El arzobispo de Denver, Samuel J. Aquila, junto con el obispo auxiliar Jorge Rodríguez, ofició un viacrucis en los alrededores del centro de detención GEO de ICE en Aurora. Cientos de personas asistieron a la procesión pacífica y se unieron en santa solidaridad con los innumerables inmigrantes afectados por la actual crisis migratoria.
En sus palabras posteriores al viacrucis, que se reproducen íntegramente a continuación, el arzobispo Samuel criticó duramente a ambos partidos políticos estadounidenses por defraudar a los inmigrantes y utilizarlos para obtener beneficios políticos egoístas. Invitó a los presentes, y de hecho a todos los católicos, cristianos y personas de buena voluntad, a orar y actuar para defender la dignidad de toda persona, especialmente de los migrantes.
Quiero darles las gracias a todos por venir hoy, mientras oramos y caminamos las estaciones del viacrucis. Son un recordatorio del amor de Dios por todas las personas y por el inmigrante, por el forastero, por quienes están enfermos y sufren, y por todos los que necesitan nuestra oración. Y debemos recordar la dignidad de todo ser humano. Esa dignidad no la otorga ningún gobierno. Esa dignidad viene de Dios y solo de Dios.
Ambos partidos políticos han fallado terriblemente en el tema de inmigración. Han tratado a los inmigrantes como piezas de juego para sus campañas, para sus propios intereses, y han fallado a cada inmigrante. Los dos partidos políticos. No solo uno, sino los dos. Y no han servido bien a la gente. Su único interés es ellos mismos, y nada más, y llegar a la próxima elección. Es importante para nosotros, como católicos, como cristianos y como personas de buena voluntad, dar testimonio de la dignidad de la persona humana, que todo ser humano, crea o no crea, sea ateo o agnóstico, sea hindú o musulmán, sea judío o cristiano, todo ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de Dios. Es importante comprender siempre esto.
Dios nunca deja de amar a un ser humano. No importa quién sea esa persona, no importa quién sea ese presidente, no importa quién sea ese miembro del Congreso, o ese líder mundial. Dios es amor, y es imposible para Dios no amar. Son los seres humanos quienes dejan de amar. Son los seres humanos cuyos corazones se endurecen tanto que se vuelven como piedras. Y mientras Dios toca esa puerta, aun así, se niegan a creer. Se niegan a confiar en él. Hemos recorrido este viacrucis y hemos visto cuánto nos ama Dios, que él ha muerto por ti y por tus pecados. Lo creas o no, él lo ha hecho. Lo recibas o no, él te lo sigue ofreciendo. Lo que vemos en la ruptura de nuestro sistema migratorio es horrendo, especialmente cuando se trata de la trata de personas, de la explotación sexual, de la trata de niños y del tráfico de drogas. Todo eso socava la dignidad de la persona humana.
Hace apenas un par de días me enteré de que por fin hay un proyecto de ley en el Congreso con apoyo bipartidista, y se llama la Ley de Dignidad. Está dirigida a atender a los inmigrantes que han venido a este país. Tal vez no hayan llegado con documentos, pero han vivido aquí pacíficamente por 10, 20, 30 años. Muchos de nosotros los conocemos, y necesitan un camino hacia la ciudadanía. Y los únicos que pueden echar a perder eso son los partidos políticos y los miembros del Congreso, cuando agregan sus preferencias particulares al proyecto de ley. Si simplemente no tocaran el proyecto de ley tal como está hoy, estaría bien. Pero nuestro sistema está roto. Y es porque ponemos a los partidos políticos por encima de la dignidad de la persona humana.
Por eso los animo, hermanas y hermanos, y les doy las gracias por estar aquí hoy para dar testimonio de la dignidad de la persona humana y de la bondad de todo ser humano desde el momento de su concepción hasta la muerte natural. Sigamos trabajando por el inmigrante y proclamando a Jesucristo, sin importar el costo. Que el Señor los bendiga a todos y gracias por su testimonio. Amén.

