Y tú ¿por qué agradeces?

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Independientemente de nuestra nacionalidad, nuestras creencias o cualquiera que sea muestra manera de vivir, las personas que radicamos en este país nos vemos involucradas en la celebración del Día de Acción de Gracias.

Originalmente, esta celebración se llevaba a cabo en siglos pasados, por europeos y nativos americanos, antes y después de las cosechas, para agradecer, no sólo por el trabajo sino por los frutos de esa temporada. Estas dos culturas llevaban a cabo la celebración que ahora se conoce como Acción de Gracias. En Estados Unidos se celebró esta fiesta por primera vez en 1621, aunque no fue, sino hasta finales de 1660 que se volvió una tradición.

¿Por qué damos gracias?
Para responder a esta interrogante, salí a la calle y pregunté a diferentes personas lo que para ellas significa el Día de Acción de Gracias o “Thanksgiving”. Las respuestas fueron muy similares: “Es un día para estar con la familia y doy gracias porque son pocas las ocasiones en las que nos reunimos”, dijo Andy Soto, un joven de 16 años, residente de Aurora. “Yo doy gracias por todas las cosas lindas, por los momentos felices y no tan felices; por la oportunidad de estar con mi familia y además doy gracias porque tuve mejor suerte que el pavo”, contestó con una pícara sonrisa, María Martínez, joven de 24 años, quien radica en Denver.

Cena y tradición
Si bien se trata de una tradición estadounidense, el toque hispano no podía estar ausente. “Celebramos con carne al horno, puré de papa y vegetales, pero también no puede faltar el pozole, los tamales y la carne con chile, para poner el toque mexicano”, mencionó María Molina, feligrés de la parroquia Annunciation, en Denver.

Adolfo y Clarissa Fierro, de la parroquia Holy Cross, celebran el día motivando a sus cuatro pequeños hijos, a dar gracias a Dios. “Todos los días damos gracias a Dios, pero el Día de Acción de Gracias lo celebramos de una manera especial. Cenamos en el comedor principal, con una cena típicamente mexicana. Nuestra tradición consiste en que los niños, comenzando desde el más pequeño, den gracias en voz alta por algo especial y así hace cada uno de ellos, hasta llegar al jefe de familia”, comentó Clarissa.

Por su parte, Guadalupe Sánchez dijo que en su familia “es una tradición comenzar con un almuerzo de Acción de Gracias en la parroquia de St Therese, en el que participamos todos, y luego repartimos comida a indigentes”. “Ya por la noche –continúa Guadalupe- tenemos una cena tradicional pero con sazón mexicano, en la que participan amigos y familiares. Iniciamos la cena con una oración, dando gracias a Dios por todas las bendiciones que hemos recibido”.

Después de hablar con diferentes personas de nuestra comunidad acerca de su propósito de celebrar el Día de Acción de Gracias, descubrí que algunas personas aprovechan para pasar tiempo con la familia, mientras que otras dedican parte de su día a obras caritativas. Hubo quienes respondieron que este año fue malo, por cuestiones migratorias o económicas y que aunque el dar gracias por ello les sería algo difícil, sí dedicarían una oración por tiempos mejores y aprovecharían para pasar tiempo con sus amigos y familiares.

Para ser más feliz
No hay nada de malo en pasar tiempo con la familia, celebrar el tiempo libre y comer pavo, pero me gustaría pedirte que tomes un tiempo en este instante y te preguntes profundamente ¿Por qué debes dar gracias?

Recuerda que agradecer es algo positivo, pues podemos darnos cuenta de las bendiciones que recibimos. Según algunos estudios, las personas que dan gracias se sienten más felices, pueden modificar su actitud ante la vida y son menos propensas a sentir emociones negativas.

Estoy segura que encontrarás muchas razones por las cuales agradecer. Agradece por los momentos felices, por los retos, por las personas, por estar vivo. ¡Simplemente agradece y sé más feliz!

Próximamente: 5 santos latinoamericanos que quizás no conocías

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Durante los últimos cinco siglos, el continente americano, ha contado con grandes santos. San Juan Diego, Santa Rosa de Lima o San Martin de Porres, son solo algunos de los santos que gozan de una gran devoción popular por parte de la comunidad latinoamericana.

No obstante, este septiembre, Mes de la Herencia Hispana, nos invita a reflexionar más a fondo sobre la vida de los santos menos conocidos que han impactado profundamente diferentes países latinoamericanos a través de su fe y trabajo, y cuyo ejemplo tiene el poder de impactar a personas en cualquier parte del mundo.  Te presentamos algunos santos que quizás no conocías.

 

Santo Toribio de Mogrovejo
1538-1606
Perú

Nacido en Valladolid, España, Toribio era un joven piadoso y un destacado estudiante de derecho.  Como profesor, su gran reputación llegó hasta los oídos del rey Felipe II, quien finalmente lo nominó para la Arquidiócesis vacante de Lima, Perú, a pesar de que Toribio ni siquiera era un sacerdote.  El Papa aceptó la solicitud del rey a pesar de las protestas del futuro santo. Antes del anuncio oficial, fue ordenado sacerdote, y unos meses después, obispo.  Pasó por su arquidiócesis evangelizando a los nativos y se dice que bautizó a casi medio millón de personas, incluyendo a Santa Rosa de Lima y San Martin de Porres.  Aprendió los dialectos locales, produjo un catecismo trilingüe, luchó por los derechos de los nativos e hizo de la evangelización un tema principal de su episcopado.  Además, trabajó devotamente para una reforma arquidiocesana después de darse cuenta de que los sacerdotes diocesanos estaban involucrados en impurezas y escándalos.  Santo Toribio de Mogrovejo predijo la fecha y hora de su muerte, y sus retos están enterrados en la catedral de Lima, Perú.

 

Santa Mariana de Jesús Paredes
1618-1645
Ecuador

Mariana nació en Quito, y no solo se convirtió en la primera santa de ese país, sino que también fue declarada heroína nacional por la Republica del Ecuador.  Cuando era niña, Mariana mostró un profundo amor por Dios y se sometía a largas horas de oración y sacrificio.  Intentó integrarse a una orden religiosa en dos ocasiones, pero varias circunstancias no lo permitieron.  Esto llevó a Mariana a darse cuenta de que Dios la estaba llamando a la santidad en el mundo.  Construyó una habitación al lado de la casa de su hermana y se dedicó a la oración y a la penitencia, viviendo milagrosamente solo de la Eucaristía.  Era conocida por poseer los dones de consejo y profecía.  En 1645, los terremotos y las epidemias estallaron en Quito, por lo que ella ofreció su vida y sufrimientos para ponerles fin.  Terminaron luego de que ella hizo su ofrenda.  El día de su muerte, se dice que un lirio brotó de la sangre que se extrajo y se vertió en una maceta, lo que le dio el nombre de La “Azucena de Quito”.

 

 

Santa Teresa de Los Andes
1900-1920
Chile

Santa Teresa de Jesús de los Andes fue la primera santa de Chile y la primera carmelita descalza en ser canonizada fuera de Europa. Nacida como Juana, cuando era niña la futura santa era conocida por su fuerte temperamento. Era orgullosa, egoísta y terca. A los seis años se sintió profundamente atraída por Dios, y su extraordinaria inteligencia le permitió comprender la seriedad de recibir la Primera Comunión. Juana cambió su vida y se convirtió en una persona completamente diferente a los 10 años, practicando el sacrificio y la oración profunda. A los 14 años, decidió convertirse en Carmelita Descalza y recibió el nombre de Teresa de Jesús. Profundamente enamorada de Cristo, la joven y humilde religiosa le dijo a su confesor que Jesús le dijo que moriría pronto, algo que aceptó con alegría y fe. Poco después, Teresa contrajo tifus y murió a la edad de 19 años. Aunque le faltaban 6 meses para terminar su noviciado, pudo profesar votos “en peligro de muerte”.  Alrededor de 100,000 peregrinos visitan su santuario en los Andes anualmente.

 

Santa Laura Montoya
1874-1949
Colombia

Luego de que su padre muriera en la guerra cuando ella era solo una niña, Laura se vio obligada a vivir con diferentes miembros de la familia en la pobreza. Esta realidad le impidió recibir educación formal durante su infancia. Lo que nadie esperaba es que un día se convirtiera en la primera santa de Colombia. Su tía la inscribió en una escuela a la edad de 16 años, para que se convirtiera en maestra y se ganara la vida en ese oficio. Ella aprendió rápidamente y se convirtió en una gran escritora, educadora y líder. Era una mujer piadosa y deseaba dedicarse a la evangelización de los nativos. Mientras se preparaba para pedirle ayuda al Papa Pío X, recibió la nueva Encíclica Lacrymabili Statu del Papa, sobre la condición deplorable de los indios. Laura lo vio como una confirmación de Dios y fundó los Misioneros del Inmaculado Corazón y Santa Catalina de Siena, trabajando para la evangelización de los nativos y luchando en su nombre para que fueran vistos como hijos de Dios.

 

San Manuel Morales
1898-1926
México

Manuel fue un laico y uno de los muchos mártires de la Guerra Cristera de México en la década de 1920. Se unió al seminario cuando era adolescente, pero tuvo que abandonar este sueño para poder mantener económicamente a su familia. Se convirtió en panadero, se casó y tuvo tres hijos. Sin embargo, este cambio no le impidió dar testimonio de la fe públicamente. Se convirtió en presidente de la Liga Nacional para la Defensa de la Libertad Religiosa, que estaba siendo amenazada por la administración del presidente Plutarco Elías Calles. Morales y otros dos líderes de la organización fueron tomados prisioneros mientras discutían cómo liberar a un amigo sacerdote del encarcelamiento por medios legales. Fueron golpeados, torturados y luego asesinados por no renunciar a su fe. Antes del ser fusilado, el sacerdote rogó a los soldados que perdonaran a Morales porque tenía una familia. Morales respondió: “Me muero por Dios, y Dios cuidará de mis hijos”. Sus últimas palabras fueron: “¡Viva Cristo Rey y Nuestra Señora de Guadalupe!”