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Paz, justicia y el llamado a soñar: Fieles se reúnen para la Misa anual del Día de Martin Luther King Jr.

La Arquidiócesis de Denver celebra la unidad, la dignidad y la esperanza cristiana en la parroquia de Cure d’Ars en Denver con motivo del Día de Martin Luther King Jr.

Por Matt Walker

Fieles de toda la arquidiócesis se reunieron el lunes para la 14.ª Misa anual por la Paz y la Justicia, celebrada en el marco del Día de Martin Luther King Jr. Patrocinada por la Oficina del Ministerio Católico Afroamericano de la arquidiócesis, la liturgia y el encuentro anual acogieron a los asistentes con la calidez de la comunidad en la parroquia Cure d’Ars, pese al frío.

“En medio del clima social que vivimos hoy, nuestra Misa anual por la Paz y la Justicia es un momento importante para que las personas de la Arquidiócesis de Denver se reúnan en oración y solidaridad”, afirmó Kateri Joda Williams, directora del ministerio.

“Ustedes son las personas que veo cada año, que todavía tienen la capacidad de soñar”, dijo el obispo auxiliar de Denver, Jorge Rodríguez, al iniciar su homilía. “Hoy, nuestro país observa este feriado federal para conmemorar el nacimiento de Martin Luther King Jr., su legado de activismo no violento en el movimiento por los derechos civiles y su protesta contra la discriminación racial en las leyes federales y estatales, así como en la sociedad civil.

“Desafortunadamente, todavía hay mucho trabajo por hacer”, añadió el obispo con tono serio.

Concelebrada por el padre Joseph Cao, párroco de Cure d’Ars, y el padre Eric Zegeer, párroco de Sacred Heart en Denver, la Misa por la Paz y la Justicia es una forma oficial de la Misa para ocasiones como el Día de Martin Luther King Jr.

“En la oración inicial clamamos: ‘Dios, que muestras un cuidado de padre por todos, concede, en tu misericordia, que los miembros del género humano, a quienes has dado un solo origen, formen en paz una sola familia y permanezcan siempre unidos por un espíritu fraterno’”, continuó el obispo. “Esta oración nos recuerda la verdad de que nosotros, toda la familia humana, formamos una sola familia, unida por el amor fraterno, porque todos tenemos el mismo origen y el mismo Padre”.

La visión de armonía puede sonar un poco como un sueño, pero solo puede hacerse realidad con decisión y trabajo. Sin embargo, es necesario tener cuidado al trabajar por los sueños correctos.

“Martin Luther King es conocido internacionalmente por su famoso discurso ‘Tengo un sueño’. Hay, como saben, sueños nocturnos y sueños diurnos. Los sueños nocturnos son pasajeros. No tienen consistencia. Según quienes lo saben todo”, dijo entre risas de los fieles, “soñamos entre 2 y 6 veces cada noche. Y nuestros sueños pueden durar de 5 a 20 minutos. Pero cuando despertamos, todo se desvanece.

“Los sueños diurnos, en cambio, son ideales y pensamientos. Grandes proyectos que se vuelven consistentes y reales en la medida en que trabajamos por ellos”, subrayó el obispo Jorge. “Y de este tipo de sueño es del que hablamos hoy. Pero estos sueños requieren la capacidad de soñar en grande y creer en ellos. El cristianismo es para soñadores, no para conformistas, para los que no les importa nada, para los que no tienen columna vertebral”.

El obispo Jorge recurrió a las lecturas de la Misa para mostrar cómo los cristianos deben discernir qué sueños perseguir. En la primera lectura, Saúl desobedece el mandato de Dios de destruir todo el ganado de los amalecitas tras vencerlos en batalla. En su lugar, los hombres de Saúl se llevaron parte de los animales para ofrecerlos en sacrificio a Dios.

La reprensión de Dios a Saúl llegó pronto, por medio de su mensajero Samuel:

“¿Acaso se complace al Señor
en holocaustos y sacrificios
tanto como en la obediencia a la palabra del Señor?
Mejor es obedecer que sacrificar,
mejor la docilidad que la grasa de los carneros.

Como pecado de hechicería es la rebeldía,
crimen de terafim la contumacia.
ya que has rechazado la palabra del Señor,
él te rechaza como rey”.

1 Samuel 15, 22-23

En el evangelio del día, Jesús habla de la insensatez de echar vino nuevo en odres viejos. En ambos casos, es necesario escuchar la voluntad de Dios y luego obedecerla. De manera concreta, Jesús nos llama a amar y cuando no obedecemos, podemos parecernos a Saúl, haciendo lo contrario de lo que Dios manda, incluso si pensamos que lo que hacemos es mejor.

En pocas palabras, dijo el obispo: “Debemos ser el pueblo que Dios quiere que seamos, no el pueblo que nosotros queremos que Dios quiera”.

“El problema en el cristianismo es cuando los cristianos sustituyen el sueño de Dios por sueños humanos. Cuando los hombres intentan forzar el sueño de Dios para que encaje con los sueños de los hombres”, advirtió el obispo Jorge. “¿Vamos a alabar a Dios como Dios quiere ser alabado? ¿Amando al prójimo? Hoy se nos invita a ser verdaderos cristianos, retomando el sueño de Jesús, el sueño de la Iglesia, el sueño de Martin Luther King de un mundo sanado del pecado del racismo, de la desigualdad, de la discriminación, de la división y del dominio de un grupo sobre otro. Depende de nosotros si este sueño será un sueño nocturno o un sueño diurno. El primero nunca se hará realidad. El segundo se hará realidad en la medida en que hagamos algo al respecto”.

Para Kateri y quienes participaron, el mensaje del obispo y toda la Misa fueron un aliento muy necesario.

“Nos recuerda que nuestra fe católica no solo nos llama a esperar la paz, sino también a vivir activamente la justicia, la compasión y el respeto por la dignidad dada por Dios a cada persona en nuestras comunidades”, concluyó.

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