: ‘Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos (Jn. 15, 13)’”.

El prelado destacó en su homilía el buen corazón de Castillo: “Solo un joven con Dios en su corazón (…) puede hacer lo que él hizo: dar su vida para salvar a sus amigos”. Luego se dirigió a los padres de Kendrick: “Estoy seguro, John y María, de que ustedes se sienten orgullosos de su hijo: Dios también se siente orgulloso Kendrick”.

“A través de circunstancias dolorosas y en contra del plan de Dios, Kendrick fue arrancado de esta tierra y Dios, su Padre, lo tomó para que estuviera con Él en el cielo”, recalcó el Obispo. “¡Todo el mal de este mundo no volverá a tocarlo a él de nuevo!”.

Monseñor Rodríguez le recordó a la madre de Kendrick que también una mujer, llamada María, perdió a su único hijo en una cruz y Él murió para que sus hermanos vivieran. “Su dolor, como tu dolor María, era profundo, como profunda es la espada que puede perforar el corazón de una madre”.

Luego exhortó a John y a María a soñar “con ese momento en el que ustedes verán a Kendrick justo frente a ustedes radiante, sonriente y viniendo por un fuerte abrazo… Piensen en él llegando a la otra orilla y encontrando a su abuela con los brazos abiertos para darle la bienvenida”. Y concluyó su homilía recordándole a ambos: “Kendrick, su hijo, es un don para todos nosotros. Y nosotros debemos comprometernos a continuar su legado y a dar gloria a Dios por el don de los años que Kendrick estuvo entre nosotros”.