Por Allison Auth
Los estudios estiman que uno de cada cinco embarazos termina con la pérdida de un hijo, ya sea por aborto espontáneo, muerte fetal o mortalidad infantil. Es una cifra significativa y, sin embargo, la mayoría de las madres y los padres viven esta pérdida en soledad, ya que es difícil hablar del tema y las etapas del duelo no son lineales. También puede existir un estigma en torno a la pérdida temprana, por lo que muchos no comparten abiertamente que han atravesado esta experiencia.
Sin embargo, desde hace cuatro años, Behold Your Child, un ministerio de la Arquidiócesis de Denver, busca acompañar a quienes han sufrido la pérdida de un hijo.
Fundado originalmente en la Arquidiócesis de Dubuque, Behold Your Child llegó a la Arquidiócesis de Denver en el 2021. Sus cofundadores, el diácono Dave Simonton y su esposa Gail, conocen de primera mano la importancia del acompañamiento en este momento de tanta vulnerabilidad, ya que ellos mismos han experimentado pérdidas. Con el paso de los años, han reunido a un equipo de voluntarios que también han vivido este tipo de dolor y se han unido al ministerio para apoyar a madres y padres en su duelo.
“Los padres que experimentan la pérdida de un hijo, en cualquier etapa del embarazo o de la infancia, suelen sentirse abrumados por un duelo intenso, aislante y, a veces, invalidado por los demás”, se lee en el sitio web del ministerio. “Buscamos estar presentes con quienes sufren la pérdida de un hijo, ofreciendo apoyo espiritual, acompañamiento pastoral y recursos prácticos. Voluntarios capacitados, que han vivido estas pérdidas en carne propia, están disponibles para quienes solicitan ayuda”.
Como cada proceso de duelo es único, no existe una fórmula única para este tipo de acompañamiento. Después de escuchar la historia de una mujer, los Simonton se comunican con el equipo de voluntarios para encontrar el apoyo adecuado. Ya sea una conversación personal, un grupo de apoyo para el duelo, una doula de duelo, servicios de sepultura, recursos adicionales o terapia, Behold Your Child puede poner en contacto a una mujer o a una pareja en duelo con el tipo de ayuda que necesitan.
Lauren Accolla, terapeuta matrimonial y familiar en Littleton, es una de estas voluntarias.
“El ministerio es muy consciente de que no existe una solución única para todos”, explicó Lauren. “Cada persona vive el duelo de manera distinta. A veces puede sentirse muy aislante o incluso traumático, así que el enfoque, es decir: ‘Tú dime cuáles son tus necesidades’”.
Misa memorial
Una de las iniciativas más representativas de Behold Your Child es una Misa memorial, que generalmente se celebra en octubre en la parroquia de St. Thomas More. La Misa está abierta a todas las personas y a sus seres queridos que hayan experimentado la pérdida de un hijo en cualquier etapa o momento, ya que el duelo no tiene límites de tiempo.
“Es una misa muy especial e íntima, a la que la gente puede acudir para vivir activamente su duelo”, explicó Lauren.
Después de la misa, se entregan rosas y estampas de oración a los asistentes como un pequeño gesto de compasión. Quienes han sido impactados por la pérdida también son invitados a una pequeña convivencia, un espacio para compartir historias, conectar con otros y no sentirse tan solos.
Otras iniciativas incluyen grupos de apoyo para el duelo, que se llevan a cabo en distintos momentos del año, incluyendo uno nuevo que comenzará a inicios de 2026.
Para las mujeres: el estigma en torno a la pérdida
El duelo es un camino único para cada persona y conlleva sus propios desafíos. Algunas mujeres que han experimentado la pérdida de un hijo sienten culpa, pensando que fue, de alguna manera, su responsabilidad, que había algo mal en su cuerpo o que, de algún modo, ellas causaron la muerte de su bebé.
“Lo que quiero que las mujeres y las familias escuchen es esto: no es tu culpa. No es un castigo de Dios. No estás sola. No tienes que pasar por esto sola. Estamos aquí para ti”, dijo Lauren. “Es simplemente parte de la naturaleza de este mundo caído en el que vivimos”.
La culpa no es el único reto que se presenta.
“Con la pérdida viene el trauma, y con él, el duelo, la depresión y la ansiedad ante un futuro embarazo. Hay muchos problemas de salud mental que pueden surgir a partir de esto, y cuando desde el inicio nos sentimos tan aisladas, los síntomas solo se van acumulando”, explicó.
Por eso, a Lauren le gustaría que más mujeres se sintieran cómodas al compartir sus experiencias de pérdida.
“Empiezas a contar tu historia y, de pronto, salen muchas personas diciendo: ‘Yo también pasé por eso’”, comentó. “Y automáticamente sientes: ‘Ah, pertenezco a una comunidad. No estoy sola’”.
Para amigos y familiares
En situaciones de duelo, es común que la familia y la comunidad se hagan presentes durante el primer mes tras la pérdida, con comidas y tarjetas. Pero después el apoyo se detiene, y quienes atraviesan el duelo pueden sentirse olvidados.
“Si conoces a alguien que ha sufrido un aborto espontáneo”, aconsejó Lauren, “sigue al pendiente de esa persona. Continúa preguntando cómo está, o envía una tarjeta, flores o una comida”.
Cuando se trata del duelo, quienes no lo han vivido suelen sentirse nerviosos al preguntar cómo está la persona que sufre, por miedo a tocar el tema. Sin embargo, como terapeuta, Lauren señala que la pérdida ya está presente en su mente las 24 horas del día. Por eso, es mejor decir algo como: “Sé que han pasado algunos meses desde tu aborto espontáneo, ¿cómo te has sentido?”. La mayoría de las veces, las mujeres agradecen mucho que alguien se acerque a preguntarles.
Otra idea es recordar fechas significativas, como la probable fecha de nacimiento del bebé. En ese aniversario, basta con enviar un mensaje diciendo que estás orando por esa persona y eso puede significar muchísimo.
Para los padres
Mientras que las mujeres experimentan la maternidad en su propio cuerpo desde el momento en que la prueba de embarazo da positivo, los padres a menudo no sienten ese sentido de paternidad hasta que el bebé nace. Por eso, cuando ocurre un aborto espontáneo u otra pérdida, puede producirse un retraso en el duelo de los padres. Con frecuencia, los hombres se enfocan en cuidar a sus esposas y apoyarlas durante el proceso físico de la pérdida, pero solo cuando el dolor de la madre comienza a ser más manejable, el duelo llega de lleno para ellos.
“Si hay algún consejo que dar”, señaló Lauren, “es que también se acerquen a los papás y les pregunten cómo están, incluso si ya han pasado seis meses o un año”.
El hilo conductor de todo esto es que no hay un calendario para el duelo y lo que más se necesita es apoyo y una presencia constante.
Un enfoque católico
A través de un enfoque católico sobre el valor de la vida y la dignidad del no nacido, el ministerio une la experiencia de la pérdida con nuestra fe de manera profunda y sanadora.
Para más información sobre Behold Your Child y su ministerio compasivo de sanación tras un aborto espontáneo, una muerte fetal o una pérdida infantil, visite su sitio web.

