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jueves, enero 29, 2026
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Un llamado pastoral a la paz del arzobispo Samuel Aquila

El arzobispo de Denver, Mons. Samuel J. Aquila, ha emitido una carta pública, haciendo un llamado a la paz frente a la reciente violencia en Minnesota y el profundo sufrimiento en torno a la inmigración y la vida pública. La carta, impresa en su totalidad, está disponible a continuación.

 

29 de enero de 2026                                                               Prot. N. AB 2026-0063.1 A

Un llamado pastoral a la paz del arzobispo Samuel Aquila

Les escribo hoy con el corazón entristecido, consciente del profundo sufrimiento en nuestra nación, particularmente en torno a la inmigración y la vida pública. La reciente violencia en Minnesota y las crecientes tensiones aquí en Colorado y en todo el país han dejado a muchos con miedo, enojo e incertidumbre. Es trágico que se hayan perdido vidas humanas y que familias hayan perdido a sus seres queridos.

Vivimos en medio de una gran ansiedad, de una retórica dañina y de un creciente desprecio por la dignidad de la vida humana y por la verdad de que toda persona, desde el momento de la concepción, es creada a imagen y semejanza de Dios, sin importar lo que haga. Los dos grandes mandamientos, el amor a Dios y el amor al prójimo, constituyen la base de una sociedad justa y pacífica.

Como su pastor, hago un llamado a todas las personas de buena voluntad a la paz, la justicia y al retorno al fundamento moral sobre el cual fue fundado nuestro país. Esta paz no nace del silencio ni de la indiferencia, sino del rechazo a la violencia, del abandono de la retórica dañina y de la elección del diálogo arraigado en la verdad y la caridad. La violencia, las amenazas y el lenguaje incendiario, ya sea dirigido a inmigrantes, a las fuerzas del orden, a funcionarios públicos o entre nosotros mismos, son moralmente inaceptables y deben ser rechazados por todos. Durante demasiado tiempo, políticos de todo el espectro han abandonado el discurso civil. Escuchar las amenazas y el lenguaje que provienen de ellos socava la dignidad humana.

En el centro de este momento, no hay solo una crisis política, sino una más importante, de carácter espiritual. Cuando Dios deja de ser nuestro primer amor, nos convertimos en dioses y reemplazamos la caridad, la confianza y la humildad por el miedo o la búsqueda de poder, riqueza y control sobre los demás. Cuando se descuida el mandamiento de amar al prójimo, inevitablemente siguen la división, el odio, la violencia, el genocidio y los insultos inmaduros. El clima actual de miedo y polarización no cumple con el estándar establecido por Cristo en el evangelio.

La Iglesia afirma la responsabilidad del Estado de asegurar sus fronteras y defender el estado de derecho, al mismo tiempo que siempre defiende la dignidad inherente de toda persona humana, especialmente de los vulnerables y de los inmigrantes. Estas verdades deben mantenerse unidas al servicio del bien común. En sus recientes enseñanzas, el papa León XIV ha subrayado que esta dignidad debe ser respetada, incluso en el caso de quienes no tienen estatus legal. Además, el papa León dijo: “Debemos buscar maneras de tratar a las personas con humanidad, con la dignidad que les corresponde”, incluso cuando las naciones ejercen su derecho a determinar quién puede entrar y cómo. “Nadie ha dicho que Estados Unidos deba tener fronteras abiertas. Creo que todo país tiene derecho a determinar quién, cómo y cuándo las personas entran”, señaló el santo padre, enfatizando que el trato humano a quienes viven entre nosotros, independientemente de su estatus migratorio, es esencial.

Ambos partidos políticos han fracasado en abordar la inmigración y han tratado a los inmigrantes como peones y objetos, sin respetar la dignidad de la persona humana. La iniciativa bipartidista Dignity Act (Ley Dignidad), si bien no es perfecta, necesita un fuerte apoyo de ambos partidos políticos, ya que representa un paso en la dirección de la justicia y la dignidad humana.

Nuestras iglesias siguen siendo lugares de oración, acogida y atención pastoral para todos. En este espíritu, y en unidad con el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés), el arzobispo Paul Coakley, invito a nuestros sacerdotes a ofrecer —y a nuestros fieles a participar— en una Hora Santa por la Paz en los próximos días. Pido a cada parroquia y escuela que ofrezca una Hora Santa en las próximas dos semanas. Presentemos ante el Señor nuestros miedos, nuestro dolor y nuestras esperanzas, orando por la reconciliación donde hay división, por la justicia donde se socava la dignidad humana, por el consuelo para todos los que se sienten abrumados o temerosos, y por la conversión de los corazones y las mentes de los ciudadanos de nuestro país.

Pido a los fieles que oren fervientemente por la paz, buscando la intercesión de la Santísima Virgen María, Nuestra Señora de Guadalupe, para que los corazones se conviertan, el miedo se disipe y se renueve el respeto por la vida humana, y para que ella nos guíe cada vez más cerca de su Hijo. Arraigados en la oración y guiados por la caridad, elijamos el diálogo respetuoso y las acciones lícitas que defiendan la dignidad de cada persona, poniendo a Dios en primer lugar en nuestras vidas y amando verdaderamente a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

 

Atentamente en Cristo,

 

Excmo. Mons. Samuel J. Aquila, S.T.L.
Arzobispo de Denver

 

Haz clic aquí para leer la carta completa en formato PDF.

Arzobispo Samuel J. Aquila
Arzobispo Samuel J. Aquila
Mons. Samuel J. Aquila es el octavo obispo de Denver y el quinto arzobispo. Su lema es "Haced lo que él les diga" (Jn 2,5).
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