Iglesia en México saluda el éxito de la película “Roma”

Por: Aciprensa

El Secretario General de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Mons. Alfonso Miranda, saludó el éxito de la película “Roma”, del cineasta Alfonso Cuarón, en los Premios de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográfica, conocidos como “Oscars”.

“Felicidades a México, y a sus realizadores, por el éxito de la película Roma en los Oscares”, escribió Mons. Miranda.

Nominada a 10 Oscars, en la noche del 24 de febrero “Roma” se llevó los premios a Mejor Película Extranjera, Mejor Fotografía y Mejor Director.

El P. Yair Ortega, Secretario ejecutivo de la Comisión Episcopal de Pastoral de la Comunicación (CEPCOM) de la CEM, escribió una reseña de la película, presentándola como “un logro de producción, cuidada hasta los últimos detalles, algo que pocas veces se ve en el cine nacional”.

“Pero también es mucho más que un drama mexicano, es una protesta desde distintos ángulos”, señaló.

La película de Cuarón, dijo, “retrata el clasismo de la sociedad mexicana”, al tiempo que hace una “denuncia social a los gobiernos autoritarios en México durante las décadas de los 60’s y 70’s”.

Además, indicó, “Roma” presenta “el México de las migraciones”, con “migrantes en su propio país que llegan a las grandes ciudades a trabajar en empleos donde no son respetados sus derechos y muchas veces son denigrados por su condición de provincianos”.

Próximamente: Hoy la Iglesia celebra la memoria de “María, Madre de la Iglesia”

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Este 1 de junio la Iglesia celebra la memoria de la Santísima Virgen María Madre de la Iglesia, cuya fecha fue establecida el lunes siguiente a Pentecostés.

El Vaticano estableció la memoria a través de un Decreto de la Congregación para el Culto Divino firmado el 11 de febrero de 2018.

El documento sostiene que el Papa Francisco “consideró atentamente que la promoción de esta devoción puede incrementar el sentido materno de la Iglesia en los Pastores, en los religiosos y en los fieles, así como la genuina piedad mariana”.

En el decreto, la misma Congregación señala que “esta celebración nos ayudará a recordar que el crecimiento de la vida cristiana, debe fundamentarse en el misterio de la Cruz, en la ofrenda de Cristo en el banquete eucarístico, y en la Virgen oferente, Madre del Redentor y de los redimidos”.

“La gozosa veneración otorgada a la Madre de Dios por la Iglesia en los tiempos actuales, a la luz de la reflexión sobre el misterio de Cristo y su naturaleza propia, no podía olvidar la figura de aquella Mujer, la Virgen María, que es Madre de Cristo y, a la vez, Madre de la Iglesia”, precisa el texto.

En una de sus columnas semanales, el Arzobispo de Los Ángeles, Mons. José Gomez, indicó que los primeros cristianos “tenían una conciencia profunda de que la Iglesia era su ‘madre’ espiritual, que los daba a luz en el bautismo, constituyéndolos en hijos de Dios a través de los sacramentos”.

También en el Nuevo Testamento “los apóstoles a menudo se referían a los fieles como a sus hijos espirituales, reflejando así nuevamente su comprensión de que la Iglesia es nuestra madre y nuestra familia”.

“Y en esto, los primeros cristianos entendieron que María era el símbolo perfecto de la maternidad espiritual de la Iglesia”, afirmó Mons. Gomez.

Por ello, señaló que la nueva memoria que los católicos celebrarán el 21 de mayo es “un profético redescubrimiento de una antigua devoción”.

En el siglo XX, el Papa Pablo VI, dirigiéndose a los padres conciliares del Vaticano II, declaró que María Santísima era Madre de la Iglesia.

La memoria “Virgen María, Madre de la Iglesia” recuerda que ella es Madre de todos los hombres y especialmente de los miembros del Cuerpo Místico de Cristo, desde que es Madre de Jesús por la Encarnación.

Así lo confirmó Jesús desde la Cruz, antes de morir, al apóstol San Juan, y el discípulo la acogió como Madre.

La piedad de la Iglesia hacia la Santísima Virgen es un elemento intrínseco del culto cristiano, cumpliendo así la profecía de la Virgen, que dijo: “Me llamarán Bienaventurada todas las generaciones” (Lc 1,48).

 

Artículo publicado originalmente en Aciprensa.

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