Una verdadera celebración navideña

Vladimir Mauricio-Perez

Este artículo fue publicado en la edición de la revisa de El Pueblo Católico titulada El asombro de la Navidad”. Para suscribirte y recibir la revista en casa, HAZ CLIC AQUÍ.

La Navidad es una de las fiestas con más cultura en Latinoamérica y en todo el del mundo. Y con razón, pues marca un momento decisivo en la historia, el momento en que Dios se hizo hombre para transformar el mundo desde dentro.

Muchas veces corremos el riesgo de que las tradiciones culturales se queden en lo superficial y que no nos ayuden a entrar en el misterio de la celebración. Sin embargo, aunque la Navidad ciertamente ha sido muy comercializada, es una de las pocas celebraciones cristianas que aún retiene aspectos culturales que nos pueden ayudar a entrar en el misterio del nacimiento de Jesús. Aquí presentamos algunas tradiciones y cómo su significado puede acercarnos a Cristo. Esta es una oportunidad para preparar nuestro corazón y ayudar a nuestros hijos a hacer lo mismo, explicándoles el verdadero significado de estas prácticas y retomando su sentido cristiano.

La Santa Misa

No hay una verdadera celebración navideña sin la Santa Misa. El mismo nombre que se le da a la Navidad en inglés – Christmas – viene de Christ Mass, es decir, la misa de Cristo. Es ahí donde verdaderamente experimentamos lo que significa que el Hijo de Dios se haya hecho hombre.

Es en la misa donde la carne de Jesús verdaderamente transforma la nuestra; donde él mismo, quien nació hace dos mil años, vuelve a nacer en nuestro corazón. En la misa adoramos ese cuerpo que nació de María Virgen y lo recibimos en su estado resucitado, en forma de pan y vino.

Así es como dejamos que Jesús, a quien celebramos, toque nuestra vida concreta: nuestras alegrías, problemas, preocupaciones, nuestro trabajo y relaciones familiares. Cristo anhela un regalo de nosotros: dejarlo entrar en nuestro hogar y corazón. Esto se hace en la misa. Por eso, asistir a la liturgia y participar activamente es la acción más importante de la celebración navideña.

Desafortunadamente, esto puede ser imposible para muchos de nosotros durante la pandemia. Aun así, Dios desea inundarnos de bendiciones. Pero solo podrá hacerlo si la familia se reúne para orar, si lee y reflexiona sobre las lecturas de Navidad, si se le pone en el centro.

La cena de Navidad

Tal como sucede en una fiesta de cumpleaños, la familia se reúne para festejar de una manera única: con una comida especial, canciones y mucha alegría. Así reconocemos lo bueno de la vida y el amor que tenemos por esa persona que festejamos.

En la Navidad, además de celebrar el nacimiento de Jesús, celebramos nuestro propio nacimiento a la vida en Cristo. Al reunirnos y celebrar con una cena especial, demostramos que este es un día que merece ser celebrado, y hacemos algo fuera de lo normal para mostrar su importancia. La misma comida es una acción de gracias y un acto de amor a Dios y a los demás.

La Navidad también es una ocasión para ser creativos en la cocina y una oportunidad para involucrar a los hijos, ayudándolos a participar en la preparación.

Recostar al niño Jesús y hacer oración

(Photo by Andrew Wright)

Una tradición en varios países hispanohablantes consiste en cantar villancicos y recostar al niño Jesús en el pesebre después de media noche o antes de acostarse en Nochebuena. Aunque la tradición varía por zona o por familia, es una práctica que ayuda a mantener a Cristo en el centro de la celebración.

Por lo general, mientras se cantan villancicos, la figura del niño Jesús que será recostada en el pesebre se pasa de persona en persona para que todos la arrullen y le den un beso. En algunas familias, solo una persona sostiene al niño Jesús y los demás se acercan para besarlo –y los niños reciben un dulce después de hacerlo–.

Son este tipo de tradiciones las que despiertan el asombro de los niños. Ellos, como todos los demás, participan activamente y también aprenden que Jesús es el motivo de la celebración.

Además, es importante hacer una oración de acción de gracias con toda la familia reunida. Esto puede ser difícil si se celebra con familiares no creyentes, pero también puede ser una oportunidad para acercar a todos al verdadero motivo de la fiesta. En todo caso, los padres han de buscar ese momento de oración con sus hijos.

RECUERDA A LAS PERSONAS NECESITADAS

Cristo vino a nosotros en nuestra pobreza. Como dice san Pablo, “vino al mundo a salvar a los pecadores; y el primero de ellos soy yo” (1 Tim 1,15). Por eso, el recordar a los pobres o a las personas necesitadas es una práctica que podría ayudar a los padres a enseñarles a sus hijos el verdadero sentido de la Navidad.

Los padres pueden dar regalos a familias necesitadas a través de su parroquia o personalmente. También pueden servir como voluntarios en alguna actividad caritativa.

Pero quizá lo más importante es preguntarse quién es la persona más cercana que está necesitada: ¿hay alguien que no tiene con quién pasar la Navidad?, ¿conozco a una familia que no tiene los medios para hacer de ese día un día especial?, ¿ya tiene mi párroco una familia con quien pasar la Navidad?

Esto puede ser difícil o imposible durante la pandemia del coronavirus, pero una simple llamada o una carta puede hacer la diferencia para alguien.

Lee todos los artículos de la edición “El asombro de la Navidad”de la revista de El Pueblo Católico haciendo clic en la imagen.

Próximamente: Participa en la Marcha por la Vida desde tu hogar y defendamos la dignidad de la vida

¡Regístrese en una suscripción digital a Denver Catholic En Español!

Este año, al igual que la mayoría de eventos y festejos, la Marcha Anual por la Vida será un poco diferente, lo que seguirá igual, es el entusiasmo de la comunidad pro-vida que una vez más está lista para demostrar y defender la belleza de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural.

Debido a las restricciones por el COVID-19 y para mantener a todos seguros, la Marcha por la Vida no se llevará a cabo en Denver este año. No obstante, los defensores de la vida aún podrán ser partícipes de esta celebración de manera segura y desde sus hogares o parroquias locales.

“Necesitamos agradecer a Dios por el regalo de la vida y compadecernos por la pérdida de los millones de niños inocentes”, dijo Lynn Grandon, directora de programas de la Oficina Respect Life de Caridades Católicas de Denver. “Participa en nuestra campaña en las redes sociales con mensajes ingeniosos y conmovedores, y ora antes de publicarlos para que Dios pueda usarlos para tocar corazones y cambiar vidas”.

Campaña en redes sociales

La oficina de Respect Life, ha lanzado una campaña en redes sociales durante todo el mes de enero para que las personas muestren su apoyo de maneras creativas. Para participar, las personas solo tienen que crear imágenes, canciones o pancartas y colocarlas en aceras públicas de intersecciones de su ciudad, apoyando el movimiento provida. También pueden participar creando publicaciones, mensajes, videos, memes, o mensajes inspiradores provida y compartirlas en redes sociales usando la etiqueta #CelebralaVida2021.

Formas locales de participar

En Colorado y en todo el país, las parroquias locales celebrarán la vida a su manera con misas especiales, Horas Santas de Adoración y Procesiones Eucarísticas siguiendo las pautas COVID-19 del Departamento de Salud para mantener a todos seguros.

Para parroquias de Colorado que participarán en la celebración de por vida visita, respectlifedenver.org.

Para encontrar la parroquia más cercana a través de un mapa interactivo, HAZ CLIC AQUÍ.

Además, el arzobispo Samuel J. Aquila celebrará una misa especial de “Respeto a la vida” que será  transmitida en vivo el 23 de enero a las 10 a.m. Para sintonizar esta celebración visita: archden.org/livestream/

“Es sumamente importante que nuestra familia/comunidad continúe defendiendo la vida ya que a diario vemos la falta de amor, respeto y valor a la vida humana y la falta a la dignidad de la vida. Porque nuestra sociedad carece en valorar la vida humana. Vemos que nuestra sociedad tiende a defender más la vida de un animal que la de un ser humano, y viendo que en nuestro estado el aborto sigue siendo legal durante los 9 meses del embarazo, sería fatal que esto avanzara a ser como en NY que es legal el aborto en las primeras 24 horas del nacimiento”, dijo María Elisa Olivas, Coordinadora Comunitaria de Caridades Católicas de Denver.

Día Nacional de Oración, el 22 de enero

Otra forma de participar en la celebración por la vida es uniéndose al “Día de oración por la protección legal de los niños no nacidos”, el 22 de enero. En este día en el año 1973, la Corte Suprema de los Estados Unidos legalizó el aborto en todo el país. Como católicos y defensores de la vida, estamos llamados a observar este día a través de la oración y el ayuno. Para más información haz clic AQUÍ. 

Marcha Nacional por la Vida

Por otro lado, tal como ha sucedido desde 1974, la Marcha Nacional por la Vida se llevará a cabo el 29 de enero en Washington DC.  El evento contará con el orador principal e invitado de honor Tim Tebow, ex jugador de la NFL, autor de bestsellers del New York Times y ganador del Trofeo Heisman. Entre otros invitados especiales, Carl Anderson, Caballero Supremo de los Caballero de Colón, será honrado con el Premio Legado Pro-Vida 2021, un premio que reconoce su trabajo excepcional en defensa de la dignidad del ser humano no nacido. Para ver los eventos virtualmente el 29 de enero y más información visita: marchforlife.org.

Horas Santas transmitidas en vivo por EWTN

Además, como resultado de las restricciones de asistencia locales vigentes, la Vigilia Nacional de Oración por la Vida de este año en Washington, D.C., no estará abierta al público. En respuesta, por primera vez, los obispos de todo el país se turnarán para dirigir las horas santas transmitidas en vivo durante toda la noche, con una celebración de la misa de apertura que será televisada a través de EWTN. Para ver el calendario completo de programación, haz clic AQUÍ.

“Unirnos a estos eventos nos recuerda que no estamos solos en el desafío de defender nuestra fe en público”, concluyó Grandon. “Además, nuestro Señor y la gran nube de testigos que nos han precedido se unen a nosotros en la Santa Misa para hablar a nuestros corazones y darnos gracia y el valor para hacer lo correcto mientras nos esforzamos por promover el Evangelio de la vida”.