¿Qué significa que fuimos creados a “imagen y semejanza” de Dios?

Dios creó al ser humano para amar y ser amado

Vladimir Mauricio-Perez

Este artículo fue publicado en la edición de la revisa de El Pueblo Católico titulada “¿Por qué estoy aquí?”. Para suscribirte y recibir la revista en casa, HAZ CLIC AQUÍ.

“HOMBRE Y MUJER LOS CREÓ” (GEN 1:27)

Dios nos hizo hombre y mujer: distintos, pero complementarios e iguales en dignidad. El hombre y la mujer se complementan en su cuerpo, y Adán se da cuenta de ello. Ve a Eva por primera vez y exclama: “¡Esta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne!” (Gen 2:23).

Al verla, se da cuenta de que no está hecho para la soledad, sino para la comunión. Sabe que está llamado a entregarse en cuerpo y alma. El hombre y la mujer están hechos el uno para el otro, y el mismo cuerpo es señal de ello.

Así, el hombre y la mujer reflejan a Dios mismo, que es comunión en la Santísima Trinidad y, a la vez, son signo de nuestro destino final: la comunión plena con Dios. Dios nos creó con un alma inmortal para que pudiéramos gozar de su amor y grandeza en el reino celestial, en comunión con él.

 

PARA “LABRAR Y CUIDAR” EL JARDÍN (GEN 2:15)

Dios también creó al hombre para “labrar y cuidar” el jardín, es decir, para santificarse en el trabajo. Si Dios creó todo “bueno” desde el principio, entonces el trabajo mismo es bueno. Dios le dio 6 días al ser humano para que trabajara, pero debía descansar en el séptimo para centrarlo en su Creador.

Dios no solo quiso salvar al hombre de una esclavitud al trabajo, sino que quiso comunicarle que esos 6 días de trabajo deben estar orientados al séptimo. En otras palabras, es a través de nuestro trabajo y responsabilidades cotidianas que Dios nos perfecciona. El Día del Señor debe ser la meta y el comienzo de nuestra semana, sobre todo nuestro encuentro con él en la Santa Misa.

 

CON USO DE RAZÓN

Igualmente, Dios otorgó al ser humano el uso de razón al hacerlo a su imagen. Al pedirle labrar y cuidar el jardín o nombrar a todos los animales (Gen 2:19), lo estaba llamando a la creatividad. Nos dio la capacidad para entender el mundo, y encontrar su huella en la creación.

Contrario a la opinión común en nuestro tiempo, la fe y la razón no son contradictorias. Ambas vienen de Dios y se complementan. El Dios que creó todo el universo a la vez quiso revelarse de manera más directa y enseñarnos lo que no podríamos haber descubierto por nuestra cuenta o lo que habría sido demasiado difícil de entender. Por eso, la Iglesia nunca le ha temido al uso de la razón o a la ciencia. De hecho, enseña que entre más usemos la razón, más podemos aprender de Dios, pues su huella está presente en la creación.

 

CON CAPACIDAD DE LIBERTAD

Dios creó al hombre libre, de una manera única entre los otros seres vivos de la creación. Además de darles libre albedrío –la capacidad para elegir–, les dio la capacidad de libertad. La libertad no es la posibilidad de hacer cualquier cosa que queramos, como se entiende el día de hoy. La libertad verdadera se puede describir como la “libertad de” y la “libertad para”.

Ser libres de ataduras nos ayuda a ser libres para elegir el bien. Por ejemplo, aunque el consumo de drogas parece un acto de gran libertad, este termina por esclavizar a las personas y les impide elegir el bien con claridad. Pero lo más importante es que Dios nos creó libres para que pudiéramos amar y ser amados verdaderamente. No se puede entrar en comunión con alguien que no elija esa misma comunión. Solo podemos recibir ese amor de Dios y entrar en comunión con él si deseamos recibirlo. Si él nos obligara a hacerlo, no sería amor.

 

EL ASOMBRO

El Dios de todo el universo, en su amor y poder infinitos, nos creó a ti y a mí de manera única, para compartir su felicidad y grandeza con nosotros. ¿No te causa asombro? El Dios que es todopoderoso, que todo lo puede, desea tu bien. Él es bueno y nos creó a nosotros buenos. ¿Por qué no confiar en un Padre tan grande que puede hacer maravillas en nosotros sí solo le damos nuestro “sí”?

Podemos decir que todo esto suena muy bonito, pero surgen preguntas inevitables: si todo fue creado bueno, ¿por qué hay tanta maldad en el mundo?, ¿qué fue lo que falló? El Génesis también nos explica…

 

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“Dios restauró mi matrimonio y mi familia”

La obra de Dios en un mundo caído

Vladimir Mauricio-Perez

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Todos experimentamos de manera muy personal el sufrimiento, causa de la envidia y el orgullo de Satanás. Sin embargo, hay historias como la de Chary que nos muestran la bondad de Dios y lo que él puede hacer en nuestra vida si nos abrimos a su inagotable misericordia.

Era madre soltera, uno de sus hijos la odiaba y no le hablaba en 5 años, dos hijos tenían problemas con las drogas y el alcohol y una hija había intentado suicidarse 5 veces. Estaba enfadada, desesperada y llena de resentimiento contra su exmarido. Fue entonces que finalmente decidió aceptar la invitación a asistir a aquel retiro para ver si eso de Dios era cierto.

Dios no solo terminaría por cambiar la vida de Chary por completo, sino también la de su familia. “Yo estaba muy lejos de conocer mi fe católica. No era ni católica de domingo”, dijo María del Rosario Pasillas, más conocida como Chary, madre de 6, proveniente del estado de Zacatecas y feligrés de la parroquia de la Ascensión en Denver. “Me divorcié de mi esposo por su problema con el alcohol y tenía muchos problemas con mis hijos”.

Chary creía que era suficiente proveer una estabilidad económica para sus hijos, por lo que pasaba la mayor parte del tiempo trabajando. Pero no necesariamente dedicaba mucho de su tiempo libre a sus hijos. Después de su divorcio, se había entregado al mundo “como una joven”, por lo que la relación con sus hijos había empeorado.

“Me decían (unas amigas): ‘¡Pídele a Dios!’, y yo no creía; estaba enojada con Dios porque había permitido que mi marido se hiciera alcohólico y mis hijos drogadictos”, recuerda Chary. “Después de un intento de suicidio de mi hija, la tuvieron encerrada en un hospital psiquiátrico. Fue entonces que decidí ir a ver si era cierto lo que me decían de ese Dios”.

En el 2017, Chary asistió a un congreso de El Sembrador Nueva Evangelización (ESNE) en Chicago, al que varias amigas la habían estado invitando durante 2 años. Su experiencia fue tan fuerte que en ese evento le entregó su vida a Dios.

“Fue algo tan maravilloso que yo viví. Decían: ‘Busca primero el reino de Dios y lo demás vendrá por añadidura’. Y cuando yo le dije que sí a Dios, mi vida empezó a cambiar”. A partir de ese momento, Chary comenzó a orar por sus hijos.

“No pasó ni siquiera un mes cuando yo empecé a ver resultados. Empecé a hacer oración por mi hijo que no veía desde hace 5 años. Cumplidos los 2 meses, mi hijo regresó e hicimos las pases”, afirmó.

También hizo a un lado el odio que le tenía a su esposo y lo invitó a ir a misa para pedir por sus hijos, después de haber estado divorciados por 13 años. Así se dio cuenta de que su esposo había cambiado por completo.

“Él nomás me estaba esperando. Hablamos, aclaramos todos nuestros problemas y nos pedimos perdón el uno al otro”, recordó Chary, agradecida. “Qué momentos tan fuertes tuvimos que pasar para tener la familia que tenemos ahora. Yo decía que no necesitaba de nadie, menos de ese hombre; le tenía tanto odio. Pero Dios me devolvió a otro hombre, no el mismo que yo había divorciado”.

Pero las bendiciones no terminaron allí. Chary invitó a su hija a asistir a un retiro de ESNE, ya que su hija no encontraba alivio en manos de los psicólogos y estaba tomando 13 medicamentos para su ansiedad y depresión.

“Los psicólogos me habían dicho que jamás iba a estar bien. No creían que mi hija iba a sanar. Pero mi Señor me la sanó. Haga de cuenta que Dios me la dio de alta en ese congreso de mujeres de El Sembrador. Gracias a Dios, mi hija es sana. En primer lugar, sin duda, fue Dios; ahí está Dios”, expresó Chary. “El Sembrador es un instrumento que Dios ha usado para sanar tantas vidas, matrimonios, drogadictos… Es maravilloso lo que Dios hace”.

El testimonio de Chary y su familia inspiraría a Noel Díaz, fundador de ESNE, a abrir una estación de radio católica en Denver. Foto provista.

Lo que Dios hizo en la vida de Chary y de su familia también llevó a que ESNE eventualmente abriera una estación de radio católica en Denver, la 1040 AM.

A pesar de que algunos de sus hijos siguen teniendo problemas con las drogas y el alcohol, Chary no ha perdido la confianza en que Dios puede cambiar su vida, y siempre ora por ellos.

“Yo creía que lo podía todo por mí misma, pero somos tan frágiles. Dios está ahí, y es tan bueno y misericordioso, que, hasta de esos matrimonios ya perdidos, puede hacer algo”, concluyó Chary. “Mientras Dios exista, yo no voy a perder la fe, porque él tiene el poder”.

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