Descubriendo a Dios en todas las cosas

Escritor Invitado

Por, obispo Robert Barrón.

Sin duda alguna, existe un énfasis dentro de la tradición bíblica de que Dios es radicalmente otro:

“Cierto, tú eres un Dios oculto, el Dios de Israel, salvador” (Isaías 45:15) y “Pero mi rostro no podrás verlo, porque nadie puede verme y segur con vida (Éxodo 33:20)”.  Esto habla sobre el hecho de que el que creó el universo entero de la nada, no puede ser él mismo, un elemento dentro del universo, uno junto a los demás.

Pero al mismo tiempo, las Escrituras también atestiguan la omnipresencia de Dios: “Se propaga decidida de uno al otro confín y gobierna todo con acierto (Sabiduría 8:1) y “¿A dónde iré lejos de tu espíritu, a donde podré huir de tu presencia? Si subo hasta el cielo, allí estas tú, si me acuesto en el Seol, allí estas.  Si me remonto con las alas de la aurora, si me instalo en los confines del mar, también allí tu mano me conduce, también allí me alcanza tu diestra (Salmo 139: 7-12).

Esto habla del hecho de que Dios sostiene el universo en existencia de un momento a otro, de la misma manera que un cantante sostiene una canción.

Quizás lo que es la característica definitoria de la espiritualidad asociada con San Ignacio de Loyola- “encontrar a Dios en todas las cosas”- fluye de este segundo gran énfasis bíblico.  A pesar de su trascendencia, Dios no debe considerarse distante en ningún sentido convención de termino, ciertamente no en la forma deísta.  Más bien, como lo enseñó Tomás de Aquino, Dios está en todas las cosas “por esencia, presencia y poder”. Y ten en cuneta que, dado que Dios está dotado de intelecto, voluntad y libertad, nunca esta tontamente presente, sino siempre personal e intencionalmente presente ofreciéndonos algo de si mismo.  Por lo tanto, la búsqueda de Dios puede comenzar aquí, ahora mismo, con lo que este a la mano.

Una de las preguntas en el antiguo Catecismo de Baltimore era “¿Dónde está Dios?”.  La respuesta correcta fue “en todas partes”.  Una vez que la verdad se hunde, nuestras vidas cambian irrevocablemente cada persona, cada evento, cada pena, cada encuentro se convierte en una oportunidad de comunión con Dios.

El maestro espiritual jesuita del sigo XVII, Jean-Pierr de Caussade, expresó la misma idea cuando dijo que todo lo que sucede es directa o indirectamente, la voluntad de Dios. Una vez más, es imposible aceptar la verdad de esta declaración y seguir siendo la misma persona que eras antes.  Este tipo de bendiciones de “todas las cosas” funciona como punto de partida para la espiritualidad de Ignacio.

He tenido a Ignacio mucho en mi mente, ya que estoy en Europa filmando un documental sobre su vida y sus enseñanzas para mi serie, “Pivotal Players”.  En el largo vuelo de Los Ángeles a Roma, tuve la oportunidad de promulgar el principio que acabo de describir.  Desde que era niño, me han encantado los mapas, por lo tanto, cuando me encuentro en un largo viaje en avión paso mucho tiempo en el mapa del vuelo que rastrea la ubicación del avión frente a los puntos de referencia de la tierra.

Había leído y visto algunos videos durante la primera parte del vuelo, y luego me dormí la mayor parte del tiempo que estábamos sobre el Atlántico, pero cuando desperté, comencé a estudiar el mapa con gran interés. Estábamos pasando justo al norte de Irlanda, y pude ver claramente las indicaciones para Dublín, donde nació el padre de mi madre, y para Waterford, donde nació el abuelo de mi padre. Comencé a pensar en estos hombres, ninguno a los cuales conocí, que tenían una fe católica, la cual llegó a mi madre y a mi padre y finalmente a mí, como pura gracia.

A medida que el avión continuaba su viaje a través de la pantalla, Francia apareció en el mapa y vi el gran nombre de “Paris”. De repente, un montón de recuerdos inundaron mi mente: mi habitación simple en la Casa de Redentorista en el boulevard Montparnasse, Notre Dame, donde solía dar recorridos a los visitantes de habla inglesa, el Institut Catholique donde hice mis estudios de doctorado, mis amigos, maestros y colegas parisinos que me acompañaron durante esos tres años, la belleza de Paris en un día lluvioso. Y todo eso, lo sabía, era gracia de Dios, un regalo puro.

Luego vi que nos estábamos acercando a los Alpes, así que abrí la pantalla de la ventana y miré hacia las montanas nevadas que brillaban al sol.

¿Cómo podría no apreciar esta vista que incontables generaciones de seres humanos ni siquiera hubieran imaginado posible como un regalo esplendido?

En pocas palabras, el simple estudio de un mapa de vuelo hacia el final de un tedioso viaje se convirtió en una maravillosa ocasión de gracia.  Me pregunto si encontraríamos ese tipo de experiencias menos insólitas, reflexionaríamos sobre el hecho de que Dios quiere compartir positivamente su vida con nosotros, quiere comunicarse con nosotros. Quizás el problema es que pensamos en Dios de una manera deísta y lo olvidamos en un lugar de trascendencia irrelevante.  Entonces la carga espiritual recae sobre nosotros, encontrar alguna forma de escalar la montaña sagrada o lo suficiente como para impresionar a un exigente señor moral.

¿Qué pasa si aceptamos la noción profundamente bíblica de que Dios siempre nos esta buscando ocupada y apasionadamente, siempre tratando de encontrar formas de honrarnos con su amor? ¿Qué pasa si aceptamos alegremente la verdad de que Dios puede ser encontrado como lo enseñó Ignacio, en todas las cosas?

 

Traducido y adaptado del original en inglés por Rocio Madera.

Próximamente: 5 santos latinoamericanos que quizás no conocías

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Durante los últimos cinco siglos, el continente americano, ha contado con grandes santos. San Juan Diego, Santa Rosa de Lima o San Martin de Porres, son solo algunos de los santos que gozan de una gran devoción popular por parte de la comunidad latinoamericana.

No obstante, este septiembre, Mes de la Herencia Hispana, nos invita a reflexionar más a fondo sobre la vida de los santos menos conocidos que han impactado profundamente diferentes países latinoamericanos a través de su fe y trabajo, y cuyo ejemplo tiene el poder de impactar a personas en cualquier parte del mundo.  Te presentamos algunos santos que quizás no conocías.

 

Santo Toribio de Mogrovejo
1538-1606
Perú

Nacido en Valladolid, España, Toribio era un joven piadoso y un destacado estudiante de derecho.  Como profesor, su gran reputación llegó hasta los oídos del rey Felipe II, quien finalmente lo nominó para la Arquidiócesis vacante de Lima, Perú, a pesar de que Toribio ni siquiera era un sacerdote.  El Papa aceptó la solicitud del rey a pesar de las protestas del futuro santo. Antes del anuncio oficial, fue ordenado sacerdote, y unos meses después, obispo.  Pasó por su arquidiócesis evangelizando a los nativos y se dice que bautizó a casi medio millón de personas, incluyendo a Santa Rosa de Lima y San Martin de Porres.  Aprendió los dialectos locales, produjo un catecismo trilingüe, luchó por los derechos de los nativos e hizo de la evangelización un tema principal de su episcopado.  Además, trabajó devotamente para una reforma arquidiocesana después de darse cuenta de que los sacerdotes diocesanos estaban involucrados en impurezas y escándalos.  Santo Toribio de Mogrovejo predijo la fecha y hora de su muerte, y sus retos están enterrados en la catedral de Lima, Perú.

 

Santa Mariana de Jesús Paredes
1618-1645
Ecuador

Mariana nació en Quito, y no solo se convirtió en la primera santa de ese país, sino que también fue declarada heroína nacional por la Republica del Ecuador.  Cuando era niña, Mariana mostró un profundo amor por Dios y se sometía a largas horas de oración y sacrificio.  Intentó integrarse a una orden religiosa en dos ocasiones, pero varias circunstancias no lo permitieron.  Esto llevó a Mariana a darse cuenta de que Dios la estaba llamando a la santidad en el mundo.  Construyó una habitación al lado de la casa de su hermana y se dedicó a la oración y a la penitencia, viviendo milagrosamente solo de la Eucaristía.  Era conocida por poseer los dones de consejo y profecía.  En 1645, los terremotos y las epidemias estallaron en Quito, por lo que ella ofreció su vida y sufrimientos para ponerles fin.  Terminaron luego de que ella hizo su ofrenda.  El día de su muerte, se dice que un lirio brotó de la sangre que se extrajo y se vertió en una maceta, lo que le dio el nombre de La “Azucena de Quito”.

 

 

Santa Teresa de Los Andes
1900-1920
Chile

Santa Teresa de Jesús de los Andes fue la primera santa de Chile y la primera carmelita descalza en ser canonizada fuera de Europa. Nacida como Juana, cuando era niña la futura santa era conocida por su fuerte temperamento. Era orgullosa, egoísta y terca. A los seis años se sintió profundamente atraída por Dios, y su extraordinaria inteligencia le permitió comprender la seriedad de recibir la Primera Comunión. Juana cambió su vida y se convirtió en una persona completamente diferente a los 10 años, practicando el sacrificio y la oración profunda. A los 14 años, decidió convertirse en Carmelita Descalza y recibió el nombre de Teresa de Jesús. Profundamente enamorada de Cristo, la joven y humilde religiosa le dijo a su confesor que Jesús le dijo que moriría pronto, algo que aceptó con alegría y fe. Poco después, Teresa contrajo tifus y murió a la edad de 19 años. Aunque le faltaban 6 meses para terminar su noviciado, pudo profesar votos “en peligro de muerte”.  Alrededor de 100,000 peregrinos visitan su santuario en los Andes anualmente.

 

Santa Laura Montoya
1874-1949
Colombia

Luego de que su padre muriera en la guerra cuando ella era solo una niña, Laura se vio obligada a vivir con diferentes miembros de la familia en la pobreza. Esta realidad le impidió recibir educación formal durante su infancia. Lo que nadie esperaba es que un día se convirtiera en la primera santa de Colombia. Su tía la inscribió en una escuela a la edad de 16 años, para que se convirtiera en maestra y se ganara la vida en ese oficio. Ella aprendió rápidamente y se convirtió en una gran escritora, educadora y líder. Era una mujer piadosa y deseaba dedicarse a la evangelización de los nativos. Mientras se preparaba para pedirle ayuda al Papa Pío X, recibió la nueva Encíclica Lacrymabili Statu del Papa, sobre la condición deplorable de los indios. Laura lo vio como una confirmación de Dios y fundó los Misioneros del Inmaculado Corazón y Santa Catalina de Siena, trabajando para la evangelización de los nativos y luchando en su nombre para que fueran vistos como hijos de Dios.

 

San Manuel Morales
1898-1926
México

Manuel fue un laico y uno de los muchos mártires de la Guerra Cristera de México en la década de 1920. Se unió al seminario cuando era adolescente, pero tuvo que abandonar este sueño para poder mantener económicamente a su familia. Se convirtió en panadero, se casó y tuvo tres hijos. Sin embargo, este cambio no le impidió dar testimonio de la fe públicamente. Se convirtió en presidente de la Liga Nacional para la Defensa de la Libertad Religiosa, que estaba siendo amenazada por la administración del presidente Plutarco Elías Calles. Morales y otros dos líderes de la organización fueron tomados prisioneros mientras discutían cómo liberar a un amigo sacerdote del encarcelamiento por medios legales. Fueron golpeados, torturados y luego asesinados por no renunciar a su fe. Antes del ser fusilado, el sacerdote rogó a los soldados que perdonaran a Morales porque tenía una familia. Morales respondió: “Me muero por Dios, y Dios cuidará de mis hijos”. Sus últimas palabras fueron: “¡Viva Cristo Rey y Nuestra Señora de Guadalupe!”