Arzobispo se pronuncia nuevamente, frente a los abusos cometidos en Pensilvania

Arzobispo Aquila

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

Les escribo en este día con gran tristeza respecto a otro escándalo que ha sacudido a la Iglesia. Aunque muchos de los detalles en el informe del gran jurado en Pensilvania ya se habían comunicado, la publicación completa aún fue impactante y su contenido abrumador. Nos enfrentamos ante el hecho innegable de que la Iglesia ha pasado por un tiempo oscuro y lamentable, y aunque la mayor parte del informe se dirige a incidentes que ocurrieron hace más de veinte años, sabemos que el pecado tiene un impacto duradero y se debe hacer reparación.

Muchos niños han sufrido por causa de un comportamiento cruel del cual no eran responsables. Ofrezco mis disculpas por todas las formas en que la Iglesia, sus cardenales, obispos, presbíteros, diáconos o laicos han fallado en vivir el llamado de Jesús a la santidad. De manera especial les ofrezco esta disculpa a los sobrevivientes de los abusos del pasado y por aquellos que deliberadamente permitieron que el abuso ocurriera. También les ofrezco mis disculpas a los clérigos que han sido fieles y están desalentados por estos informes.

Todos tienen el derecho de experimentar los sentimientos naturales del duelo al reaccionar ante este trauma – conmoción, negación, ira, culpabilidad y depresión. Quiero que sepan que también yo siento estas emociones – especialmente la ira. Creo que la única forma de recuperarnos es retornando al plan que Dios tiene para la sexualidad humana. En respuesta a las revelaciones del arzobispo McCarrick, he escrito a fondo sobre la batalla espiritual que estamos enfrentando. La carta puede leerse también en español aquí: https://elpueblocatolico.org/arzobispo-aquila-escribe-a-una-carta-a-los-fieles-sobre-la-crisis-del-abuso-sexual-en-la-iglesia-en-ee-uu/

Les pido a todos que oren por la Iglesia en Pensilvania. Aunque estas diócesis se han desarrollado significativamente desde su descripción en el informe del gran jurado durante los últimos 20 años, la Iglesia debe enfrentar sus pecados pasados con gran paciencia, responsabilidad, arrepentimiento y conversión.

Para la Arquidiócesis de Denver sigue siendo una máxima prioridad la creación de un ambiente en el que los niños se sientan seguros de sufrir abusos. En nuestra arquidiócesis se requieren registros de “no antecedentes penales” y una capacitación en “ambiente seguro” para los sacerdotes, diáconos, empleados y todos los voluntarios que estén alrededor de niños. Durante este entrenamiento, a todos se les enseña su rol como delator obligatorio y qué pasos seguir en caso de que tengan sospechas de abuso sexual. También se requiere que niños y jóvenes reciban una instrucción en la que se les enseñen límites apropiados y para que le avisen a un adulto de confianza si se sienten incómodos. Participamos en auditorías independientes regulares de nuestras prácticas, y hemos estado conforme a las normas todos los años desde que comenzó la auditoría nacional en 2003.

Finalmente, aunque hemos llevado a cabo grandes avances para mejorar nuestra arquidiócesis, soy consciente de que en muchas personas permanecen las heridas de las transgresiones del pasado. Estamos comprometidos en ayudar a las víctimas de abuso y estamos dispuestos a reunirnos con cualquier persona que sienta que ha sido maltratada.

 

Invito a que todos oremos por la santidad, las virtudes y para que tengamos una relación más profunda con Jesucristo. Solo Él nos puede curar, perdonar y llevarnos al Padre. Estén seguros de mis oraciones por todos ustedes y de manera especial por las víctimas de cualquier tipo de abuso sexual cometido por cualquier persona.

 

Sinceramente suyo en Cristo,

Arzobispo Samuel Aquila

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De Columbine a Cristo

"No solo Dios me sacó de Columbine, sino que también me dirigió a Él"

Escritor Invitado

Por: Mark Haas

Cada día escolar durante casi dos años, Jenica Thornby pasaba su hora de almuerzo en la biblioteca de Columbine High School en Littleton, Colorado. Todos los días, excepto el 20 de abril de 1999.

“Estaba sentada en mi clase de arte cuando de repente sentí la necesidad de dejar la escuela. Recuerdo que pensé: no hay forma de que me convenzan de quedarme”, dijo en diálogo con El Pueblo Católico.

Thornby encontró a su amiga con la que siempre estudiaba y la convenció para que se fuera también. Mientras se alejaban en un auto que su padre le había comprado apenas una semana antes, vieron a cientos de estudiantes salir corriendo de la escuela. La joven siguió manejando pensando que tal vez esto era un simulacro de incendio.

Pero la verdad era otra… en el interior de la escuela, dos estudiantes habían ingresado con armas de fuego, mataban a 12 estudiantes y un maestro, y herían a más de 20 personas antes de suicidarse. En los días siguientes, Thornby se enteró de que muchas de las víctimas estaban en la biblioteca, donde cualquier otro día ella habría estado sentada.

“La única razón por la que no estaba allí era porque tenía la necesidad de irme. Eso fue difícil de comprender, así que me pregunté: “¿Qué me dio ese impulso?, ¿por qué no estaba allí?”

Dos décadas después, Jenica es la hermana Mary Gianna, religiosa de Las Discípulas del Señor Jesucristo. Tomó el nombre de Mary Gianna, por Nuestra Señora de Gracia y por santa Gianna Beretta Molla, la doctora italiana que murió ganando tiempo para su bebé. En el vigésimo aniversario de la masacre de Columbine, compartió su historia.

 

Buscando la realización

La hermana Mary Gianna creció en Texas, después en California y luego en Colorado. Tenía padres amorosos, pero como familia no practicaban ninguna religión.

Después del tiroteo en la escuela, como muchos de sus compañeros de clase, Jenica tuvo dificultades para enfrentarse a lo ocurrido. Junto con las cicatrices emocionales del acoso escolar en su adolescencia y otras inseguridades, dijo que trató desesperadamente de encajar en algún lugar. “Comencé a beber y a ir a fiestas, pensando que, si estaba en una relación, entonces sería feliz”, recordó la religiosa.

Pero casi al final de su tercer año de secundaria, un compañero de clase que al parecer tenía todo a su favor, se suicidó, y la hermana Mary Gianna dijo que en su último año la situación tocó fondo.

“Si él tenía tanto dolor y sufrimiento y se quitó la vida, ¿qué hago con todo mi sufrimiento y mi dolor?”, se preguntó Jenica a sí misma. “Pensé que me quitaría la vida antes de cumplir 18 años”.

Fue ese año que una amiga la invitó a ir a un grupo de jóvenes en la parroquia St. Frances Cabrini, donde la hermana conocería a Kate, la líder de Pastoral Juvenil.

“Recuerdo haber visto algo diferente en (Kate)”, dijo la hermana Mary Gianna. “Ella era tan brillante, tan llena de vida. Podría decir que tenía algo en su vida que faltaba en la mía”. La religiosa dijo que Kate y el grupo de jóvenes le presentaron a un Dios que la amaba y que tenía un plan para su vida.
“Sentía que era una basura para ser tirada, y (Kate) me decía que estaba hecha a imagen y semejanza de Dios, y  ‘si Dios te creó, ¿cómo puedes llamarte basura?'”, recuerda. “Me di cuenta de que Dios tenía un plan, y me encantan las palabras de San Agustín: ‘Mi corazón está inquieto hasta que no descanse en ti’, y entendí que no solo Dios me sacó de Columbine, sino que me guiaba hacia Él”.

 

RCIA, NET y DDSJ

Después de graduarse de la escuela secundaria, con el apoyo de sus padres, Jenica eligió asistir a Franciscan University of Steubenville, donde su primer año pasó por RCIA (Rito de iniciación cristiana de adultos, por sus siglas en ingles) y fue recibida en la Iglesia Católica en la Vigilia Pascual del año 2002.

Después de la universidad, pasó un año con NET (Equipo Nacional de Evangelización por sus siglas en ingles), compartiendo su testimonio con adolescentes de todo el país. Al mismo tiempo, a través de los consejos de los demás, comenzó a considerar la vida religiosa. “Sentí que Dios quería valerse de mí para guiar a otros a Cristo como la líder juvenil me había llevado a Cristo”, dijo la hermana Mary Gianna. “Y descubrí que Dios me estaba llamando para compartir cómo Él había trabajado en mi vida, mi testimonio personal”.

La hermana Mary Gianna recordó cómo le impactaron las palabras que leyó en un libro del padre Benedict Groeschel. “Él escribió: ‘En lugar de preguntarle a Dios por qué sucedió algo, pregúntale, ¿qué quieres que haga?'”.

En el 2010, Jenica ingresó a la vida religiosa como miembro de las Discípulas del Señor Jesucristo, recibió el nombre de Hermana Mary Gianna y pasado 4 de agosto, emitió sus votos perpetuos. Ahora sirve en el centro de retiros The Ark and The Dove (El Arca y la Paloma) en Pittsburgh, Pensilvania donde nació la Renovación Carismática en 1967.

 

 Reacciones en cadena

De pie en el centro del Columbine Memorial en Clement Park, la hermana Mary Gianna se siente atraída por la placa que recuerda a Rachel Joy Scott.

Rachel fue una de las primeras estudiantes que recibió disparos el 20 de abril de 1999, y luego de ser herida, uno de los hombres armados le preguntó si aún creía en Dios, a lo que Rachel respondió: “Sabes que sí”, luego el hombre le disparó en la cabeza.

“Desafortunadamente, los dos muchachos hablaron sobre cómo querían iniciar una reacción en cadena de muerte, violencia y destrucción”, dijo la hermana Mary Gianna. “Sin embargo, Rachel tenía la teoría de que, si una persona pudiera salir de su camino y mostrar compasión y amabilidad, nunca sabríamos qué tan lejos llegaría esta actitud y podría así comenzar su propia reacción en cadena”.

La hermana Mary Gianna dijo que la historia de Rachel se ha convertido en una inspiración para ella, y providencialmente, la familia de Rachel jugó un papel en su propia conversión. El día después del tiroteo ella estaba en la casa de una amiga y la madre de su amiga le compartió a la tía de Rachel cómo se había ido justo antes de que comenzara el tiroteo. La tía de Rachel respondió: “Dios debe tener un plan para tu vida”. Esta fue una de las primeras semillas sembradas en el corazón de Jenica, la que comenzó a crecer, y mientras que ella continuó diciendo “sí” a Dios, la llevó a la vida que tiene hoy.

“Incluso cuando no conocía a Dios ese día en Columbine, Él me sacó de la escuela, me protegió”, dijo la hermana Mary Gianna. “Me amaba tanto que se acercó a mí y me mostró este camino de vida”.

“En medio de la tragedia, Dios puede traer el bien, Dios puede sacar la vida de la muerte. La peor tragedia fue la muerte de Jesús en la Cruz, y eso nos llevó a la salvación. Así, en medio de esta tragedia de Columbine, Dios pudo traer el bien”, concluye la religiosa.

Traducido del original en inglés por Mavi Barraza.