Ex-Gerente de filial en Planned Parenthood redimida por la gracia

Mavi Barraza

Si alguien le hubiera dicho a Ramona Treviño en su adolescencia -mientras ella estaba embarazada y siendo víctima de una relación violenta- que su vida daría un gran giro y que en unos años se convertiría en una reconocida oradora, defensora de la vida y convencida de su fe católica, posiblemente hubiera tenido una reacción negativa y habría pronunciado un rotundo ¡no lo creo!

Y es que Ramona, desde muy pequeña, tuvo una vida difícil. Nació y creció en un hogar disfuncional. Su papá era alcohólico y aunque sus padres estaban casados por la Iglesia y ella recibió el sacramento del bautismo, nunca recibió formación en la fe.

Aun así, en su corazón ella estaba segura de la existencia de un ser supremo. Un día, al ver a sus padres discutir, Ramona siendo todavía niña subió desesperada a la azotea de su casa para hablar con Dios: “Le pregunté si estaba escuchando mi oración y en ese momento el cielo se alumbró. Fue como un rayo que se encendió para responderme que estaba ahí. Que era real”. Estas palabras las compartió Ramona en entrevista con El Pueblo Católico.

Comienzan los desafíos

El tiempo siguió su curso y la vida de Treviño siguió una ruta muy común para una chica proveniente de una familia como la suya: Fue madre a los 16 y terminó involucrada en una relación abusiva que duró ocho años y que la condujo a una vida promiscua y de mucho dolor. “Sufrimos, cuando hacemos cosas fuera del plan de Dios. Eso es algo que he visto en mi propia experiencia”, aseguró.

Todo lo antes vivido fue para ella una preparación para lo que estaba por acontecer. Dios le mostró su gracia y le presentó una nueva oportunidad. Ramona conoció a Eugene, quien ahora es su esposo y con quien formo una nueva familia, pero también entonces recibió un nuevo reto.

Treviño recibió una oferta de trabajo como gerente de la clínica abortista Planned Parenthood en Texas, oferta que aceptó, pues pensó que esa sería una oportunidad para ayudar a mujeres en situaciones difíciles, aunque dijo desconocer las prácticas de la organización e inclusive el problema del aborto.

Cuando la consciencia grita

Después de trabajar tres años en la clínica, la hoy ex-gerente se enfrentó a otro despertar espiritual. Fue cuando Ramona un día escuchó Radio Católica por primera vez mientras entrevistaban a una mujer que tuvo un aborto en Planned Parenthood. “Me senté en mi carro más de una hora a escuchar la radio y me tocó profundamente lo que decían. Especialmente lo del aborto”, recordó con voz entrecortada.

La conversión de Ramona comenzó en ese momento: “Dios me llamó de regreso y de lleno a la Iglesia. En ese momento me di cuenta que lo que yo estaba haciendo en Planned Parenthood estaba mal, especialmente como mujer católica”.

Aunque en la clínica donde trabajaba Treviño no se hacían abortos, sí referían a las pacientes a otras clínicas donde los practicaban. Asimismo repartían anticonceptivos y plan B a jovencitas menores de edad, sin el consentimiento de sus padres.

Ramona cuenta cómo el haber trabajado en esa organización, le permitió descubrir la mentira que se les vende a los jóvenes: La de la libertad sexual y de la sensación de poder que ofrece, que al final los lleva a convertirse en objetos sexuales.

Treviño tomó la decisión de renunciar a su trabajo luego que representantes de la campaña 40 días por la vida se presentaron frente a su oficina. Ella tomó este hecho como un mensaje de alerta que no quiso dejar pasar.

Ramona es madre de cinco hijos: Lorena, Savannah, Elijah, Philip, and Ramiah. Hoy se dedica a dar conferencias sobre su experiencia de haber trabajado en Planned Parenthood y de cómo Dios le cambió la vida.

 Mensaje para los lectores

“Cuando los chicos (as) vienen a nosotros con situaciones difíciles, debemos amarlos y aceptarlos tal cual son”, dijo Ramona.  “Después debemos ayudarlos a salir del círculo que los ha llevado al lugar en que ahora se encuentran”, aseguró.

“El que las mujeres estén buscando un aborto o un anticonceptivo es un problema, pero el verdadero problema está en que los chicos ya no se respetan entre ellos, y mucho menos a sí mismos; ellos viven como si sus cuerpos fueran creados para ser objetos sexuales”, dijo Treviño. “La raíz del problema es que hemos perdido nuestra espiritualidad y nuestra conexión con Dios”, finalizó.

* Ramona Treviño es autora del libro “Redimida por la gracia” de (Ignatius Press). Para acceder al libro haga click aquí

 

Próximamente: El contexto para cubrir la crisis de la Iglesia

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Por: Mark Haas

La Iglesia católica ha reducido el número de supuestas acusaciones de abuso sexual de menores en un 95 por ciento.

Si solo algo se te queda de este artículo, que sea que desde la peor década de la Iglesia en 1970, los datos reportados muestran un descenso en las acusaciones de un 95 por ciento en la década del 2000, y 98 por ciento en la del 2010 (fuente: : CARA/Georgetown).

Ahora, obviamente, incluso una nueva instancia ya es demasiado, pero en base a mi experiencia como director de relaciones públicas de la Arquidiócesis de Denver, he visto cómo la cobertura en los medios pueden llevar a la gente a creer que las condiciones actuales de la Iglesia católica no han cambiado. Como periodista, se cómo a los medios de comunicación les gusta enfatizar “nuevos detalles”, o “nuevo reporte”, o “nuevas acusaciones”, que pueden ser verdad, pero los últimos meses ha sido mayormente “nueva información “sobre casos de hace 25 o 50 años.

Entonces, ¿cómo separamos el pasado del presente? No deseamos cerrar la puerta al pasado, pero también queremos que la gente sepa que pueden tener confianza en la Arquidiócesis de Denver en el 2018.

Uno de los desafíos al que nos enfrentamos al asegurarnos que nuestra historia sea entendida correctamente es que muchas personas ven las noticias de una manera muy superficial.

Una encuesta reciente realizada por Colorado Media Project encontró que el 59 por ciento de las personas solo lee los titulares o los resúmenes de la cobertura de noticias. (Por eso por lo que me aseguré de poner la información más importante en la primera línea de este articulo).

Lo que he visto es que cuando los medios de comunicación aquí en Denver sacan una historia: “Ex – sacerdote de Colorado implicado en el reporte de abuso a menores de Pennsylvania”, muchas de las personas que ven el titular en las redes sociales no se dan cuenta que el sacerdote estuvo aquí solo por siete meses en 1983 y que la Arquidiócesis de Denver no ha tenido reportes de mala conducta antes, durante o después de su corta visita. Todo lo que ven es un informe negativa de la Iglesia católica.

Hablando del reporte del Gran Jurado de Pennsylvania, creo que la mayoría de las personas han visto o escuchado que contiene “300 sacerdotes y 1.000 víctimas”, pero ¿cuántas de las cadenas noticiosas se tomaron el tiempo para mencionar que solo el 3 por ciento de esos supuestos incidentes ocurrieron desde el 2002? Si estás preocupado por saber si la Iglesia católica es un lugar seguro para tus hijos en el 2018, sería interesante para ti saber que más maestros de las escuelas de Pennsylvania perdieron sus licencias en el 2017 por conductas sexuales indebidas (42), que el total de las acusaciones en la Iglesia católica de los Estados Unidos entre el 2015 y el 2017 (22). Son 42 maestros en un estado en un año, en comparación a 22 acusaciones en todo el país en tres años. Voy a detenerme aquí y reconocer que no todo es perfecto en la Iglesia católica. Aún hay casos de abuso sexual a menores que desconocemos, y aún tenemos esas pocas acusaciones nuevas. Si bien hemos hecho grandes mejoras, debemos continuar buscando formas de ser mejores, más responsables y más transparentes, para que los mismos problemas no se repitan.

También debemos mostrar la mayor compasión por los sobrevivientes y continuar ofreciendo nuestra ayuda en su recuperación continua.

Sabiendo que estos eventos han sido experiencias devastadoras para las personas, es difícil tener una discusión que analice el tema en términos de estadísticas, patrones y análisis de datos. Tampoco es correcto argumentar que esto es solo un problema de la sociedad, y que otros son mucho peores que nosotros. Admito que he hecho ambas cosas en esta columna, porque en última instancia creo que el contexto es importante.

Debemos mostrar como Iglesia a cualquier víctima y a sus familias nuestro compromiso continuo en abordar el problema. Y creo que se lo debo a muchos sacerdotes maravillosos de nuestra arquidiócesis, para defenderlos, para que no sean presentados como parte de los problemas del pasado.

Piénselo de esta manera: si tomáramos otra crisis que está plagando a Estados Unidos (violencia con armas de fuego, adicción a los opioides, obesidad) y alguien encontró la manera de reducir uno de estos problemas en un 95 por ciento, ¿no valdría la pena hablar de eso?

De hecho, ¿no sería ese el titular que vería el 59 por ciento de los lectores de titulares?

 Traducido del original en ingles por Mavi Barraza