Vaticano publica revista de la JMJ Panamá gratis en línea

Vladimir Mauricio-Perez

Los participantes de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) 2019 en Panamá podrán recordar el gran evento a través de la Revista de la Jornada Mundial de la Juventud, publicada por el Vaticano el 19 de junio del 2020. Asimismo, las personas que no pudieron asistir podrán leer las palabras más importantes y emotivas que el papa Francisco dirigió a los jóvenes de todo el mundo.

La revista, ya una tradición de 30 años, está escrita en español, inglés, italiano y francés. Además, contiene numerosas imágenes de los momentos más conmemorativos del evento, acompañadas por citas del papa Francisco dirigidas a los jóvenes, así como de frases de participantes de diversos países y de organizadores del evento.

La gran selección de fotos atestigua la alegría, devoción y diversión con que miles de jóvenes vivieron esos días.

El obispo Jorge Rodríguez acompaño a los cerca de 300 jóvenes de la Arquidiócesis de Denver a la JMJ en enero del 2019.

“Salimos de Panamá con un mensaje de esperanza, aliento a amar más, a construir puentes y no muros, y que juntos como comunidad tenemos que elevarnos mutuamente, recordándonos vivir en el ‘ahora’. Tener pasión por amar ahora y no ser paralizado por el miedo”, escribió para El Pueblo Católico Janeth Chávez, líder de un grupo de la Arquidiócesis de Denver que asistió a la JMJ en Panamá. “Lo más importante fue un recordatorio y un llamado a los adultos de que nuestra juventud no es el futuro, ‘sino el ahora, el presente, el ahora de Dios’”.

Igualmente, Mons. Jorge Rodríguez, obispo auxiliar de Denver, quien estuvo presente con los cerca de 300 jóvenes de la arquidiócesis, dijo sobre el evento: “No cabe duda de que el Papa Francisco sabe conectar con los jóvenes. Y es evidente que ellos están listos para acoger su reto de una vida santa, alegre y comprometida. ¡La JMJ de Panamá lo está demostrando! Nuestros jóvenes de Denver han convertido esta experiencia en una fiesta de fe y han renovado su entusiasmo por el papa Francisco”.

Miembros del grupo de jóvenes de la Arquidiócesis de Denver que asistió a la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá. (Foto provista)

Daniel Palomino, joven líder de la parroquia Our Lady Mother of the Church en Commerce City, resumió el mensaje y reto del papa Francisco a todos los jóvenes: “Nos invitó a seguir siendo amistosos, jóvenes que sonreímos y que somos reflejo del amor de Jesús. Nos invitó a transmitir el mensaje de unidad y de paz. Nos invitó a iniciar una nueva etapa como jóvenes católicos en la que no solo defendamos nuestra religión sino también defendamos y respetemos nuestra casa (común)”.

Esta revista será un recuerdo invaluable para todos los participantes de la JMJ Panamá y para aquellas personas que quieran recordar las palabras del papa Francisco a los jóvenes y fieles de todo el mundo.

Haz clic en la imagen para leer la revista en línea.

 

Próximamente: La sabiduría de San Benito en nuestros tiempos

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Por el arzobispo Samuel J. Aquila.

“Levantémonos, pues, de una vez; que la Escritura nos exhorta”, nos insta la Regla de San Benito. “Abramos nuestros ojos a la luz… y nuestros oídos a la voz del cielo que todos los días nos llama… ‘Si escuchas hoy su voz, no endurezcas tu corazón’” (Sal 95,8). El 11 de julio, la Iglesia conmemora a San Benito, y sus palabras de hace 1,500 años parecen perfectamente adecuadas para los tiempos desafiantes y cambiantes de hoy.

La Regla de San Benito se escribió alrededor del 530, una época en que el Imperio Romano se había derrumbado y la existencia del cristianismo en Europa estaba amenazada. Dada nuestra situación cultural actual y sus paralelos con su tiempo, creo que podemos encontrar fruto en las enseñanzas de San Benito.

San Benito creció rodeado de una cultura moralmente corrupta, pero con la gracia de Dios vivió una vida virtuosa. Después de pasar un tiempo estudiando en Roma, huyó de su decadencia moral para buscar una vida más solitaria. San Benito vivió la vida de ermitaño durante varios años antes de que finalmente fundara varios monasterios, que se convirtieron en centros de oración, trabajo manual y aprendizaje.

San Benito comienza su regla instando a los monjes a “escuchar atentamente las instrucciones del maestro y atenderlas con el oído de su corazón” (Regla, Prólogo 1). Para nosotros, esto significa establecer un tiempo diario para escuchar al Señor, tanto en la lectura de las Escrituras como en la oración conversacional y la meditación.

Nuestra base segura durante estos tiempos difíciles debería ser la voluntad de Dios para cada uno de nosotros, no los mensajes en constante cambio que nos bombardean en las noticias o en las redes sociales. Para algunos, cada tendencia en línea se ha convertido en una forma de evangelio que debe cumplirse con convicción religiosa. Pero la fe que nos transmitieron los Apóstoles es el único Evangelio verdadero y el único que puede salvar almas. Aunque los tiempos y la tecnología eran diferentes, San Benito entendió la importancia de escuchar “las instrucciones del maestro”.

En su libro El misterio del bautismo de Jesús  el predicador de la familia papal, el padre Raniero Cantalamessa, aborda la necesidad de que los sacerdotes se armen para la batalla “contra los gobernantes mundiales de esta oscuridad actual” (cf. Jn 10: 12) En el centro de su reflexión está la idea de que “Jesús se liberó de Satanás mediante un acto de obediencia total a la voluntad del Padre, de una vez por todas entregándole su libre albedrío, para que realmente pudiera decir: ‘Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra.’ (Jn. 4,34)”.

La pregunta que debemos hacernos es: ¿Pongo primero la voluntad del Padre en mi vida, en cada decisión que tomo y en todo lo que digo y hago? Si colocamos la voluntad del Padre en el centro de nuestras vidas y realmente lo escuchamos con “los oídos de nuestro corazón” como enseñó San Benito, estaremos preparados para lo que suceda y siempre daremos testimonio del amor de Dios y de los demás. Vivimos en un mundo que ha eliminado a Dios de su cultura. La historia, tanto la historia de la salvación como la historia mundial, muestra claramente lo que sucede cuando esto ocurre. Cuando Dios es eliminado, algo más se convierte en “dios”. Las sociedades descienden y eventualmente caen y desaparecen a menos que regresen al Dios verdadero y se conviertan en culturas que promuevan una vida de santidad y virtud.

Hay por menos una lección más de la regla de San Benito que es aplicable en estos tiempos de desunión y división social. Los monjes y hermanas de la familia espiritual benedictina son conocidos por su hospitalidad. La Regla enseña esta virtud de esta manera: “A todos los huéspedes que vienen al monasterio se les recibe como a Cristo, porque él dirá: ‘era forastero y me acogieron’ (Mt 25,35). Hagamos el bien a todos, pero especialmente a nuestros hermanos en la fe (Gálatas 6:10) y a los peregrinos” (Regla, # 53).

Pidamos en nuestra oración poder ver a otros como Cristo mismo que viene a nosotros, incluso si están vestidos con lo que Santa Madre Teresa llamó “el disfraz angustiante de los pobres”. Si buscamos continuamente la voluntad del Padre y pedimos en oración por la configuración de nuestro corazón al suyo y nuestra voluntad a la suya, entonces podremos resistir cualquier desafío.