Bishop Mechebeuf High School anuncia contratación de su primer presidente

Aaron Lambert

Mientras la escuela Bishop Machebeuf High School se prepara para lanzar su nuevo plan de estudios integrado en el otoño, la escuela ha anunciado la contratación del Dr. Anthony Bonta, Ph.D, como su nuevo y primer presidente.

El Dr. Bonta asumirá la presidencia de la escuela preparatoria el 8 de junio. Él viene de Crown Point, Indiana, donde recientemente se desempeñó como director y más tarde presidente de Andrean High School, ubicada en Merrillville, Indiana. El Dr. Bonta llega a Bishop Machebeuf con una gran experiencia ministerial, educativa y administrativa.

“Tener a alguien del calibre del Dr. Bonta al frente de la escuela Bishop Machebeuf High School es una gran bendición”, dijo el Superintendente de las Escuelas Católicas de Denver, Elias J. Moo. “Para nosotros está claro que el Dr. Bonta es un hijo fiel de la Iglesia que está profundamente comprometido con la misión de la educación católica. También está profundamente comprometido a ayudar a los hombres y mujeres jóvenes a encontrar a Dios a través de lo que es verdadero, bueno y hermoso, y a apoyarlos para que crezcan en sabiduría y virtud. Él será un elemento muy valioso para la misión de la educación católica en la Arquidiócesis de Denver, y vemos con gran esperanza el futuro de la escuela bajo su liderazgo”.

Después de operar bajo el liderazgo de la directora interina Kellie Carroll durante el año pasado, el cambio en la estructura de liderazgo es parte de un plan más grande para permitirle a Bishop Machebeuf mantener una identidad católica sólida y lograr la excelencia académica.

La experiencia del Dr. Bonta dentro de la educación católica es extensa. Antes de su tiempo en Andrean, sirvió en la Diócesis de Gary, Indiana, como jefe de personal del Obispo Donald Hying, cuarto obispo de la diócesis. También se ha desempeñado en la facultad de varias universidades, incluyendo Marquette University en Milwakee, Springfield College y recientemente en Calumet College of St. Joseph.

A lo largo de su carrera, el Dr. Bonta ha priorizado las relaciones sólidas y la asociación como la base de su liderazgo.

“Estas relaciones son cruciales en los esfuerzos y estrategias para aumentar las inscripciones, desarrollar prácticas profesionales, expandir y mejorar la participación de familias, alumnos y asociados, y aumentar la recaudación de fondos. Las instituciones católicas deben ser instrumentos y modelos de transformación, tradición e innovación”, dijo el Dr. Bonta.

A lo largo del proceso de contratación, Moo descubrió cualidades en el Dr. Bonta que inspiraron en él y en otros líderes escolares una gran confianza de que será un líder excepcional y fecundo para la preciada escuela preparatoria de Denver.

“Hemos llegado a experimentar la humildad, la sinceridad, la autenticidad, la integridad y la intencionalidad con las que el Dr. Bonta lidera”, dijo Moo. “Estas características son precisamente lo que la comunidad nombró como rasgos esenciales para nuestro presidente. El arzobispo Aquila y los miembros del consejo confían en que el Dr. Bonta es la persona adecuada con la visión correcta para dirigir Bishop Machebeuf High School“.

El Dr. Bonta se mudará a Colorado con su esposa, Adela, y participará en la búsqueda de un nuevo director de Bishop Machebeuf High School, un proceso que continúa en curso.

“Espero establecer raíces en el área de Denver y comenzar a ser el líder administrativo y espiritual de la comunidad de Bishop Machebeuf por muchos años”, dijo.

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Este artículo fue publicado en la edición de la revisa de El Pueblo Católico titulada El asombro de la Navidad”. Para suscribirte y recibir la revista en casa, HAZ CLIC AQUÍ.

La espera de la Navidad es uno de los recuerdos más preciados para muchos de nosotros, y con razón: ¿quién no recuerda las bellas tradiciones que se celebraban en este tiempo cuando éramos niños?

Un autor decía que en nuestra vida hay “tres momentos de encanto” en la Navidad.

El primero es cuando somos niños. Muchos de nosotros quizá́ podemos recordar con ilusión el gran sentido de asombro que había en todo lo que se hacía: los cantos, las posadas, la celebración, el nacimiento, el niñito Jesús… Era algo casi místico que dejaba una huella en el corazón y nos abría a un misterio hermoso.

El segundo momento de encanto es cuando crecemos y podemos crear la misma experiencia para nuestros hijos. Al intentar recrear la realidad que nosotros vivimos en nuestra niñez, descubrimos el gran número de detalles y actos de amor que conlleva hacer algo hermoso y memorable. Pero, además, es un momento en el que los papás vuelven a ser como “niños”, al recordar y experimentar de nuevo el entusiasmo y la alegría de lo que se avecina. No es fácil hacerlo, pues requiere de sacrificios, pero en realidad es esencial que un adulto vuelva a ser como niño, que de nuevo sea capaz de asombrarse ante el misterio del nacimiento de Cristo.

El tercer momento es cuando pasamos a ser abuelos y observamos a nuestros hijos suscitar el asombro navideño en nuestros nietos. Para un abuelo, los nietos son una de las alegrías más grandes. Ahora que sus hijos cargan con la mayor parte del peso de la celebración, los abuelos pueden volver a ser como niños, aunque ahora experimentando el asombro y la alegría a través de sus nietos.

En realidad, la Navidad se trata de volver a ser como niños, de permitir que Dios nos llene de asombro y alegría con las bendiciones simples de nuestra vida. El corazón y la mente de un niño son capaces de alegrarse y apreciar las cosas pequeñas. Al final, ellos nos recuerdan que debemos ser como niños para poder ser verdaderos discípulos de Cristo.

La Navidad es entonces una oportunidad para dejarnos asombrar por Cristo y ayudar a nuestros hijos a hacer lo mismo.

Por eso es importante recuperar el sentido cristiano profundo de muchas de las tradiciones propias del Adviento y la Navidad, para así transmitir a nuestros hijos la fe y el asombro que debe suscitar en nosotros el plan maravilloso de Dios.

Si los papás no creamos una cultura de encuentro con Dios en nuestro hogar, ¿quién lo hará? Son precisamente las prácticas palpables que nos abren al misterio de Cristo y las que hacen posible que un niño se enamore de Dios y que un adulto renueve su amor por él.

Descubramos, pues, el sentido cristiano de las prácticas navideñas y asegurémonos de que nuestros hijos lo conozcan.

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