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Proclamen a Cristo «cueste lo que cueste», exhorta arzobispo a tres nuevos sacerdotes

El 13 de mayo, día en que la Iglesia celebra la fiesta de Nuestra Señora de Fátima, tres hombres respondieron al llamado del Señor al decir ‘sí’ a una nueva vida como sacerdotes para la arquidiócesis de Denver.

Los hombres ordenados al sacerdocio fueron el padre Kevin Kasel, el padre Anthony Phan y el padre Patricio Chuquimarca. El hecho de que cada uno de ellos representara una nacionalidad diferente fue un hermoso reflejo de la universalidad de la Iglesia. La Misa fue presidida por el arzobispo Samuel J. Aquila, quien habló extensamente sobre lo que implicará la entrega de sus vidas como sacerdotes al servicio del pueblo de Dios.

“Hoy, hijos míos, están entregando su vida por la Iglesia como sacerdotes. Están entregando su vida como Cristo entregó la suya en la caridad, en el don total de sí mismo. Y esa caridad la vemos en Jesucristo. Vemos esa caridad en la Iglesia primitiva, cuando san Pablo recuerda a aquellos a los que escribe: ‘que vuestro amor por los demás sea intenso'», dijo el arzobispo Aquila. «El amor cubre una multitud de pecados, y es precisamente en esa virtud de la caridad en la que ustedes servirán a los que Dios los llama a servir, ya sean las personas sin hogar, ya sea los inmigrantes, ya sean los que están en la cárcel o en los hospitales. Ustedes están llamados a estar al servicio de cada persona que encuentren con el amor de Jesucristo, con la caridad de Cristo».

De izquierda a derecha: el padre Patricio Chuquimarca, el padre Kevin Kasel y el padre Anthony Phan durante su ordenación sacerdotal en la Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción el 13 de mayo de 2023 en Denver, Colorado. (Fotos de Daniel Petty / El Pueblo Católico).

El arzobispo enfatizó la necesidad de estar constantemente inmersos en la palabra de Dios y de proclamarla con audacia y fidelidad.

«Deben tener un profundo amor por las sagradas Escrituras y de modo especial por los Evangelios», instó. “Ustedes, mis amados hijos, ya han sido llamados a predicar la palabra de Dios. No para atacar a las personas con ella, sino para darles esa palabra que los hará libres, esa palabra que los ayudará a encontrar la misericordia de Jesucristo. El que predica, que sea con las palabras de Dios. No están llamados a predicar su propia opinión. No están llamados a predicar lo que creen que puede ser correcto para el día de hoy. Como les recordaba san Pedro, hemos de ser los que proclaman la verdad».

“Sean siempre fieles a ese anuncio de la palabra, a enseñar la verdad y a vivir la verdad en nuestras vidas, cueste lo que cueste».

Una de las principales misiones del sacerdote es compartir el amor de Cristo con el pueblo de Dios y hacerles saber que son hijos e hijas amados del Padre. Sin embargo, también exhortó a los nuevos sacerdotes a recordar que ellos también son amados infinitamente por Dios.

“Al entregarse por completo a Cristo y a la Iglesia, deberán imitarlo, al enseñar, santificar y supervisar a la Iglesia y a aquellos confiados a nuestro cuidado pastoral”, recordó el arzobispo a los hombres recién ordenados. «Respecto a la enseñanza, nunca olviden que deben enseñar con caridad, que deben invitar a las personas a reconocer que son importantes. Todo ser humano es importante a los ojos de Dios. Tú importas. Es Dios quien te ha creado a su imagen y semejanza. Es Dios quien los ha escogido para ser sus sacerdotes. Es Dios quien ha perdonado tus pecados, quien ha sanado tus heridas y quebrantos porque tú eres importante en los ojos de Dios. Es él quien los hace hijos amados del Padre y los hace hoy sus sacerdotes».

De izquierda a derecha: el P. Kevin Kasel, el P. Anthony Phan, el obispo Jorge Rodríguez y el P. Patricio Chuquimarca rezan el padrenuestro durante la ordenación sacerdotal en la Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción el 13 de mayo de 2023, en Denver, Colorado. (Foto de Daniel Petty / El Pueblo Católico).

Cuando Cristo instituyó el sacerdocio, lo hizo en el contexto del sacrificio de su cuerpo y su sangre por la salvación de los pecados, y la función primordial del sacerdote es la ofrenda continua de este sacrificio en la Eucaristía y la Misa. El arzobispo imploró a los hombres que reflejaran esta entrega en la Eucaristía de su propio sacerdocio.

«Al santificar al pueblo, recuerden siempre que la Iglesia los llama a celebrar la Eucaristía cada día. Santificarán al pueblo dando su vida como Cristo dio la suya en la Eucaristía. El único sacrificio de Cristo se hace presente en ella, y cuando proclamen las palabras ‘Este es mi cuerpo entregado por ustedes; esta es mi sangre derramada por ustedes’, hijos míos, digan esas palabras en Cristo y actuando en la persona de Cristo. Pero es esencial que también esas palabras se conviertan en sus propias palabras».

Para concluir, el arzobispo Samuel ratificó a los nuevos sacerdotes sus oraciones por ellos.

“Hijos míos, oro por ustedes tres, que el Señor los siga consagrando y fortaleciendo en la verdad, para que sean su luz en el mundo, y que lleven a otros a encontrarlo en su misericordia y en su amor».

Aaron Lambert
Aaron Lambert
Aaron Lambert es el editor de Denver Catholic, el medio oficial en inglés de la arquidiócesis de Denver.
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