13 razones de POR QUÉ NO

Mary Beth Bonacci

Vi el programa de televisión13 Reasons Why” (traducido al español como “Por 13 razones”), para que tú no tengas que verlo.

De nada.

Quería escribir algo acerca de ese programa, pero necesitaba saber de lo que se trataba; así que lo vi.

Sin embargo, no te recomiendo hacer lo mismo.

“Por 13 razones” es una serie de Netflix que trata la historia de una adolescente, Hanna Baker, que se suicida. Hannah deja 13 cintas de audio “cassette” detallando las 13 razones –en realidad 13 personas- que la llevaron a suicidarse.

Los primeros episodios parecían muy buenos. El recurso de tener a Hanna “narrando” la historia en las cintas de audio es muy efectivo, y atrapa al televidente en el drama. Por ello, al principio pensé que este programa podría ser una plataforma efectiva para entablar diálogos entre padres y adolescentes.

Pero tres o cuatro episodios después, cambie de opinión. No tengo 13 razones, pero tengo tres muy buenas al respecto.

En primer lugar, muy de pronto, la serie se torna muy gráfica y explícita. Creo que fue en el quinto episodio que se dio la advertencia de que el programa contenía material no apto para audiencias jóvenes. Pero ya para ese punto, habían mostrado mucha pornografía, masturbación y experimentación homosexual. Gracias al aviso, supe que debía adelantar las imágenes de no solo uno, sino dos ataques sexuales, así como las imágenes del suicidio. Pero vi lo suficiente para saber que nadie, sin importar la edad, debería tener esas imágenes en su mente.

Programas de televisión que hablan de temas importantes y difíciles, pueden servir para generar un diálogo. Pero es diferente cuando se trata de representaciones gráficas sexuales y violentas. Esas imágenes tienen un poder tremendo. Nuestros cerebros están diseñados para reaccionar fuertemente ante ellas. Pues “dejan huella”. Especialmente para niños y adolescentes, aún inocentes, pueden ser extremadamente perturbadoras.

En segundo lugar, esta serie me transportó a un lugar muy oscuro. Es difícil de explicar, pero puedo decir que era muy feo. Quería bañarme con agua bendita. Esa sensación duró todo el fin de semana, ya sea que estuviera viendo el programa o no. Si yo, una mujer adulta, me sentí así, ¿cómo impactará e impresionará este programa a jóvenes y niños?

En tercer lugar, estoy segura de que este programa llevará a más personas a suicidarse. De hecho, desde que la serie comenzó a transmitirse por Netflix, las amenazas de suicidio entre jóvenes en edad escolar se incrementaron en varios distritos escolares.

No creo que los productores de esta serie tuvieran esa intención, sin embargo ésa es la realidad. En todo caso, vi el programa “Detrás de las Razones”, que busca argumentar sobre la importancia de la serie, y sobre la manera en que están salvando vidas a raíz de la narración de esta historia. Pero luego de ver el programa pensé: ¿Es posible que sean tan estúpidos?

Los audios de Hanna son un recurso literario muy efectivo. Ofrecen la fantasía perfecta del “suicidio por venganza”.

En vida, Hannah era ignorada. Los chicos (bueno, casi todos) la veían como un objeto. Las chicas la veían como una molestia o una competencia. Sin embargo, luego de su muerte, Hannah se convirtió repentinamente en la estrella de la escuela; su locker se convirtió en un santuario; su vida y muerte se convirtieron en el único tema de conversación en la escuela. De un momento a otro, ella fue la más popular.

Gracias a los audios que dejó, Hannah llega a tener el control de la situación y lo “dirige” desde la tumba.  Ella se venga de cada uno de los que la lastimó, y derroca sus vidas.

Así, Hannah obtiene su venganza.

Por supuesto, el programa muestra la angustia de los padres de Hannah. Y cualquier persona equilibrada podría ver esto y pensar que la jovencita no debería haber terminado con su propia vida. Pero los adolescentes en riesgo de cometer suicidio, no piensan claro ni tienen estabilidad psicológica.

Hace algunos años, estuve presente en un “rally” por un joven estudiante de preparatoria quien se había suicidado. Sus compañeros se turnaban para hablar bien de él; hicieron camisetas con el nombre del chico y uno de los compañeros tenía incluso el mismo diseño tatuado en su pecho. Inmediatamente se me vino a la cabeza la idea de que alguno de los estudiantes marginados de la escuela podría pensar: “Caray, me encantaría que toda esta gente aquí reunida dijera esas cosas buenas de mí”.

El suicidio es contagioso. Las investigaciones demuestran que el suicidio de uno puede reforzar la motivación de otro, pensando hacer lo mismo con su vida. Este efecto se intensifica más aún cuando jóvenes en riesgo ven que la persona que se suicidó pasó de ser el “fracasado” de la escuela a la “celebridad póstuma”. Y si añadimos a eso la representación dramática de una venganza port-mortem, nada logrará contrarrestar lo atractivo del suicidio.

Exististe una razón porque los profesionales de salud mental están alertando acerca de esta serie. La JED Foundation, una organización que previene el suicidio, se reusó a patrocinar [el programa], diciendo que ellos no pueden apoyar a un programa que represente “una historia de venganza larga”. La hija de 19 años de Michael Jackson, Paris, quien ha tratado de suicidarse, llamo al programa “extremadamente provocador”. La National Association of School Psychologist, ha advertido a jóvenes que tienen pensamientos suicidas, evadir completamente esta serie.

Sé que muchos padres están viendo 13 Reasons Why con sus hijos. Si bien creo que ver programas sobre temas difíciles puede ser un trampolín para un buen diálogo, no creo que este programa sea el medio para eso. Por el contrario, creo que es muy peligroso.

Sí, yo sé que los jovencitos están enfrentándose ya a problemas como éste. También sé que es necesario hablar al respecto, y mucho. Pero también creo que es muy importante discernir qué imágenes le permites ver a tus hijos. Imágenes violentas y sexuales como las de 13 Reasons Why no deberían entrar en sus cabezas. Así como tampoco ninguna historia de suicidio como un medio eficaz para la venganza.

Tus hijos necesitan guía y orientación; también necesitan discusión. Pero no necesitan 13 Reasons Why.

Traducido del original en inglés por Mavi Barraza. 

Para leer la  versión completa vaya a es.denvercatholic.org

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‘¡Ay de mí, si no predico el Evangelio!’

En su décimo aniversario, escuela de evangelización sigue formando discípulos misioneros en Denver

Vladimir Mauricio-Perez

Durante más de diez años, la Escuela de Evangelización San Pablo de Denver no solo ha buscado que las personas tengan una experiencia bonita de Dios, sino que lo sigan con radicalidad en su vida diaria y que compartan con otros el gran don que han recibido: que se conviertan en auténticos discípulos y predicadores.

Bajo la inspiración y el patronazgo de San Pablo, la escuela ha tomado como lema su frase: “¡Ay de mí, si no predico el Evangelio!” (1 Cor 9,16), expresando el celo por llevar a Dios a los demás que nace tras un encuentro con él.

“El objetivo principal de la escuela de evangelización es formar evangelizadores y formadores de evangelizadores: enseñar a enseñar,” dice Abram León, coordinador de movimientos eclesiales laicales de la Arquidiócesis de Denver y director de la Escuela de Evangelización San Pablo por los últimos diez años. “Todos los miembros han tenido un encuentro personal con Cristo que los hace tener un celo admirable para llevar a Jesús a los demás”.

La misión de la escuela ha consistido en formar escuelas de evangelización en cada parroquia para que estas impartan los propios cursos de seguimiento. Ahora hay 13 Escuelas de Evangelización San Pablo en 13 parroquias distintas, con alrededor de 17 miembros en cada una.

“Los buenos testimonios de sacerdotes al ver el impacto en las personas de su parroquia y los grandes frutos: esta es la alegría más grande de los discípulos evangelizadores que salimos de nuestra zona de confort para predicar,” dice Abram.

“El fruto mayor que yo he visto ha sido cómo las personas a las que hemos llevado la Palabra han hecho comunidad,” dice Rigo Escamilla, feligrés de la parroquia St. Anthony of Padua y de la escuela de evangelización desde hace diez años. “He visto en el transcurso de este tiempo la transformación de muchísimas personas, el encuentro con Dios de tantos que no sabían de Él. Y después he visto cómo se han ido entregando en el servicio dentro del templo, en la alabanza o en la catequesis”.

Los orígenes de este método de llevar el Evangelio se encuentran en la llamada del Papa San Juan Pablo II en los años 80 a una nueva evangelización, “Nueva en su ardor, en sus métodos y en su expresión”.

La unión de tres líderes católicos abriría el camino para un método de enseñanza kerigmático, carismático y comunitario: el padre Emiliano Tardif, el padre Ricardo Argañaraz y el laico José “Pepe” Prado. En otras palabras, se buscaba trasmitir el auténtico mensaje del Evangelio de una manera dinámica que llegara lo más profundo del corazón.

La primera escuela de evangelización llamada “San Andrés” comenzó en Guadalajara, Méx. y después se esparció a diferentes lugares de los Estados Unidos, incluyendo Denver, donde ha dado grandes frutos y radica bajo el Movimiento de Renovación Carismática con el nombre “San Pablo”.

Un fuego ardiente

“La entrega de los miembros es admirable porque lo hacen sin esperar recompensa, sino por amor a Cristo y a la Iglesia”, dice Abram.

Pero ¿de dónde nace tal entrega y ardor que los lleva a predicar a “tiempo y a destiempo”? Nace precisamente del encuentro que han tenido con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, y de la transformación que han experimentado en sus propias vidas al formar parte de la escuela de evangelización.

“Una de las cosas que me ha ayudado de haber ingresado a la escuela fue un cambio grande y radical en mi vida espiritual. Yo no tenía nada de conocimiento de la vida espiritual”, comparte Rigo. “Me he enamorado de la relación con Dios. He encontrado el verdadero sentido de mi vida. Para mí la escuela de evangelización ha sido una maestra que me ha formado y dado la capacidad para enfrentar mi vida diaria.”

Abram igualmente dice tenerle mucho que agradecer a la escuela: “Me ayudó a encontrarme más profundamente con Dios, a ver el magisterio de la Iglesia y los sacramentos como una fuente de vida y santificación”, comparte el líder. “En sus cursos me enamoré de la palabra, de la comunidad, conocí a Jesús como Maestro y me dio la pasión y el celo por salir a anunciar a otros que Jesús está vivo”.

“Si algo le tengo que agradecer es que me ha ayudado a ser discípulo de Cristo, a ser misionero y no tener miedo a salir de mi casa, de mi iglesia, de mi diócesis a llevar a Cristo a otros,” dice Abram.

El obispo auxiliar de Denver monseñor Jorge Rodríguez celebró el pasado 29 de junio una misa por el X aniversario de la escuela en la que reconoció su gran esfuerzo por llevar la palabra de Dios a otras parroquias y los alentó a llevar ese mensaje en todas las áreas de su vida y a discernir el futuro de esta misión.

“Ahora les toca discernir con oración para ver por dónde los está llevando el Señor, poner todo en la misión y que crezca esta escuela de evangelización, que haya más escuelas de evangelización y que lleven su mensaje a más gente para la gloria de nuestro Señor”, concluyó el prelado.