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Tu parroquia te necesita ante la llegada de nuevos conversos a la Iglesia

Cómo el Rito de Iniciación Cristiana para Adultos (RICA) involucra a toda la parroquia en el acompañamiento, especialmente ahora que las conversiones están en aumento.

Por Cecilia Dietzler

El número de adultos que ingresan a la Iglesia católica sigue aumentando de manera constante en la Arquidiócesis de Denver. El total de convertidos, es decir, quienes reciben el bautismo por primera vez como adultos, aumentó de 669 personas en el 2022 a 936 en el 2024, y se espera que las cifras continúen en aumento. Muchas parroquias de nuestra arquidiócesis han reportado que sus números se han duplicado o incluso triplicado desde el año pasado. Además, cada año, alrededor de 400 adultos bautizados en denominaciones protestantes son recibidos en plena comunión con la Iglesia.

Con este nuevo aumento de conversiones en nuestras parroquias surge también la necesidad de una mayor participación y apoyo por parte de las comunidades parroquiales a las que estos nuevos fieles están llegando. La Iglesia católica concibe su incorporación a la comunidad, a veces llamada OCIA u Orden de la Iniciación Cristiana de Adultos, no solo como una clase en la que se aprende sobre la fe, sino como un proceso de acompañamiento, una especie de aprendizaje práctico en el que se vive la fe y se experimenta la comunidad católica a la que se integran.

Ya sea que se trate de un catecúmeno, alguien que busca recibir el bautismo en la Iglesia católica junto con los demás sacramentos, o de un candidato, alguien que desea ingresar a la Iglesia católica después de haber sido bautizado previamente, la Iglesia desea incorporarlos a la comunidad parroquial, lo que significa que todos tenemos un papel que desempeñar.

Representar a la Iglesia católica como testigos

Dentro del texto ritual que describe las distintas etapas que una persona recorre en su camino hacia el bautismo, hay varios momentos que invitan explícitamente a la participación de la comunidad parroquial.

El Rito de Entrada, que marca el inicio de la preparación formal para ingresar a la Iglesia, pide que “toda la comunidad cristiana o al menos una parte de ella, compuesta por amigos, familiares, catequistas y sacerdotes, participe activamente en la celebración” (OCIA 45). De esta manera, la comunidad actúa como testigo y representante de toda la Iglesia católica al dar la bienvenida a estos nuevos convertidos.

Otros ritos y momentos litúrgicos, como el Rito de Envío, los Escrutinios y, por supuesto, la Vigilia Pascual, también solicitan tu presencia como feligrés y testigo. Aunque estos catecúmenos aún no han sido bautizados, “desde ese momento [de su ingreso al catecumenado], los catecúmenos, a quienes la Madre Iglesia ya abraza como propios con su amor y cuidado, y que están unidos a ella, pertenecen ya a la casa de Cristo” (OCIA 47).

Intercesores en la oración

Otra manera en que la Iglesia nos invita a apoyar a quienes están entrando a la Iglesia es a través de la oración. En cada etapa del camino, podemos orar de manera intencional.

Para quienes actualmente están en un proceso de búsqueda y conversión:

  • Oremos por su apertura a Dios y para que tengan ojos para ver y oídos para escuchar su presencia en sus vidas.
  • Oremos para que acepten la invitación a permitir que Cristo sea el centro de sus vidas.

Estas son personas de nuestras comunidades que quizá ni siquiera sabemos que sienten curiosidad por la fe católica. Si conoces a alguien en esta situación, amigos, familiares, vecinos o compañeros de trabajo, ora por ellos por su nombre. Si no, no pasa nada. La belleza de la oración es que el Señor puede usarla cuando lo considere oportuno.

Para quienes están formalmente en el proceso del catecumenado o son candidatos a la plena comunión:

  • Oremos por su paz y por la continua consolación en su camino, por su protección contra la tentación y los ataques espirituales, y por la sabiduría y la comprensión del plan de Dios para sus vidas.
  • Oremos también por su paciencia y perseverancia, ya que este periodo puede durar más de un año en muchos casos.

A estos grupos los verás por primera vez en el Rito de Entrada (catecúmenos) y en el Rito de Bienvenida (candidatos) durante la Misa. Sus nombres pueden publicarse en algún lugar de tu parroquia.

Durante la Cuaresma, quienes serán bautizados en la Vigilia Pascual entran en el periodo de purificación e iluminación, una etapa más intensa de preparación espiritual para su incorporación a la Iglesia católica.

En las tres Misas de Cuaresma, ellos celebran los Escrutinios, que tienen intenciones específicas por las que podemos orar:

  • Primer Escrutinio (La samaritana junto al pozo): oraciones por el reconocimiento de los pecados, para ser liberados del espíritu de desconfianza, por el anhelo de las aguas vivas y por la aceptación de Jesucristo como maestro.
  • Segundo Escrutinio (El ciego de nacimiento): oraciones por la apertura del corazón, para ser guiados por Cristo y no por el mundo, por su sanación y por la iluminación de la mente.
  • Tercer Escrutinio (La resurrección de Lázaro): oraciones por su ánimo, para que sean fortalecidos en la fe, para que encuentren consuelo en Cristo en medio de la pérdida y por el arrepentimiento necesario para configurarse con Cristo en el bautismo.

Finalmente, por los recién bautizados y confirmados que ingresan a nuestra Iglesia durante el tiempo pascual:

  • Oremos para que reciban una efusión de gracia que los sostenga en su nueva vida en Cristo.
  • Oremos para que acojan más plenamente los dones del Espíritu Santo que les fueron concedidos en la Confirmación.
  • Oremos para que Dios les conceda una comprensión más profunda de lo que han aprendido durante su preparación, ahora que pueden vivir más plenamente la vida cristiana.

Amigos y ejemplos en el camino

Para quienes están entrando a la Iglesia, esto es mucho más que inscribirse en una clase. Convertirse en católico, en muchos casos, implica un cambio de estilo de vida, aprender un vocabulario completamente nuevo y encontrarse con una comunidad de creyentes que nunca imaginaron que podrían tener. Nuestro papel final como comunidad es precisamente ese: ser comunidad.

Del manual de la Orden de la Iniciación Cristiana de Adultos:

“Al familiarizarse con la práctica de la vida cristiana, ayudados por el ejemplo y el apoyo de los padrinos y madrinas, y en realidad por todos los fieles de la comunidad, [los catecúmenos] se acostumbran poco a poco a orar con mayor facilidad a Dios, a dar testimonio de la fe, a esperar a Cristo en todas las cosas, a seguir la inspiración de lo alto en sus obras y a manifestar la caridad con el prójimo, incluso hasta la renuncia de sí mismos” (OCIA 75).

A medida que veas con mayor frecuencia a estos recién llegados, sé valiente e invítalos a integrarse más profundamente en la parroquia. Aprende sus nombres y sus historias. Invítalos a sentarse con tu familia en la kermés o en la comida de Cuaresma. Sé un ejemplo de caridad cristiana: si alguien parece perdido en el edificio parroquial, tómate un minuto para detenerte y preguntarle si necesita ayuda para encontrar algo.

¿Este ministerio despierta algo en tu corazón de una manera más profunda? Considera acercarte a tu parroquia para convertirte en padrino o madrina, un “amigo en el camino” más intencional.

 

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