¿Está Jesús verdaderamente presente en la Eucaristía?

Vladimir Mauricio-Perez

Este artículo fue publicado en la edición de la revisa de El Pueblo Católico titulada “¿Qué sucede en la Misa?” Para suscribirte y recibir la revista en casa, HAZ CLIC AQUÍ.

 

La Eucaristía encuentra su base en las mismas palabras de Jesús, quien en la Última Cena tomó el pan y dijo: “Esto es mi cuerpo”, luego tomó el cáliz con vino y volvió a decir: “Esta es mi sangre”, e inmediatamente ordenó a sus discípulos: “Hagan esto en memoria mía” (Lc 22, 19-20; 1 Cor 11,23-25). Pero ¿Cristo dijo esto de forma literal o figurativa? El mismo Jesús nos da la respuesta en el Evangelio según san Juan, capítulo 6.

“Yo soy el pan vivo”

Jesús afirma que no está hablando de manera figurativa cuando asegura que él es el pan de vida, y que tendrán que comer de su carne, literalmente. Y sostiene esta afirmación hasta el punto de perder a muchos seguidores. Jesús dice:

“Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá para siempre. El pan que yo les daré es mi carne”. JN 6,51

Lo toman por loco

Los judíos, tomando esto de forma literal, creen que es algo verdaderamente ridículo y se dicen entre ellos:

“¿Cómo puede este darnos a comer su carne?” JN 6,52

Jesús no cambia de opinión

Pero aquí Jesús hace algo de suma importancia: no rectifica y les da a entender que está hablando de forma figurativa, sino que reitera que sus palabras se deben interpretar de forma literal:

“En verdad les digo que si no comen la carne del Hijo del Hombre y no beben su sangre, no tienen vida en ustedes… Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida”. JN 6,53-55

Despeja cualquier duda

Y para dejar claro su punto, Jesús usa una nueva palabra: “quien me come [en griego: “trógó”] vivirá por mí” (Jn 6,57). “Trógó” no significa solo comer, sino “masticar”, “roer”. Jesús usa una palabra bastante gráfica para aclarar lo que dijo.

Lo abandonan

Al escuchar esto, muchos de sus discípulos se volvieron atrás y dejaron de seguirle”. JN 6,66

Reta a sus discípulos

Cuando se dirige a los doce apóstoles no les dice que es una parábola, como lo había hecho en otras ocasiones (Mt 13,11-13), sino que también los presiona para que decidan si en verdad le van a creer o no:

¿Quieren marcharse también ustedes?” JN 6,67

Pedro, aún sin entender lo que Jesús decía completamente, decide creer en él:

“Señor, ¿a quién iríamos? Nosotros creemos y sabemos que tú eres el santo de Dios”. JN 6,68-69

Los discípulos después lo entenderán y lo celebrarán en lo que hoy llamamos la Misa, que se ha transmitido de generación en generación.

“El alimento que se ha convertido en la Eucaristía por la oración eucarística establecida por [Cristo]… es el cuerpo y la sangre del mismo Jesús encarnado”. SAN JUSTINO MÁRTIR (ca. 150 d.C.)

No consideren el pan y el vino como simplemente eso, pues son, según la declaración del Maestro, el cuerpo y la sangre de Cristo. SAN CIRILO DE ALEJANDRÍA (ca. 350 d.C.)

 

Para Jesucristo no fue suficiente hacerse hombre y morir por nosotros; quiso quedarse para siempre con nosotros en la eucarística y unirse a nosotros en la Sagrada Comunión. Recibir la Eucaristía es entrar en una unión íntima con Cristo, es recibirlo a él: en su cuerpo, sangre, alma y divinidad. Al comulgar, estamos recibiendo a Dios de una manera real. Es una unión real, no es solo un símbolo. Cristo se entrega en la comunión como alimento que va transformando en él a quienes lo reciben con un corazón abierto y dispuesto.

 

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