Frassati: nueva escuela católica en Thornton

Aaron Lambert

Muy entusiasmados llegaron los estudiantes y padres de familia que atravesaron las nuevas puertas para la inauguración del Frassati Catholic Academy el pasado 21 de agosto.

Ubicada en la avenida 133 en Tornton, el zumbido que rodea la nueva escuela ha sido potente desde que se anunció su apertura, hace cerca de un año. 170 estudiantes fueron matriculados desde pre-kinder hasta sexto grado.

El Arzobispo Samuel J. Aquila dedicó y bendijo el edificio del colegio, un local vacante que la arquidiócesis compró el año pasado. Cuando comenzó el primer día de escuela, los estudiantes, padres y profesores se reunieron en el refectorio para la oración de la mañana, liderada por la rectora del colegio Sara Alkayali. “Tras un largo proceso las clases han comenzado”, dijo Alkayali. “No solo eso. Hemos tenido tantos momentos en los que el Espíritu Santo nos ha guiado”, acotó.

Foto de Andrew Wright

El Arzobispo escogió el nombre Beato Pier Giorgio Frassati por el gran ejemplo que este joven italiano es para los jóvenes. Es la primera escuela regional en la arquidiócesis que busca servir a aquellas familias que no tienen una escuela unida a una parroquia. También responde a las necesidades de los suburbios del norte de Denver, un área que está teniendo un crecimiento acelerado y que tiene una fuerte presencia de comunidades católicas.

“Estamos dando esta gran oportunidad para estar rodeados de una fuerte comunidad de familias católicas y de un equipo que valora la fe en la educación”, dice Mica Brougham, quien tiene dos de sus cuatro hijos, Chase y Cecilia, estudiando en Frassati. “Nos sentimos particularmente atraídos por Frassati por el énfasis en la educación clásica que este ofrece y que se focaliza en valores trascendentales de verdad, bondad y belleza”.

Frassati Catholic Academy busca inculcar la excelencia académica a través del modelo clásico de educación, el cual se basa en tres pilares principales: gramática, lógica y retórica. El estudio de latín, arte y música es un pedazo crucial de la tradición clásica. La Arquidiócesis intentó abrir otra escuela clásica luego de que Our Lady of Lourdes implementara el modelo clásico en 2011 y experimentara el drástico aumento de estudiantes matriculados.

Junto con el curriculum clásico, la identidad católica es un factor decisivo que distingue la Frassati Catholic Academy de otras ocho escuelas en el área. Los sacerdotes locales celebrarán misa semanal en la escuela mientras que la formación religiosa sirve como la fundación para el currículum.

Durante la bendición y dedicación del edificio el arzobispo Aquila explicó a los estudiantes qué hace de Frassati un estilo especial y diferente de escuela:

“Somos capaces de hablar de Dios y de ayudar a cada uno de ustedes a venir a conocer y amar a Jesús”, dijo. “Si abrimos nuestros corazones a él, Jesús nos ayuda a ser las mejores personas que podemos ser. Él desea que cada uno de nosotros esté con él en el cielo. Cada uno de ustedes ha sido creado para ir al cielo”.

Frassati en números

Total de estudiantes durante el primer día de escuela 166

Grados en el primer día de escuela: preescolar a sexto grado

Total de personas de lentes que se distribuyeron para que vieran el eclipse total de sol: 200

Familias hispanas o de procedencia hispana con hijos en la escuela Frassati: 26

¿Quién fue Piergiorgio Frassati?

Fue un joven italiano nacido en 1901 y muerto en 1925. Perteneció a varias asociaciones de seglares católicos, era un gran deportista, le encanaba escalar montañas de los Alpes italianos y suizos y tenía una gran caridad por los pobres. A los 24 años contrajo poliomielitis, la cual lo llevó a la muerte en pocos días. Fue beatificado por Juan Pablo II en 1990.

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‘¡Ay de mí, si no predico el Evangelio!’

En su décimo aniversario, escuela de evangelización sigue formando discípulos misioneros en Denver

Vladimir Mauricio-Perez

Durante más de diez años, la Escuela de Evangelización San Pablo de Denver no solo ha buscado que las personas tengan una experiencia bonita de Dios, sino que lo sigan con radicalidad en su vida diaria y que compartan con otros el gran don que han recibido: que se conviertan en auténticos discípulos y predicadores.

Bajo la inspiración y el patronazgo de San Pablo, la escuela ha tomado como lema su frase: “¡Ay de mí, si no predico el Evangelio!” (1 Cor 9,16), expresando el celo por llevar a Dios a los demás que nace tras un encuentro con él.

“El objetivo principal de la escuela de evangelización es formar evangelizadores y formadores de evangelizadores: enseñar a enseñar,” dice Abram León, coordinador de movimientos eclesiales laicales de la Arquidiócesis de Denver y director de la Escuela de Evangelización San Pablo por los últimos diez años. “Todos los miembros han tenido un encuentro personal con Cristo que los hace tener un celo admirable para llevar a Jesús a los demás”.

La misión de la escuela ha consistido en formar escuelas de evangelización en cada parroquia para que estas impartan los propios cursos de seguimiento. Ahora hay 13 Escuelas de Evangelización San Pablo en 13 parroquias distintas, con alrededor de 17 miembros en cada una.

“Los buenos testimonios de sacerdotes al ver el impacto en las personas de su parroquia y los grandes frutos: esta es la alegría más grande de los discípulos evangelizadores que salimos de nuestra zona de confort para predicar,” dice Abram.

“El fruto mayor que yo he visto ha sido cómo las personas a las que hemos llevado la Palabra han hecho comunidad,” dice Rigo Escamilla, feligrés de la parroquia St. Anthony of Padua y de la escuela de evangelización desde hace diez años. “He visto en el transcurso de este tiempo la transformación de muchísimas personas, el encuentro con Dios de tantos que no sabían de Él. Y después he visto cómo se han ido entregando en el servicio dentro del templo, en la alabanza o en la catequesis”.

Los orígenes de este método de llevar el Evangelio se encuentran en la llamada del Papa San Juan Pablo II en los años 80 a una nueva evangelización, “Nueva en su ardor, en sus métodos y en su expresión”.

La unión de tres líderes católicos abriría el camino para un método de enseñanza kerigmático, carismático y comunitario: el padre Emiliano Tardif, el padre Ricardo Argañaraz y el laico José “Pepe” Prado. En otras palabras, se buscaba trasmitir el auténtico mensaje del Evangelio de una manera dinámica que llegara lo más profundo del corazón.

La primera escuela de evangelización llamada “San Andrés” comenzó en Guadalajara, Méx. y después se esparció a diferentes lugares de los Estados Unidos, incluyendo Denver, donde ha dado grandes frutos y radica bajo el Movimiento de Renovación Carismática con el nombre “San Pablo”.

Un fuego ardiente

“La entrega de los miembros es admirable porque lo hacen sin esperar recompensa, sino por amor a Cristo y a la Iglesia”, dice Abram.

Pero ¿de dónde nace tal entrega y ardor que los lleva a predicar a “tiempo y a destiempo”? Nace precisamente del encuentro que han tenido con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, y de la transformación que han experimentado en sus propias vidas al formar parte de la escuela de evangelización.

“Una de las cosas que me ha ayudado de haber ingresado a la escuela fue un cambio grande y radical en mi vida espiritual. Yo no tenía nada de conocimiento de la vida espiritual”, comparte Rigo. “Me he enamorado de la relación con Dios. He encontrado el verdadero sentido de mi vida. Para mí la escuela de evangelización ha sido una maestra que me ha formado y dado la capacidad para enfrentar mi vida diaria.”

Abram igualmente dice tenerle mucho que agradecer a la escuela: “Me ayudó a encontrarme más profundamente con Dios, a ver el magisterio de la Iglesia y los sacramentos como una fuente de vida y santificación”, comparte el líder. “En sus cursos me enamoré de la palabra, de la comunidad, conocí a Jesús como Maestro y me dio la pasión y el celo por salir a anunciar a otros que Jesús está vivo”.

“Si algo le tengo que agradecer es que me ha ayudado a ser discípulo de Cristo, a ser misionero y no tener miedo a salir de mi casa, de mi iglesia, de mi diócesis a llevar a Cristo a otros,” dice Abram.

El obispo auxiliar de Denver monseñor Jorge Rodríguez celebró el pasado 29 de junio una misa por el X aniversario de la escuela en la que reconoció su gran esfuerzo por llevar la palabra de Dios a otras parroquias y los alentó a llevar ese mensaje en todas las áreas de su vida y a discernir el futuro de esta misión.

“Ahora les toca discernir con oración para ver por dónde los está llevando el Señor, poner todo en la misión y que crezca esta escuela de evangelización, que haya más escuelas de evangelización y que lleven su mensaje a más gente para la gloria de nuestro Señor”, concluyó el prelado.