Ignora la bondad de Dios bajo tu propio riesgo

Arzobispo Aquila

En estos tiempos de prueba, es fácil olvidar o pasar por alto las historias de fe, alegría y vida vibrante que forman parte de nuestra Iglesia. Los salmos nos recuerdan que es esencial “recordar las obras del Señor” y “recordar sus maravillas” – Salmo 77 (76), 12 – ya que no hacerlo puede llevar a la desesperación y al corazón endurecido. Para ayudarnos a todos a celebrar la bondad de Dios, me gustaría recordar algunos momentos en los que la he visto recientemente.

Cuando comenzó 2019, tuve el privilegio de ver y ser parte de una de las maravillas de Dios. Después de pasar varios días en un retiro con mis compañeros obispos en el seminario Mundelein, hice un viaje corto de Chicago a Indianápolis, donde la Fraternidad de Estudiantes de la Universidad Católica (FOCUS por sus siglas en inglés) organizó su conferencia semestral SEEK para estudiantes que desean encontrar a Jesús y buscar la verdad.

Es difícil describir la energía y el entusiasmo que los más de 17.000 estudiantes de 626 campus trajeron al evento, pero unos pocos momentos de la reunión pueden darte una idea de lo que fue esta experiencia.

El sábado por la noche, la gran sala de conferencias estaba llena de jóvenes que adoraban a Jesús en el Santísimo Sacramento y acudían a Él para sanarse en la Reconciliación. En las palabras de Amy Gasper, quien habló a The Criterion, “Puedes ver cuán hambrientas están las personas por el Señor. [Esto] hace que mi corazón salte de alegría”.

Tuve el privilegio de escuchar confesiones durante más de dos horas y ver la sanación que Jesús llevó a los jóvenes cuando escucharon las palabras de absolución pronunciadas sobre ellos. Experimentaron la misericordia y la ternura de Jesús dándoles la bienvenida a casa y la gran alegría en el cielo por un pecador arrepentido.

Durante la misa del domingo por la mañana, solemnidad de la Epifanía, animé a los jóvenes asistentes a que permitieran que la gracia de su relación con Cristo, la luz de Cristo en ellos superara las tinieblas que están experimentando el mundo y la Iglesia. Lo que dije en mi homilía se aplica a todos: “Jesús puede curar cualquier herida. Él puede restaurar cualquier desorden. Él puede llevar la luz a la oscuridad”. ¡Debemos poner nuestra fe, nuestra plena confianza en Jesús!

Unos días después, hablé desde los escalones del oeste del Capitolio de Colorado a una multitud de enérgicos y alegres partidarios de la vida, del norte de Colorado y de otros lugares que vinieron a defender a los no nacidos en la Marcha por la Vida. A pesar de la tormenta de nieve apenas un día antes, miles de personas aplaudieron el testimonio de la Familia McGarrity, que tiene ocho hijos, cuatro de ellos con síndrome de Down. La multitud aplaudió su generoso abrazo de la vida y se rio junto con los gritos emocionados de sus hijos.

Poco después, el centro de Denver fue testigo de [la participación de] médicos, enfermeras, mamás, papás, niños, una banda de mariachi, bailarines nativos americanos y muchos otros que marchaban por sus calles para apoyar públicamente la vida en cada etapa, desde la concepción hasta la muerte natural.

Luego, el viernes 18 de enero, el país fue testigo de lo que los organizadores llamaron la mayor provida en tiempos recientes, la Marcha por la Vida. En general, la mayoría de las personas que marcharon eran de parroquias católicas, escuelas, universidades y apostolados. La Marcha tuvo una fuerte presencia de jóvenes, una atmósfera palpable de amor, un sentido de unidad y esperanza.

El mensaje de esperanza también estuvo presente en las palabras de la audiencia general del Papa Francisco, el 16 de enero, en las que reflexionó sobre la Oración del Señor y el hecho de que el amor de Dios por nosotros no se ve afectado por nuestros pecados y defectos. “Dios te está buscando, incluso si no lo buscas”, le dijo a la multitud. “Dios te ama, aunque lo hayas olvidado. Dios ve una belleza en ti, incluso si piensas que has desperdiciado todos tus talentos innecesariamente”.

Necesitamos tener la mirada de Dios sobre nosotros mismos y la Iglesia, pidiéndole la gracia de ver y amar como Él lo hace. El Espíritu Santo está obrando en la Iglesia, trayendo sanación a los que están en la oscuridad y animando a las personas a hacer brillar la luz de Cristo en el mundo. Al maligno le gustaría que nos revolquemos en la desesperación y nos convenciéramos de que las cosas no tienen remedio. Pon tu esperanza en Jesús y acude a Él para que sane. ¡No te decepcionará, y entonces te convertirás en la luz del mundo!

Próximamente: “Todo es posible”: Tres madres hispanas obtienen licenciatura a través de Centro San Juan Diego

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“¡Gracias por atreverse a soñar y a buscar un mundo mejor!” Con estas palabras Alfonso Lara, director de Centro San Juan Diego, dio la bienvenida a las tres graduadas de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), cuya graduación se llevó a cabo el viernes, 14 de junio, en CSJD en Denver.

Las tres licenciadas – Jovana López González, Leticia Morales Gonzáles y María Guadalupe Sánchez Casarrubias – obtuvieron sus respectivos títulos gracias a la alianza establecida entre CSJD y UPAEP en el 2012, la cual le ha permitido a CSJD ofrecer licenciaturas y maestrías en línea, en español, válidas en los Estados Unidos y a un precio asequible.

La graduación de estudiantes de la Universidad Popular del Estado de Puebla (UPAEP) que obtuvieron su licenciatura a través de Centro San Juan Diego, se llevó a cabo el 14 de junio en Denver. (Fotos de Nissa LaPoint | Centro San Juan Diego)

La ceremonia fue dirigida por el distinguido periodista Rodolfo Cárdenas, como maestro de ceremonias, y contó con la presencia de los cónsules de Guatemala, El Salvador y Perú en Denver; así como de tres representantes de UPAEP, quienes viajaron desde Puebla para la ocasión; el Vicario General de la Arquidiócesis, padre Randy Dollins; la hermana Alicia Cuarón, y otros estudiantes, amigos y familiares.

Aquí presentamos a las nuevas licenciadas.

(Foto de Nissa LaPoint | Centro San Juan Diego)

Jovana López González

Lic. en Administración de Empresas

Originaria de la Ciudad de México, Jovana fue impulsada por su deseo de ser un buen ejemplo para su hijo y para la comunidad hispana a la hora de comenzar su carrera en Administración de Empresas en UPAEP Online por medio de CSJD.

“Me siento contenta, muy satisfecha y con un logro cumplido, más que nada, para mí y para mi familia”, dijo a El Pueblo Católico Jovana, quien llegó hace 19 años a este país. “Nunca pensé que esto se fuera a hacer realidad. Fueron más de 4 años y decía yo ya al final: ‘a lo mejor no puedo’, porque tomé más materias para poderla terminar más rápido, pero aquí estoy”.

Jovana López González obtuvo su licenciatura en Administración de Empresas. (Foto de Nissa LaPoint | Centro San Juan Diego)

Aseguró que su camino no fue fácil, ya que uno de sus retos más grandes fue el comenzar con un nivel de computación muy básico, lo que la obligó a aprender computación y llevar sus materias a la vez.

Sin embargo, dirigiéndose a las personas que están indecisas sobre si deberían o no emprender el camino de una carrera universitaria, asegura “que nunca es tarde. No importa la nacionalidad, no importa la edad – que siempre hay oportunidad. El tiempo se lo da uno, y cuando uno quiere, se puede. Y que no dejen su sueño atrás, que lo hagan realidad, que todos los días se levanten con el sueño de seguir adelante”.

 

(Foto de Nissa LaPoint | Centro San Juan Diego)

Leticia Morales Domínguez

Lic. en Gestión de Tecnologías de Información

Debido a diversos problemas, Leticia tuvo que dejar sus estudios universitarios en México, pero, tras mudarse a los Estados Unidos con su esposo, nunca olvidó su sueño: “Me prometí a mí misma que iba a estudiar algo, aunque fuera algo sencillo”.

La oriunda de Chalchihuites, Zacatecas, estuvo “tocando puertas” por más 20 años. Estudió inglés, obtuvo su GED, pero su sueño de estudiar una carrera parecía lejano – hasta que escuchó la oportunidad que CSJD ofrecía a través de UPAEP Online, “y no lo pensé dos veces”, aseguró.

Siendo madre de tres hijos, el más pequeño de 2 años, las dificultades no fueron pocas. “Fue difícil coordinar las actividades como alumna, madre y además como empleada… Tuve que estar estudiando en el turno de la noche para poder culminar mis estudios”, dijo Leticia a El Pueblo Católico.

Leticia Morales Domínguez obtuvo su licenciatura en Gestión de Tecnologías de la Información (Foto de Nissa LaPoint | Centro San Juan Diego)

Pero ahora, para la catequista y feligrés de St. Michael the Archangel en Aurora, este logro la hace sentir como si estuviera sentada en la cima de una montaña “divisando el paisaje hermoso”.

“No hay obstáculos que no podemos vencer. Todos tenemos las capacidades, los dones que Dios nos dio para poder lograr nuestros sueños.

“Me gustaría (decirles a) todas las personas que tengan este sueño, que se acerquen a UPAEP, al CSJD, porque es posible, y hay un gran equipo detrás de nosotros para apoyarnos. No vamos solos en esta carrera”.

 

(Foto de Nissa LaPoint | Centro San Juan Diego)

María Guadalupe Sánchez Casarrubias

Lic. en Innovación y Asesoramiento Educativo

“El amor: el amor a mí, el amor a los demás y el amor a mi familia” es lo que llevó a María, madre inmigrante de la Ciudad de México, a obtener su licenciatura en Innovación y Asesoramiento Educativo en CSJD. “No sabía identificar qué era lo que me había motivado, hasta que, empezando este proceso, me di cuenta de que era por amor, amor de entrega hacia los demás”.

María ve este hito en su vida como el comienzo de algo nuevo: “Esto es apenas el principio de lo que me gustaría hacer, que es apoyar a la comunidad hispana”, dijo la graduada en diálogo con El Pueblo Católico, expresando los muchos sueños que tiene por cumplir.

María Guadalupe Sánchez Cassarrubias obtuvo su licenciatura en Innovación y Asesoramiento Educativo. (Foto de Nissa LaPoint | Centro San Juan Diego)

No obstante, su camino no ha sido todo color de rosa. “Lo más difícil fue empezar una licenciatura a ya más de los 40 años y las barreras de la tecnología: yo no sabía usar una computadora”. Aun así, no se rindió, y anima a otros a seguir luchando por sus sueños.

“Les diría a las personas indecisas que se animen. La educación es algo que nos va a permitir ser más grandes, y nos va a permitir ver el mundo de diferente manera y entregarnos de diferente manera al mundo… No hay límites si uno no los tiene en la mente”, aseguró María.

(Foto de Nissa LaPoint | Centro San Juan Diego)

Para más información sobre cómo obtener una licenciatura a través de CSJD, visite:

centrosanjuandiego.org/upaep/ o llame al (303) 295-9470.