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viernes, mayo 20, 2022
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“La diversidad me abrió los ojos – hay que crear un puente de fe”

Por: Martha Fernandez-Sardina

Hace un año y tres meses, el 14 de febrero – día dedicado al amor y la amistad – Matt dio un paso decisivo con varios jóvenes más: recibió la ordenación al diaconado transitorio en preparación para su ordenación sacerdotal. Vivirá una vida completamente entregada a la Iglesia y al mundo para servir In Persona Christi Capitis” – en la persona de Cristo Cabeza de la Iglesia en cuyo nombre se dará con amor.

¿Qué te motivó a responder al llamado del amor de los amores, Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote?

“En última instancia la gracia de Dios me tocó y me llevó al Seminario. Después de muchos años de oración, de hablar con los sacerdotes y con un acto de confianza, entré al Seminario. Confianza en Dios, porque cuando tengo confianza en mí mismo yo no puedo hacer la voluntad de Dios; así es que cuando hago un acto de fe y pongo mi confianza en él, puedo hacer Su voluntad”.

La mayoría de personas jóvenes, según las estadísticas no se están casando. Hay quienes dicen que es un libertinaje sexual y moral; hay otros que dicen que es miedo a lanzarse a un compromiso de por vida. ¿A eso te refieres cuando hablas de confianza en el Señor? ¿Cómo te sientes con este compromiso de por vida?

“Cuando entramos al Seminario hacemos la voluntad de Dios; es un acto completamente abierto. Dios está con nosotros. Dios viene a nosotros, se encarna; si está con nosotros, en nuestra relación de discipulado podemos dejarlo todo para seguirle. Hoy día, la gente, especialmente los jóvenes, le temen a una vida de compromiso, temen sentirse solos, temen ser abandonados… pero teniendo una relación con el Señor – ya sea en el sacerdocio o la vida matrimonial o incluso como solteros – no tememos y podemos confiar en que Él no nos abandonará”.

O sea, que entras al sacerdocio sabiendo que podrías sentir soledad, podrías sentirte abandonado, podría ser que no siempre te guste, ¿pero igual sales de la barca y entras al mar con confianza?

“Sí, porque Cristo es nuestro amigo y él nos da todo lo que necesitamos para servirle y para servir a los demás. Así este abandonarse a Su providencia y a Su voluntad no son difíciles y podemos estar con Él, nuestro amigo, nuestro compañero en la jornada”.

¿Cómo aprendiste español? Es muy bueno.

“Gracias. En la escuela secundaria hace 10 años y tengo que practicarlo más y más. Hay algunos seminaristas aquí que son de México y eso me ayuda mucho: puedo practicar con ellos y, además, mi ministerio es en la parroquia Queen of Peace.  Empecé en junio del año pasado y estuve ahí un año. Ahora voy al “Northwest Tri-Parishes” a servir a las tres parroquias en Craig, Meeker y Rangely, como vicario. Empiezo el 15 de junio y no sé qué voy a hacer con los hispanos, pero me dicen que puedo hacer mucho con ellos allá porque hay muchos. Es una zona rural y hay minas y agricultura”.

¿En Queen of Peace en Aurora, en qué tipo de ministerio serviste junto con hispanos?

“Más que todo, en las Misas porque tenemos ocho Misas cada fin de semana, de las cuales tres son en español y hay más hispanos en estas Misas que las cinco en inglés y la gente es muy amable. Me han dado una buena acogida. Normalmente en el verano hago mucho con el grupo de jóvenes adultos: hay tres grupos – uno para los adolescentes más jóvenes, otro grupo de escuela secundaria y otro de 18 años en adelante. Estoy para presentar un tema, hacer retiros, cenar con ellos o solamente estar con ellos”.

¿Cuáles son, en tu opinión, las luces y sombras de la comunidad hispana local – y las cosas más lindas que has experimentado a nivel pastoral y humano?

“Las luces son su personalidad, amistad, alegría, oraciones, alabanzas y su participación. En mi experiencia ellos hacen todo en la Iglesia. Están bien listos para servir y ayudar con todos los ministerios que hay. Hacen todo con el corazón abierto y es un buen ejemplo para mí y el resto de la comunidad de los americanos. La parte más difícil es la integración entre las dos comunidades. A veces los hispanos no hablan inglés y los que hablan inglés no hablan español. Tenemos un grupo de Caballeros de Colón que está tratando de acoger a los hombres hispanos, pero de vez en cuando los horarios son diferentes y no hay integración.  He visto mejoría en este último año. Pero hay grandes diferencias de cultura. Los americanos están en la parroquia desde que se construyó y muchos de los hispanos solamente están desde hace 2, 5 o 10 años. En el grupo de americanos muchos están abiertos a los inmigrantes, pero hay quienes tienen ideas muy fijas; y entre los hispanos también hay quienes quieren integración, pero también hay una cierta comodidad con sus expresiones de fe. Por tanto, hay que construir un puente. Para mí, como americano que trata de hablar español, viví entre los dos mundos; ha sido muy bueno. Los sacerdotes de la parroquia incluyen a uno de España – por tanto, no es ni es americano ni es mexicano – y un sacerdote de un país de África y hay una comunidad africana en la parroquia. Por tanto, una de las cosas que más disfruté en Queen of Peace fue la diversidad que me abrió los ojos a la universalidad del Iglesia Católica. La ciudad de Aurora es bastante multicultural y la parroquia es una muestra de la diversidad de la Iglesia”.

¿Estabas menos consciente o menos interesado en esta diversidad antes de servir en la parroquia – y cómo marcará tu sacerdocio esta experiencia?

“Crecí en Aurora y estuve expuesto a esta diversidad, pero no sabía la magnitud de la diversidad y otra cosa es vivirla en carne propia: no sabía qué esperar. Creo que lo que más me ha enseñado es que hay que amar a la gente – no solamente a un grupo de personas a quien debes servir, sino a toda la Iglesia. Hay que estar disponibles a un hispano o a alguien de África o a alguien que ha sido miembro de la parroquia por 50 años”.

¿Qué podemos hacer como Iglesia en Denver para ayudar a que las diversas comunidades se integren y se entiendan y se amen mejor?

“Esa es la respuesta al reto: que amen a los demás. Que seamos cristianos. Que nos demos cuenta que la Iglesia Católica se fundó en Jesús con muchas personas judías y gentiles. Así cuando Jesús dice al final del Evangelio de Mateo “vayan y enseñen a todas las naciones” (Mc 16, 15) es un mandato al que todos estamos llamados – a amar a los demás. Si amamos a nuestra comunidad, a nuestra familia, también podemos amar la comunidad más grande. El amor implica dejar nuestras propias ideas para servir a los demás como Cristo nos enseñó”.

¿Al cerrar, qué querrías compartir con El Pueblo Católico?

“Le doy gracias a Dios porque el sacerdocio es un llamado que Dios hace a un hombre, pero la comunidad, la Iglesia debe ratificar el llamado y asentir al sacerdocio; por tanto, el sacerdocio no es para mí, sino para otros. Le doy gracias a Dios y a todos los que han orado por mí a lo largo de mis 27 años de vida y me prepararon para servirles. A Dios sea la gloria y mi agradecimiento a todos”.

(Otras entrevistas pueden leerse en español o en inglés en nuestras páginas de internet: www.elpueblocatolico.org y www.denvercatholic.org.)

 

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