Mons. George Matthias Schroeder, sacerdote muy querido y jubilado que sirvió a la Arquidiócesis de Denver por más de dos décadas, especialmente en el ministerio universitario y juvenil, falleció el 8 de noviembre del 2025 en Scottsdale, Arizona. Tenía 89 años.
Corazón entregado al servicio
Muchas personas en el norte de Colorado y en toda la arquidiócesis lo recuerdan como un sacerdote constante, un evangelizador lleno de energía para los jóvenes y un sacerdote que llevaba su amor por Cristo y por la Iglesia a cada una de sus misiones.
Mons. George llegó a Colorado en julio de 1982, respondiendo al llamado de servir al pueblo de Denver. Fue nombrado director del Newman Center en la Universidad de Denver y director arquidiocesano de ministerio juvenil, cargos desde los cuales ayudó a formar a una generación de jóvenes y adultos católicos, animándolos a profundizar su amistad con el Señor y a vivir su fe con confianza. Su servicio a jóvenes y universitarios alcanzó un momento de gran alegría en 1993, cuando fue anfitrión de la Jornada Mundial de la Juventud presidida por san Juan Pablo II, un evento que sigue siendo un recuerdo entrañable en la vida espiritual de la arquidiócesis.
Ese mismo año, Mons. George fue nombrado párroco de Holy Name en Steamboat Springs. Ahí acompañó a feligreses de una amplia región, celebrando los sacramentos con fidelidad, predicando el evangelio con claridad y caminando junto a familias, visitantes y habitantes de toda la vida en la vida de la gracia. Su tiempo en la arquidiócesis incluyó también el servicio como vicario para el clero del 2005 al 2007, un encargo que reflejó la confianza en su sabiduría sacerdotal y su corazón pastoral.
Décadas de ministerio
Nacido el 20 de abril de 1936 en Grand Rapids, Minnesota, Mons. George pasó su niñez en Belle Plaine y Duluth, y se graduó de Cathedral High School en Duluth en 1954. Realizó su formación sacerdotal en Crosier Seminary en Onamia, Minnesota, y en Saint Paul Seminary en St. Paul, y fue ordenado sacerdote el 2 de junio de 1962.
Sus primeras asignaciones en la Diócesis de Duluth incluyeron el servicio como vicario parroquial en Blessed Sacrament en Hibbing, Minnesota, seguido por trabajo parroquial en Crosby-Ironton y en Virginia, Minnesota.
En 1969, fue nombrado director de comunicaciones de la Diócesis de Duluth. Editó The Register, el semanario diocesano, y llevó la Misa a los enfermos y personas confinadas a sus hogares a través de la transmisión televisada “Mass for Shut-ins”. También sirvió como capellán del Newman Club de la Universidad de Minnesota Duluth, acompañando a estudiantes universitarios en su discipulado.
El padre George fue elevado al rango de monseñor el 3 de diciembre del 2000, reconociendo así muchos años de entrega sacerdotal.
Al jubilarse, se trasladó a Scottsdale, Arizona, donde continuó ayudando en la vida parroquial, primero en St. Patrick de 2007 a 2009, y luego en Blessed Sacrament hasta su nueva jubilación en 2022. Incluso en el retiro, siguió siendo sacerdote de corazón, ofreciéndose donde la Iglesia lo necesitara.
Último adiós
Mons. George fue precedido en la muerte por su madre, Josephine; su padre, Matthias; su cuñado, Frank; su sobrina, Michelle; y sus abuelos. Le sobreviven su hermano Robert (Mary), de Wisconsin; sus hermanas Josie Tomars y Mary Kay; su sobrina Annette (Joseph) Annoreno y sus sobrinos nietos Joey y Victor, todos en Arizona; su sobrino Matt, de Texas; su sobrina Josephine (Byron) Schulte; y sus sobrinos nietos Harrison y Callum, de Colorado.
La Misa de funeral se celebró en St. Benedict en Duluth, Minnesota, el 17 de noviembre del 2025. Fue sepultado en la parcela familiar en Calvary Cemetery, también en Duluth. En fechas próximas, se celebrará una Misa en su memoria tanto en Blessed Sacrament en Scottsdale como en Holy Name en Steamboat Springs.
En lugar de flores, se pueden enviar donativos a la Diócesis de Duluth o a la Arquidiócesis de Denver.
La Arquidiócesis de Denver encomienda a Mons. George a la misericordia de Dios e invita a los fieles a orar por el eterno descanso de su alma, dando gracias por una vida dedicada al servicio de Cristo, de su Iglesia y, de manera especial, de los jóvenes a quienes amó conducir hacia la santidad.
Concédele, Señor, el descanso eterno, y brille para él la luz perpetua. Que descanse en paz. Amén.

