V Encuentro: El ministerio hispano visto por sus pastores

Se realiza en Phoenix el V Encuentro de la pastoral hispana. Región XIII

Carmen Elena Villa

(Foto de The Catholic Sun. Periódico de la diócesis de Phoenix)

Los obispos de las diez diócesis de la región XIII de Estados Unidos brindaron sus consejos pastorales en un panel que presentaron durante el V Encuentro de la pastoral hispana que se realizó en Phoenix del 23 al 25 de febrero y que abarca los estados de Wyoming, Colorado, Utah, Nuevo México y Arizona.

 

Ser testimonio para los jóvenes

Sobre la pastoral juvenil el arzobispo de Santa Fe, Nuevo México, John C. Wester dijo que para lograr un apostolado efectivo es necesario tener una intimidad con Jesús y hablar a los jóvenes “como un padre, no como un profesor”.

Por su parte el obispo de Salt Lake – Utah, Oscar Solis, aseguró que la participación de los jóvenes es esencial para tener una Iglesia más viva. Para el obispo de Colorado Springs monseñor Michael Sheridan, es importante destacar el “deseo de relaciones auténticas”, que tiene el joven.

El Obispo Edward Weisenburger, de Tucson – Nuevo México destacó cómo el joven busca relaciones de amistad profundas y que muchas veces no saben encaminar por su excesivo consumo de tecnología y la falta de comunicación persona a persona. Dijo que los agentes pastorales tienen una responsabilidad muy grande porque la fe “no se enseña. La fe es como un virus”, el cual se contagia con el contacto con quienes tienen a Jesús en el centro.

 

Desafíos para las familias hoy

El obispo auxiliar de Phoenix Eduardo Nevares dijo que “como va la familia, así va la sociedad y la Iglesia”. Y se refirió a los desafíos que tiene que enfrentar la familia: “En muchos hogares trabajan los dos padres. Muchas veces los papás no hablan entre ellos porque ambos están trabajando y necesitan dinero”. Y dijo cómo en ocasiones las familias deben hacer ciertas opciones para el bien de las mismas: “Tenemos que escoger y no tener que tener un televisor en cada cuarto, dos o tres carros último modelo y así el papá y la mamá se queden en la casa porque ellos son nuestro tesoro. El dinero es el tesoro en los Estados Unidos pero para los hispanos los hijos son el verdadero tesoro”. Y exhortó a las familias allí presentes: “¡Nada de que solo un hijo es suficiente!” – a lo que el púbico aplaudió de manera apoteósica – Y dijo que la Iglesia necesita matrimonios compuestos por “un hombre, una mujer, donde haya fertilidad por el bien de la sociedad y de nuestra madre Iglesia”.

El obispo de Las Cruces, Oscar Cantú compartió en este panel cómo su diócesis está experimentando una catequesis en familia: “Que aprendan juntos papás, hijos y abuelos. Que se encaminen como familia aprendiendo a su nivel y a veces los niños le enseñan más a los padres”.

 

Más vocaciones

Para el obispo de Colorado Springs Michael Sheridan el lugar donde mejor se cultivan y florecen las vocaciones es el de la familia e invitó a “no subestimar lo que hacen las familias”.

Por su parte el obispo auxiliar de Denver Jorge Rodríguez pidió no tener miedo de decir que en las familias se permita escuchar el llamado vocacional. El prelado compartió que, antes de su nombramiento episcopal, fue vicerrector del seminario Saint John Vianney de Denver donde veía en el proceso de admisión de los candidatos al sacerdocio cómo su vocación florecía en el seno de familias cristianas y cómo ellos se habían atrevido a dar este paso porque alguien una vez les preguntó si habían pensado en ser sacerdotes.

Sobre el tema el obispo de Las Cruces Oscar Cantú compartió su experiencia al ser texano pero de papás mexicanos. “No nos sentimos completamente americanos”, confesó. Y dijo que cuando iba de viaje a México a visitar a su familia extendida “no hablaba perfecto español” entonces se sentía “como la india María. Ni de aquí ni de allá. Como muchos de ustedes, experimenté la discriminación”. Hasta que una religiosa le dijo: “Tú vas a ser un orgullo y un regalo para la Iglesia porque tú tienes dos culturas, hablas dos idiomas, conoces dos mundos”. Sin embargo, era la primera vez que el hoy obispo Cantú escuchó estas palabras. “Tenemos que decirle a nuestros jóvenes, a nuestros niños que son una bendición y que tienen esa capacidad de ser puentes en nuestra sociedad”.

Luego los obispos respondieron algunas preguntas dirigidas de parte del público. Uno de los asistentes preguntó si pensaban que este encuentro daría algún tipo de frutos para la vida de la Iglesia a lo que el obispo de Pueblo – Colorado, Stephen Berg aseguró “firmemente que el V Encuentro va a marcar una diferencia con las metas que estamos hablando y en nuestro caso, el compromiso con una mejor comunicación” y dijo que con este encuentro se espera dar “un paso hacia el liderazgo y para el cambio de la cultura en toda la Iglesia”.

Para ver más fotos y videos del encuentro vaya a nuestro Facebook en Denver Catholic en español. 

 

Próximamente: El seminario de Denver tiene un riguroso proceso de selección y formación de sus sacerdotes

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Debido a los escándalos de abuso sexual ocurridos en Estados Unidos mucha gente se pregunta con qué criterio se admiten a los jóvenes en los seminarios. Por ello ofrecemos este artículo en el que explicamos cómo los seminarios de la Arquidiócesis de Denver evalúan a aquellos jóvenes que vienen con la inquietud sobre la vocación al sacerdocio.

La Arquidiócesis de Denver cuenta con dos seminarios: Saint John Vianney y Redemptoris Mater han liderado durante casi 30 años la investigación diligente de seminaristas y la formación de futuros sacerdotes sanos.

“Nuestra tarea consiste en formar hombres virtuosos con el corazón de Jesús, que mueran a ellos mismos, que estén dispuestos a servir donde estén llamados y que sirvan a los fieles confiados a su cuidado con caridad pastoral”, dijo el arzobispo Samuel Aquila. “El sacerdocio no se trata de uno mismo, sino de servir a Cristo y a la Iglesia, donando la propia vida como Cristo donó su vida por nosotros”, aseguró.

Por su parte el padre Daniel Leonard indicó que “la generación actual de seminaristas es la más estudiada”. Christina Lynch, quien ha trabajado durante 12 años como directora de servicios psicológicos del seminario, asegura que las pautas para examinar candidatos han evolucionado con el tiempo y siguen siendo cada vez más estrictas. “Lo que ocurrió en el pasado nos muestra que si tú no quieres ver algo no lo ves”, dice. “Esto ha cambiado en los seminarios”.

“Creo que la diferencia no es solo el espíritu de transparencia sino que funciona en ambos sentidos”, asegura. “Los hombres sienten que sus formadores están ahí para su mejor interés.

 

 

Selección

El proceso de selección en el seminario comienza en el momento en que los hombres están interesados en seguir el sacerdocio.

Para el St. John Vianney, los candidatos deben tener un encuentro primero con el director de vocaciones, el padre Ryan O´Neill, quien busca conocer la vida personal, espiritual y familiar de cada hombre durante un período de tiempo.

El siguiente paso consiste en llenar una aplicación que consta de aproximadamente 20 páginas, el certificado de no antecedentes penales, una autobiografía, cuatro cartas de referencia y, si se aplica, el certificado de inscripción a la universidad.

De otro lado, para aquellos interesados en ingresar al Redemptoris Mater deben someterse a un doble proceso de admisión que vienen del Camino Neocatecumenal y que “incluye la selección de candidatos en un proceso que consta de cuatro partes, entre ellos, una selección por parte de sacerdotes y laicos antes de que ellos sean recomendados por una admisión al seminario tanto a nivel local como regional y nacional”, dice el padre Tobias Rodriguez-Lasa, rector de este seminario.

“Si estos procesos de selección culminan de manera exitosa y si los candidatos se sienten preparados, ellos son invitados a participar en el retiro vocacional internacional en el que son analizados una cuarta vez”, dice.

Después los candidatos pasan por un el proceso estándar que tiene la Arquidiócesis.

Quienes aspiran ingresar a ambos seminarios deben pasar por un proceso psicológico integral donde se evalúa si tienen la capacidad para ingresar al seminario. La evaluación cubre una variedad de áreas, incluyendo el desarrollo psico-sexual y la historia familiar. Los análisis también detectan si tiene algún tipo de adicción que el candidato pueda tener o si sufre de atracción al mismo sexo.

“Hacemos preguntas muy rigurosas en esta entrevista y luego elaboramos una serie de pruebas como personalidad y pruebas de proyección”, dice la doctora Lynch. “Es una entrevista extremadamente profunda”.

Finalmente el comité de admisiones (que incluye rectores y otros miembros del equipo del seminario) elabora una entrevista al candidato.

Los aspirantes pueden ser rechazados en cualquier momento del proceso de selección. De acuerdo con la doctora Lynch y el padre O’Neill, los problemas comunes que impiden que los hombres sean aceptados son adicciones, tendencias homosexuales profundamente arraigadas o trastornos de personalidad que pueden incluir la inhabilidad para controlar las inclinaciones sexuales poco saludables.

“La Iglesia católica es para todos”, dice el padre O’Neill, “pero el seminario no. El hecho de que un joven quiera ser sacerdote no quiere decir que necesariamente llegará a serlo”.

 

Dentro del seminario

La selección no termina cuando se entra al seminario. “Una vez ellos son admitidos, son evaluados constantemente por un equipo de formación, por supervisores de apostolado y por sus mismos compañeros”, dice el padre Leonard.

Una mayor parte de la vida del seminario es la formación la cual, en el St. John Vianney, tiene cuatro pilares: humano, intelectual, pastoral y espiritual. Además los seminaristas realizan  un año de espiritualidad dedicado a la oración y el discernimiento.

“Es un año en el cual los candidatos están verdaderamente desconectados del mundo para que puedan así sumergirse en las partes más profundas y misteriosas de su corazón”, dice el padre O´Neill.

“El año de oración enseña al candidato cuál es la prioridad en su vida cristiana”, agrega “y permite un honesto discernimiento en el celibato sacerdotal”.

La formación en el seminario Redemptoris Mater de Denver dura alrededor de diez años, los cuales incluyen dos o tres años experiencia misionera. Durante este tiempo los seminaristas son monitoreados por los sacerdotes y laicos en diferentes situaciones fuera del seminario.

“El hecho de que sea un tiempo más largo y exista una variedad de lugares no institucionales la experiencia de los seminaristas le da al equipo de formación más y mejores oportunidades para identificar y actuar sobre cualquier potencial problema que puede aparecer en la evaluación psicológica inicial, durante la formación o los años de estudio o durante la experiencia misionera”, dice el padre Rodríguez-Lasa.

El doctor David Kovacs, psicólogo clínico del seminario St. John Vianney, dijo que el vivir en el seminario hace que sea difícil que permanezcan ocultas aquellas dificultades más profundas que pueda presentar el candidato.

Las evaluaciones son una gran herramienta para ver lo que sucede debajo de la superficie, aquello que la gente no puede ver”, dice el Dr. Kovacs. “Y una vez ellos ingresan ahí hay muchos ojos observando a ese muchacho”.

Los dos seminarios de Denver tienen como formadores a personas que los acompañan y que monitorean su comportamiento, así como evaluaciones rutinarias.

El equipo del St. John Vianney y del Redemptoris Mater continúa así esforzándose por alcanzar la transparencia, el análisis riguroso de los seminarios y, especialmente la excelencia para formar a los sacerdotes de la mejor manera posible – los que están comprometidos a servir al pueblo de Dios y llevarlos a un encuentro con Jesucristo.

 Traducido del original en inglés por Carmen Elena Villa