La asombrosa bondad de la creación de Dios

“Dios vio que todo cuanto había hecho era muy bueno” (Gen 1:31)

Vladimir Mauricio-Perez

Este artículo fue publicado en la edición de la revisa de El Pueblo Católico titulada “¿Por qué estoy aquí?”. Para suscribirte y recibir la revista en casa, HAZ CLIC AQUÍ.

 

A mi niño de año y medio le encantan los pájaros. Lo primero que hace cuando salimos de la casa es mirar hacia el cielo. Y si llega a ver uno que otro volando, se emociona, patalea, apunta con el dedo y grita: “¡Ira, ira, ira!”, para que me emocione con él mientras se mueve de alegría. Ahora hasta a mí me han empezado a fascinar los pájaros.

Este tipo de experiencias me hacen pensar. En verdad, es asombroso el vuelo de un pájaro. Hay tanta belleza, tanto ingenio, tanta intención, tanto detalle en él, que en sí parece ser un milagro. Y luego se me ocurre que el simple hecho que mi niño y yo –vivos, respirando, conscientes– podemos contemplar el vuelo de un pájaro es igualmente asombroso y milagroso.

Como dijo una escritora: “Existimos. Aquí estamos. Respirando. Aprendiendo. Eligiendo. Amando. Viviendo… ¡Qué cosa tan profunda!”.

En el fondo, todo este asombro suscita las preguntas más profundas e inevitables sobre nuestra vida y existencia: “¿Por qué estoy aquí?, ¿por qué nací en este tiempo y no hace siglos?, ¿fui creado o soy un producto del azar?, ¿para qué nací?”.

 

APRENDER A VER DE NUEVO

En medio de los tiempos turbulentos en los que vivimos, nos hace falta ver la realidad como realmente es y descubrir nuestro lugar en ella. Pero ¿cómo lo hacemos?, ¿cómo podemos saber por qué y para qué estamos aquí? Cuando uno quiere saber el propósito de un objeto, lo razonable es preguntárselo a quien lo hizo. Así que, para saber cuál es nuestro propósito, lo lógico es preguntarle a nuestro Creador por qué y para qué nos creó.

Suena complicado, pero él ya lo ha hecho a través de las Escrituras y de manera cercana, para que podamos entender. Como dijo San Agustín: “Dios habla a los hombres a la manera de los hombres en la Escritura”.

La forma en que Dios habla al hombre es a través de una historia que cuenta el drama de la humanidad y, a la vez, nuestro propio drama. Para poder ver la realidad como verdaderamente es, debemos conocer esta historia, que es nuestra historia. Si no la conocemos, nos quedamos estancados, como si intentáramos armar un mueble complicado sin el manual de instrucciones, y nos equivocamos una y otra vez.

LA BIBLIA: VERDAD O FICCIÓN

La historia de la creación se encuentra en el primer libro de la Biblia, el Génesis. Quizá este libro nos cause algo de incomodidad, como a un ateo famoso, quien dijo que el mejor argumento en contra del cristianismo era la misma Biblia y que solo hacía falta leerla para saber que era absurdo creer en  ella. Se refería principalmente al libro del Génesis. Quizá nosotros nos hemos hecho la misma pregunta: ¿es verdad lo que contiene?

La respuesta es “Sí”… pero debemos saber leerlo adecuadamente. Un libro de historia no se puede leer de la misma manera que se lee un libro de poesía, y muchas veces cometemos ese error al leer las Escrituras.

La Biblia significa “libros” en griego. Del mismo término se deriva la palabra “biblioteca” (caja o lugar donde se guardan libros). La Biblia es, en realidad, similar a una biblioteca: tiene diferentes libros y diferentes géneros literarios. En ella encontramos libros históricos, poéticos, proféticos, cartas y más. Para poder entenderla, tenemos que preguntarnos qué es lo que el autor quiso comunicar y cómo quiso hacerlo.

 

EL GÉNESIS Y LA CIENCIA

La primera parte del libro del Génesis se podría denominar como un libro “poético inspirado”. Esto no significa que no contenga verdad. A veces creemos que la verdad solo depende de pruebas científicas, pero si nos fijamos en algo como el amor (que no se reduce a las emociones), nos damos cuenta de que es tan real como todo lo demás, a pesar de que no podemos comprobarlo o medirlo científicamente.

Lo que la primera parte del Génesis busca transmitir es el porqué, más que el cómo. Así, no necesariamente busca dar una explicación científica de cómo se formó el mundo. Esto queda claro en el primer capítulo. Por ejemplo, se dice que el sol y la luna fueron creados en el cuarto día, pero ¿cómo es que ya había “días” si aún no había sol? Este tipo de detalles nos dicen que, al menos, los primeros capítulos del Génesis no deberían interpretarse de forma literal.

Se podría decir que los primeros capítulos del Génesis pretenden responder a preguntas como “¿Por qué hay algo en vez de nada?, ¿fuimos creados por alguien?, ¿por qué hay tanta maldad en el mundo?”.

 

¿POR QUÉ FUIMOS CREADOS POR DIOS?

Quizá una sola palabra baste para contestar la pregunta: amor. Fuimos creados por amor. Esto nos dice Dios en el libro del Génesis.

Dios no tenía necesidad de crearnos a nosotros o al universo entero. No necesita de nosotros, ni del sol, la luna o las estrellas. Ya es perfecto. Pero, como es bueno y amoroso, quiso compartir su bondad y amor con alguien más que él mismo. Hizo el universo y lo ha coronado con algo maravilloso: el ser humano, a quien creó a su “imagen y semejanza” como algo bueno (Gen 1:27). Todo lo hizo bueno (Gen 1:31). ¿Qué significa esto?

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“Dios restauró mi matrimonio y mi familia”

La obra de Dios en un mundo caído

Vladimir Mauricio-Perez

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Todos experimentamos de manera muy personal el sufrimiento, causa de la envidia y el orgullo de Satanás. Sin embargo, hay historias como la de Chary que nos muestran la bondad de Dios y lo que él puede hacer en nuestra vida si nos abrimos a su inagotable misericordia.

Era madre soltera, uno de sus hijos la odiaba y no le hablaba en 5 años, dos hijos tenían problemas con las drogas y el alcohol y una hija había intentado suicidarse 5 veces. Estaba enfadada, desesperada y llena de resentimiento contra su exmarido. Fue entonces que finalmente decidió aceptar la invitación a asistir a aquel retiro para ver si eso de Dios era cierto.

Dios no solo terminaría por cambiar la vida de Chary por completo, sino también la de su familia. “Yo estaba muy lejos de conocer mi fe católica. No era ni católica de domingo”, dijo María del Rosario Pasillas, más conocida como Chary, madre de 6, proveniente del estado de Zacatecas y feligrés de la parroquia de la Ascensión en Denver. “Me divorcié de mi esposo por su problema con el alcohol y tenía muchos problemas con mis hijos”.

Chary creía que era suficiente proveer una estabilidad económica para sus hijos, por lo que pasaba la mayor parte del tiempo trabajando. Pero no necesariamente dedicaba mucho de su tiempo libre a sus hijos. Después de su divorcio, se había entregado al mundo “como una joven”, por lo que la relación con sus hijos había empeorado.

“Me decían (unas amigas): ‘¡Pídele a Dios!’, y yo no creía; estaba enojada con Dios porque había permitido que mi marido se hiciera alcohólico y mis hijos drogadictos”, recuerda Chary. “Después de un intento de suicidio de mi hija, la tuvieron encerrada en un hospital psiquiátrico. Fue entonces que decidí ir a ver si era cierto lo que me decían de ese Dios”.

En el 2017, Chary asistió a un congreso de El Sembrador Nueva Evangelización (ESNE) en Chicago, al que varias amigas la habían estado invitando durante 2 años. Su experiencia fue tan fuerte que en ese evento le entregó su vida a Dios.

“Fue algo tan maravilloso que yo viví. Decían: ‘Busca primero el reino de Dios y lo demás vendrá por añadidura’. Y cuando yo le dije que sí a Dios, mi vida empezó a cambiar”. A partir de ese momento, Chary comenzó a orar por sus hijos.

“No pasó ni siquiera un mes cuando yo empecé a ver resultados. Empecé a hacer oración por mi hijo que no veía desde hace 5 años. Cumplidos los 2 meses, mi hijo regresó e hicimos las pases”, afirmó.

También hizo a un lado el odio que le tenía a su esposo y lo invitó a ir a misa para pedir por sus hijos, después de haber estado divorciados por 13 años. Así se dio cuenta de que su esposo había cambiado por completo.

“Él nomás me estaba esperando. Hablamos, aclaramos todos nuestros problemas y nos pedimos perdón el uno al otro”, recordó Chary, agradecida. “Qué momentos tan fuertes tuvimos que pasar para tener la familia que tenemos ahora. Yo decía que no necesitaba de nadie, menos de ese hombre; le tenía tanto odio. Pero Dios me devolvió a otro hombre, no el mismo que yo había divorciado”.

Pero las bendiciones no terminaron allí. Chary invitó a su hija a asistir a un retiro de ESNE, ya que su hija no encontraba alivio en manos de los psicólogos y estaba tomando 13 medicamentos para su ansiedad y depresión.

“Los psicólogos me habían dicho que jamás iba a estar bien. No creían que mi hija iba a sanar. Pero mi Señor me la sanó. Haga de cuenta que Dios me la dio de alta en ese congreso de mujeres de El Sembrador. Gracias a Dios, mi hija es sana. En primer lugar, sin duda, fue Dios; ahí está Dios”, expresó Chary. “El Sembrador es un instrumento que Dios ha usado para sanar tantas vidas, matrimonios, drogadictos… Es maravilloso lo que Dios hace”.

El testimonio de Chary y su familia inspiraría a Noel Díaz, fundador de ESNE, a abrir una estación de radio católica en Denver. Foto provista.

Lo que Dios hizo en la vida de Chary y de su familia también llevó a que ESNE eventualmente abriera una estación de radio católica en Denver, la 1040 AM.

A pesar de que algunos de sus hijos siguen teniendo problemas con las drogas y el alcohol, Chary no ha perdido la confianza en que Dios puede cambiar su vida, y siempre ora por ellos.

“Yo creía que lo podía todo por mí misma, pero somos tan frágiles. Dios está ahí, y es tan bueno y misericordioso, que, hasta de esos matrimonios ya perdidos, puede hacer algo”, concluyó Chary. “Mientras Dios exista, yo no voy a perder la fe, porque él tiene el poder”.

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