Por Jacqueline Gilvard Landry
Poco después de que Krash Krogh, de Arvada, cumpliera dos años, sus padres, Meagan y Josh, tuvieron una dolorosa revelación: no hablaba. Diagnosticado con autismo severo, Krash fue no verbal durante gran parte de su vida, salvo por un breve avance cuando tenía cuatro o cinco años, según su mamá.
Ahora, con 8 años y cursando segundo grado en la Escuela Católica Shrine of St. Anne, en Arvada, Krash está comenzando a hablar de manera que su familia la describe como un milagro.
“Ha tenido un crecimiento muy grande en su forma de hablar, diciendo palabras y pidiendo cosas con la voz”, explicó Meagan Krogh.
Antes de que este progreso comenzara hace unos meses, Krash se comunicaba principalmente por lenguaje de señas, llevando a sus padres hacia lo que necesitaba, y usando un tablero de letras, dijo su mamá. Ahora dice muchas palabras, como “más”, “caminar” e incluso “te amo”.
El cambio pareció darse de la noche a la mañana, contó Meagan, cuando un día, al dejarlo en la escuela, Krash le respondió “adiós”. Días después, en otra despedida, ella le dijo: “Adiós, amor, te amo”, y Krash respondió: “Te amo”.
“Floreciendo” y creciendo
Meagan, quien trabaja como asistente de enfermería certificada de Krash, dijo que él ha “florecido” en parte gracias al apoyo y al cuidado que ha recibido en Shrine of St. Anne. El año pasado, explicó, Krash asistió a una escuela pública y tuvo muchas dificultades.
Ella atribuye este cambio a la directora de St. Anne, Dana Ellis y a la maestra de educación especial, Lyndsie Butterfield, por fomentar la empatía y la inclusión e integrar a Krash al salón regular durante toda la jornada escolar.
“Entienden tanto las necesidades educativas de Krash como su necesidad de inclusión, así que lo mantienen como parte del grupo y todos los niños aprenden unos de otros”, explicó.
Gracias al ambiente acogedor de Shrine of St. Anne, Meagan ha visto un aumento de la confianza de Krash. Además de volverse más verbal, está creciendo social y académicamente. Su lenguaje y lectoescritura han mejorado; inicia juegos con nuevos amigos, se integra a actividades y les pide a sus compañeros que jueguen a la pelota o le hagan cosquillas en la mano, añadió.
El papá de Krash, Josh Krogh, dijo que su hijo también es más juguetón. Contó que él le pregunta: “¿Quieres jugar chase?”, y Krash responde: “¡chase!”.
“Es una alegría enorme verlo sonreír y tratar de comunicarse, jugar y divertirse”, dijo Josh.
Maravillas de un equipo docente
Lyndsie explicó que pasa entre 15 y 20 minutos diarios con Krash para atender sus necesidades especiales y que, cada vez que él necesita un descanso en su “salón sensorial”, que cuenta con una pared de texturas, pufs, “todo tipo de juguetes sensoriales” y objetos de consuelo que Krash trae de casa.
Lyndsie se maravilla del progreso de Krash.
“Cuando comenzó en el programa, solo decía ‘hola’, pero ahora habla todo el día”, dijo.
La maestra de segundo grado de Krash, Kristen Trinder, también destacó su juego paralelo con los compañeros, su aprendizaje de nuevas palabras, su interés por las matemáticas y su capacidad para pedir ayuda cuando la necesita.
“Conciencia de Cristo”
Kristen señaló que tener a Krash en el salón ha generado, entre todos los alumnos, un “sentido más profundo de aceptación”.
“Aunque no es verbal”, dijo, “la comunicación de Krash con sus compañeros trasciende el lenguaje hablado”.
Josh Krogh afirmó que esta “aceptación profunda” se respira en toda la comunidad de St. Anne.
“Uno se da cuenta cuando un lugar es el correcto, y… hay una conciencia de Cristo flotando ahí, simplemente porque todos son tan amorosos con él”, expresó.
Josh subrayó que encontrar ese “lugar correcto” siempre fue el principal objetivo de la familia, no ningún otro.
“Creo que Dios nos llevó aquí. Espero que sea algo muy bueno y a largo plazo”, continuó. “No en curar el autismo… sino en estar en un lugar amoroso para él”.
Haciendo posible una educación católica
Josh Krogh señaló que, históricamente, las escuelas católicas no eran una opción para un niño con necesidades especiales. Sin embargo, gracias a un esfuerzo conjunto de padres, educadores y personal arquidiocesano, una cultura de inclusión comenzó a echar raíces más profundas en las escuelas católicas de la Arquidiócesis de Denver hace algunos años. La Fundación FIRE de Denver fue fundada en el 2021 para apoyar la educación especial en escuelas católicas de la arquidiócesis y la Oficina de Escuelas Católicas de la arquidiócesis se amplió en el 2022 para servir mejor a los estudiantes con necesidades excepcionales.
Gracias al apoyo de la Fundación FIRE, hace dos años Lyndsie y Ellis pudieron fundar el programa de educación especial de Shrine of St. Anne para atender a estudiantes como Krash.
Un “ritmo silencioso”
Kristen agregó que una educación católica le ofrece a Krash la oportunidad de “detenerse, filtrar todo el ruido y conectarse con Dios”. Añadió que a él “le encantan los himnos que se cantan en la Misa escolar y el ritmo silencioso de nuestros rosarios dirigidos por los estudiantes”.
Lyndsie dijo que a Krash le gusta observar los vitrales y que dice “sacerdote” cuando el padre comienza a hablar.
“Dios puso a nuestra escuela y a Krash juntos, y realmente creo que es otro ejemplo del amor y la confianza inagotables de Dios en nosotros”, afirmó Kristen.
“La estrella del espectáculo”
Este “amor inagotable” se manifiesta en el impacto que Krash tiene en su familia y en la comunidad de Shrine of St. Anne, señaló Meagan. La “bendición más grande” ha sido la cantidad de alumnos y padres que le han dicho lo agradecidos que están de tener a Krash en la escuela.
“Si caminas por el pasillo, Krash es… la estrella del espectáculo. Todos le dan choques de manos”, dijo.
Tanto Meagan como Josh comentaron que la familia se siente “privilegiada” de tener a Krash en sus vidas. Tiene dos hermanos: Karvey, de 5 años, y Kal, de 3. Karvey también asiste a St. Anne.
Meagan dijo que no sabe qué le depara el futuro, pero espera que Krash continúe comunicándose.
“Solo quiero saber qué está pensando. Quiero saber cuál es su color favorito. Quiero saber qué le gusta hacer. Quiero saber qué es lo que más le gusta del parque”, expresó. “Solo quiero saber qué hay dentro de él”.

