Por Jay Sorgi
Todo comenzó al reconocer un fuego cada vez más intenso por Cristo en el corazón de las personas y al poner en palabras las preguntas: “¿Cuál es mi papel en esto? ¿Qué me está pidiendo Dios que haga?”.
El Dr. Scott Elmer, director arquidiocesano de misión y superintendente de las Escuelas Católicas de la Arquidiócesis de Denver, ofreció una charla el sábado durante la conferencia SEEK en Denver y la convirtió en un desafío personal para discernir y orientar la vida de las personas hacia el discipulado misionero —para muchos, dentro de su propia vida parroquial.
“Esta charla va directo al proceso de discernir: ‘¿Qué quiere Dios?’”, dijo. “Te des cuenta o no, probablemente tienes ahora mismo un párroco que te ve como alguien que podría ayudarle… a continuar el impulso y a desarrollar el plan de Dios para la parroquia”.
La conferencia SEEK en Denver, una de las tres que se realizaron simultáneamente en Estados Unidos, está pensada como un encuentro inspirador, lleno de sacramentos, oración y adoración, para avivar la vida de miles de católicos.
La charla del Dr. Elmer, titulada “Pidan, busquen, llamen: discerniendo juntos el plan de Dios para la evangelización parroquial”, se llevó a cabo durante una sesión paralela del itinerario “Formar discípulos misioneros”, diseñado para feligreses y agentes pastorales. Aunque SEEK suele atraer principalmente a universitarios, la conferencia de Denver fue única, pues reunió a cerca de 3,000 feligreses de Denver y de otras diócesis.
Con frecuencia, las personas generan conflictos involuntarios cuando hacen planes para cumplir con lo que creen que es el plan de Dios, explicó el Dr. Elmer. Sin embargo, esos esfuerzos bienintencionados suelen quedarse cortos.
“Si el Señor no construye la casa, en vano trabajan los que la construyen”, compartió. “‘Tenemos grandes planes. Son los mejores planes, Señor, y si solo los bendices, entonces llegamos a la segunda venida y todos seremos felices’. Ese suele ser nuestro modo de actuar. Pero eso no es lo que dice el Señor”.
El Dr. Elmer afirmó que, ciertamente, estamos llamados a actuar en respuesta al llamado de amor de Dios, pero que, antes de decir “manos a la obra”, necesitamos comprender mejor qué nos pide Dios, y eso requiere una vida de oración más profunda.
“Somos bastante malos para orar”, bromeó, invitando a los asistentes a una vida más afinada en la escucha de Dios.
“A veces sí escuchamos cosas, pero no sabemos qué hacer con ellas. En realidad, muchas veces operamos desde la forma más rudimentaria de oración, que es solo hablarle a Dios”, continuó. “Escuchar es difícil para la persona humana, pero cuando no aprendemos a hacerlo, ¿qué pasa? La oración se vuelve transaccional y nunca llega a ser relacional. Por eso tenemos que pedir, buscar y llamar”.
El Dr. Elmer añadió que ese llamado verdaderamente discernido puede conducir al plan que Dios tiene para la comunidad parroquial.
“Créanme, es mejor que su sueño y es mejor que su plan”, señaló, citando ejemplos bíblicos desde los primeros cristianos en Éfeso hasta la Iglesia de hoy, todos con una identidad misionera.
“Fue en ese lugar donde san Pablo escribió que Cristo subió al cielo y otorgó dones a los hombres: unos serían apóstoles y profetas, evangelistas, pastores y maestros, para llevar a todos a la madurez plena de la fe”, compartió. “Es una visión misionera enorme en Éfeso, y luego la Iglesia de Éfeso sale a fundar varias iglesias por todo el Mediterráneo. Envían misioneros”.
Después, presentó algunas formas prácticas en las que las parroquias y sus miembros pueden acceder a una comprensión más profunda del llamado de Dios.
“El santo patrono de tu parroquia quiere estar involucrado en este proceso. Él o ella está deseando ser parte de esto”, dijo, citando el ejemplo de la parroquia St. Joan of Arc, en Arvada, que ha vivido de manera intencional este espíritu de discernimiento en su planeación pastoral durante los últimos años. “El Señor nos envió a ella para recibir dirección y definir la misión del plan de Dios”, explicó. “¿Y qué fue lo que surgió? ‘Santa Juana de Arco existe para conducir almas, por el amor o por la batalla, a Cristo, el verdadero Rey’”.
Aunque los líderes parroquiales puedan pensar que es necesario tomar cierta decisión o implementar un plan específico, el Dr. Elmer dejó claro que, primero, hay que reconocer que Dios ya tiene un plan para la comunidad parroquial.
También subrayó la necesidad de que los párrocos no solo respondan a las necesidades de los fieles, “derramarse como una libación”, sino que equilibren esas demandas con la realidad del “don de Dios que ha sembrado en ellos”.
Profundizó en cómo Dios suele llamar a miembros de la parroquia con habilidades particulares a asumir algunas de las tareas que normalmente recaen sobre el sacerdote, para que este pueda dedicarse al llamado y al carisma específicos que Dios le ha dado; por ejemplo, un sacerdote cuya fortaleza se manifiesta al dirigir retiros.
“Tenemos que ver cómo ayudar a este sacerdote para que todo lo demás pueda organizarse y él pueda dedicar tiempo aquí”, señaló el Dr. Elmer. “Que pase tiempo con una parte de su rebaño en un retiro no es tiempo perdido para la parroquia. Es el mejor tiempo para la parroquia”.
También compartió el último elemento de las piezas que Dios ha preparado para nosotros: comprender al rebaño confiado a cada parroquia.
“¿Quiénes son las personas en ese territorio que necesitan escuchar el Evangelio? ¿Qué las caracteriza?”, preguntó. “Señor, ¿quién no está aquí? ¿Quién es el que más sufre? ¿Quiénes están perdidos? ¿Dónde están y cómo quieres que vayamos a buscarlos?”.
El esfuerzo del Dr. Elmer por centrar a los asistentes en la voluntad de Dios para sus parroquias y sus propias vidas culminó con una oración de intercesión a la Santísima Virgen María.
“Pedimos al Espíritu Santo que venga sobre cada persona en esta sala, que avive el don del discernimiento y que aumente nuestra confianza en ti, Señor. Te pedimos que abras cada corazón y nos muestres tus planes. Y, sobre todo, que nos concedas un espíritu de obediencia y docilidad”, oró el Dr. Elmer. “Que, dondequiera que nos llames, te sigamos fielmente y veamos edificado tu Reino”.
André Escaleira Jr. contribuyó a este reportaje.

