Por Jacqueline Gilvard Landry
Tres diáconos de la Arquidiócesis de Denver participaron en una concurrida sesión paralela durante la conferencia SEEK26, donde compartieron sus recorridos desde el llamado al diaconado, pasando por su ordenación, hasta la vivencia cotidiana del corazón del servidor. El encuentro formó parte de los esfuerzos de la Oficina Arquidiocesana del Diaconado para dar a conocer la vocación diaconal y marcar el inicio de una nueva colaboración con FOCUS, un ministerio que evangeliza en parroquias y universidades.
En sus palabras de apertura, el obispo Jorge Rodríguez dijo: “Siempre les digo a los diáconos que espero que sean conscientes de la maravillosa realidad que son para la Iglesia”. A quienes están considerando la formación, agregó que deben tener “un corazón y un alma para aquellos que necesitan escuchar las palabras consoladoras de Jesús”, especialmente a los pobres y a quienes sufren.
Al presentar a los ponentes, el diácono Ernie Martínez, director arquidiocesano de diáconos, dijo que los diáconos son ordenados para ser como Jesucristo, el servidor.
“Cristo llamó a hombres ordinarios… para servir de manera extraordinaria. Hombres con trabajos, hombres con familias, hombres que son abuelos, hombres que son célibes. Hombres que han descubierto lo que Dios les pide, no abandonar sus vidas, sino ofrecerlas a un encuentro más profundo. Ese… es el corazón del diaconado”, dijo.
Oración en las llanuras
El diácono Luke Oestman, quien sirve en la iglesia St. John the Evangelist en Yuma y en la parroquia St. Andrew en Wray se convirtió en misionero de FOCUS en el 2009, antes de ser ordenado diácono en el 2023, siendo el diácono más joven de la arquidiócesis.
Al asistir a su decimoséptima o decimoctava conferencia SEEK, el diácono Luke contó al público que fue llamado a un corazón de servicio en el año 2000, cuando su grupo juvenil viajó a Roma para la Jornada Mundial de la Juventud e hizo una visita adicional a la tumba de san Francisco en Asís, Italia. Mientras oraba ante la tumba, dijo que el Espíritu Santo le preguntó qué quería hacer con su vida, y él respondió: “Quiero el doble de lo que tuvo este hombre. Quiero el doble de la porción de lo que tuvo san Francisco”.
El diácono Luke dijo que en la universidad se enteró de que sus padres solo querían dos hijos y que él fue el tercero. Dijo que esa realidad lo sacudió.
“Yo no estaría aquí en esta tierra si hubiera dependido de la voluntad de mis padres”, dijo. “Señor, tú me creaste para algo… No hay una razón humana para que yo esté aquí… ¿qué quieres que haga en este mundo?”.
Dijo que su corazón de servicio fue creciendo, lo que lo llevó a convertirse en misionero de FOCUS. Creció en la fe y en la misión, y entró en formación en el 2015.
Después de comenzar a desempeñar sus funciones hace dos años, el diácono Luke contó que una joven pareja concibió un hijo tras cinco años de oración. Poco después, se enteró de que la madre había sido trasladada de urgencia al hospital a las 20 semanas de gestación y que él no podía llegar. Sin embargo, se puso lo más disponible posible para la familia por teléfono, incluso explicando al padre el bautismo de emergencia. El niño vivió solo 45 minutos.
“Para eso fui hecho. Por eso fui llamado a servirlos”, dijo.
Un sí en familia
El diácono Raúl Martínez dijo a los presentes que su matrimonio y su familia son testimonio de su labor como diácono. Fue ordenado en el 2023 y sirve en la parroquia St. Theresa en Frederick.
El diácono Raúl Martínez contó que estaba luchando y que las cosas iban “terriblemente mal” en su vida cuando se casó por primera vez hace 20 años, pero que el Señor le abrió los ojos para ver que necesitaba reordenar sus prioridades y poner “a Dios primero, luego a su esposa y a su familia, y después todo lo demás”.
Al acercarse más al Señor, escuchó el llamado al diaconado, pero le preocupaba cómo equilibrar la formación con sus responsabilidades familiares.
“Dios no puede ser lo que hacemos cuando no tenemos nada más que hacer. Si Dios nos está llamando, nos está llamando ahora”, recordó que le dijo su esposa.
“Antes de que pudiera proclamar el Evangelio con mi propia voz, Dios necesitaba proclamarlo a través de mi esposa”, reflexionó.
Entró en formación en el 2015, pero discernió salir tras un año. Fue llamado de nuevo en el 2019.
“El llamado de Dios no desapareció; estaba ahí, esperando pacientemente”, compartió.
Más que un llamado personal, su “sí” a la vocación ha resonado en su familia. Su hijo, Vick, se casó recientemente con Katie, hija de un hermano diácono y de un compañero de clase. Mientras ambas familias oraban juntas la noche antes de la boda, el diácono Raúl dijo: “Me impactó ver que Dios no solo estaba formando individuos, sino también familias unidas en misión”.
El fuego de la fe
Para el diácono Derrick Johnson, de la parroquia Assumption en Denver, quien también sirve como capitán y capellán del Departamento de Bomberos de Denver, el llamado diaconal llegó a través de la liturgia, pero ser diácono va más allá de eso.
“No solo ‘diaconamos’ la Misa, sino que recibimos esa misión de salir al mundo y hacer el bien de Jesús, el servidor”, dijo.
Desde su ordenación en 2021, el diácono Derrick ha estado en la primera línea, tanto en su carrera secular como en su vocación, apagando incendios físicos, pero encendiendo corazones con el amor de Jesús. Compartió que el trabajo es más fecundo cuando Dios lo coloca en conversaciones con personas que “anhelan a Jesús”. Contó que pudo ayudar a un bombero a regresar a la iglesia, hasta la confirmación de él y de su familia.
“Los diáconos actuamos de una manera muy especial porque estamos ordenados y tenemos la gracia del Orden Sagrado para actuar como perros pastores que salen al rebaño a buscar a los que están perdidos”, dijo.
Jesucristo, el servidor
Para todos los diáconos, sin importar el camino que los haya llevado a su vocación, una cosa está clara. Seguir la voluntad de Dios en sus vidas les ha traído una alegría y un propósito inmensos.
“Los diáconos somos ordenados a Jesucristo, el servidor. Cuando Jesús está de rodillas, lavando los pies de los apóstoles, está entrando en el servicio al pueblo de Dios, y nosotros somos bendecidos como diáconos para hacer ese tipo de servicio en nuestras vidas”, dijo el diácono Ernie Martínez.
Y es precisamente esa bendición la que desean extender a otros jóvenes, tanto en SEEK26 como más allá.
André Escaleira, Jr., colaboró en este reportaje.

