La comunidad católica vuelve a estar de luto después de la tragedia ocurrida en Minneapolis, donde dos niños perdieron la vida en un tiroteo masivo en la escuela católica Annunciation, y varios más resultaron gravemente heridos. La sacralidad del momento —durante la Misa de inicio del año académico, cuando los fieles se reunieron para alabar a Dios— se vio rota por la violencia.
Una tragedia así resulta demasiado familiar para muchos habitantes de Colorado, que recuerdan sucesos horribles semejantes en las preparatorias Columbine, Platte Canyon, Arapahoe y Highlands Ranch STEM.
Al conocerse la noticia desde Minneapolis, los coloradenses no pudieron evitar sentir gran empatía por nuestros hermanos y hermanas afectados por tanto dolor. Para el diácono Mike Daly, director arquidiocesano de seguridad, la noticia del miércoles fue tanto desgarradora como un llamado a redoblar esfuerzos para mantener a otros a salvo.
“Este era el momento más sagrado en el que nos reunimos para dar alabanza y adoración, y el mal se hizo presente”, reflexionó el diácono Mike. “Las iglesias son el fundamento de nuestras sociedades. Y cuando no tenemos esos lugares a los que acudir, muchas cosas más comienzan a desmoronarse”.
Una misión enraizada en la seguridad
El diácono Mike se incorporó a tiempo completo a la Arquidiócesis de Denver hace aproximadamente un año, trayendo consigo más de dos décadas de experiencia en la aplicación de ley. Su carrera incluyó servicio en el Departamento de Policía de Wheat Ridge y en la Oficina del Sheriff del condado de Jefferson, donde respondió a incidentes críticos, atendió situaciones de tiradores activos y ascendió hasta jubilarse como comandante. También se desempeñó como negociador del equipo SWAT.
Ahora, su enfoque está en proteger las 127 parroquias, 31 escuelas y numerosos apostolados católicos de la arquidiócesis. Su misión consiste en identificar vulnerabilidades, evaluar riesgos y construir una cultura de preparación en cada rincón de la Iglesia.
“Prácticamente despierto y me voy a dormir pensando en esto”, dijo el diácono Mike. “El trabajo nunca termina, porque el mal nunca descansa”.
Construyendo una cultura de preparación
Desde que asumió su cargo, el diácono Mike ha desarrollado un programa de respuesta estándar para unificar la manera en que parroquias y escuelas responden a las amenazas. Entre las iniciativas más innovadoras que ha implementado está el programa RedBag, que genera una cultura de seguridad y tiene múltiples beneficios. RedBag es considerado un verdadero “parteaguas” en la seguridad escolar. Su enfoque único combina suministros de emergencia en el salón de clases con un sistema de comunicación silenciosa basado en códigos QR, que puede conectar las aulas directamente con los equipos de respuesta en caso de emergencia.
RedBag también ofrece capacitación integral y un método comprobado, con enfoque en trauma, para asegurar que estudiantes, maestros y personal sepan qué hacer en una situación de emergencia y cómo pedir ayuda de inmediato.
“Es un botiquín de primeros auxilios de alta velocidad y, al mismo tiempo, una vía de comunicación que permite a toda la comunidad escolar comunicarse entre sí”, explicó el diácono Mike. Todas las escuelas y parroquias recibieron capacitación en el programa RedBag durante los meses de verano.
Más allá de RedBag, el diácono Mike ha buscado subsidios de seguridad para fortalecer a escuelas y parroquias con recursos adicionales —desde mejoras en infraestructura hasta tecnología avanzada.
La doctora Kemmery Hill, superintendente de escuelas católicas, elogió estos esfuerzos como una colaboración vital en la protección de los estudiantes.
“La seguridad y el bienestar de nuestros hijos son siempre nuestra prioridad más alta”, afirmó. “Gracias al liderazgo del diácono Mike y a la colaboración entre nuestras escuelas y parroquias, estamos construyendo no solo sistemas de seguridad más fuertes, sino también una cultura de cuidado y preparación enraizada en nuestros valores católicos”.
Firmes en la fe
La tragedia de Minneapolis subrayó la importancia de la misión del diácono Mike. Incluso frente al mal, la Arquidiócesis de Denver permanece firme en la fe.
“Nos toca desempeñar nuestro papel para rechazar el mal y luchar contra él, y sabemos que, al final, el mal no vencerá”, dijo el diácono Mike. “Vamos a seguir orando y vamos a seguir dando gracias y alabanza a Dios —a pesar del mal— porque vivimos para él, no para el mal”.
Para la Arquidiócesis de Denver, la seguridad no se trata solo de políticas y programas. Se trata de garantizar que los niños, las familias y las comunidades puedan congregarse para orar en paz. Como lo expresa el diácono Mike, este trabajo consiste en proteger el corazón mismo de la vida católica: nuestros espacios sagrados.
La Arquidiócesis de Denver continúa en vigilancia, haciendo de la seguridad en nuestras escuelas y parroquias una prioridad máxima, mientras mantiene la esperanza y la confianza en Dios. Nos unimos también a nuestros hermanos y hermanas de las Ciudades Gemelas en su duelo por tan terrible tragedia. Que Nuestra Señora, Reina de la Paz, interceda por todos los afectados y conceda la verdadera paz que solo Cristo puede dar.