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domingo, septiembre 25, 2022
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¿La fe y la ciencia son compatibles?

Me motiva a escribir este artículo el hecho de que, antes de ingresar al seminario de estudios eclesiásticos para recibir el orden sagrado del sacerdocio, estudié y ejercí la ingeniería. Así es que, antes de recibir la formación filosófica y teológica por parte de la Iglesia, recibí una formación ampliamente científica en el Tecnológico y aplicada en el campo industrial.

La relación entre ciencia y religión, así como su interpretación, ha pasado por momentos distintos a lo largo de nuestra historia. Podemos decir que a lo largo de la historia se han dado cuatro formas distintas de entender esta relación, principalmente, como una relación de conflicto, de independencia, de diálogo o de integración. Pero, al final, lo más importante es analizar las premisas que se exponen a la hora de describir esta relación entre la razón y la fe o entre la ciencia y la religión.

Categorías distintas

En primer lugar, es preciso decir que estamos frente a dos grandes fuerzas que tienen una enorme influencia en el ser humano: la fuerza de nuestras intuiciones religiosas y la fuerza de nuestro impulso por las observaciones precisas y las deducciones lógicas. Es cierto que tanto la ciencia como la religión son elementos esenciales de la cultura y su relación ha sido motivo de un debate muy complejo y continuo. Sin embargo, podemos afirmar que estas realidades no son opuestas o contrarias en sí, sino que es el hombre quien las sitúa en oposición o colaboración, o las hace dependientes o independientes.

Decimos que no puede existir choque o contradicción entre la fe y la ciencia porque sus tratados pertenecen a diferentes niveles o categorías. Pongo una comparación: es como decir que entre la poesía y la química no puede haber choque o contradicción, porque sus materias pertenecen a categorías completamente diferentes, y los objetos que se mueven en diferentes categorías jamás de los jamases pueden chocar. Otro ejemplo es el tan discutido tema de la creación, en el que tantos afirman que la ciencia “desmiente” a la Biblia. De nuevo, en este caso no existe tal contradicción, ya que la ciencia nos responde a la pregunta de cómo se realizó la creación, mientras que la fe nos responde a la pregunta de quién realizó la creación. Si los temas pertenecen a categorías distintas de conocimiento, entonces no se pueden contradecir.

Compatibilidad

No solo sostengo que la fe y la ciencia no se oponen, sino también que se complementan en el camino para llegar a la verdad. Así lo expresa el papa Benedicto XVI: “Todo lo que realmente es racional es compatible con la fe revelada por Dios y con las Sagradas Escrituras”. Existe entre ambas una compatibilidad que debemos aprender a manejar. Los últimos pontificados de la Iglesia católica han insistido mucho en la racionalidad de la fe y en la cuestión del conocimiento de la verdad. Esto al menos pone de manifiesto a la generación del presente que dicha cuestión no debe descartarse de manera simplista creyendo que tener fe es, de suyo, algo irracional.

Ejemplo de compatibilidad

La compatibilidad entre ambas se hace patente en el hecho de que la ciencia es una ayuda para la religión, y la religión una ayuda importante para la ciencia. Esto es de vital importancia en la actualidad, ya que en ocasiones ciertos impulsores del desarrollo científico, en su afán por la investigación, pasan por alto la dignidad del ser humano. Ahora cada vez se entiende más el rol de la Iglesia que lucha por implementar la ética y la moral en el campo científico y sirve como garante en la defensa del hombre y de nuestro mundo ante una ciencia que a veces los olvida.

Entonces podemos ver que los principios religiosos son una guía valiosísima para que los avances científicos estén orientados al bien de la humanidad y la preservación de la creación entera. Cuando la ciencia avanza independientemente de la moral y la ética, las aplicaciones científicas son capaces de desviarse hasta el punto de suponer una amenaza para la existencia de la humanidad o de nuestro hábitat. Un ejemplo es la ciencia aplicada a las armas de destrucción masiva o las tecnologías que aumentan la contaminación ambiental.

Filosofía y límite de la ciencia

Pero más allá de la compatibilidad entre la fe y la ciencia, es imposible ignorar el límite de esta última. La ciencia sola es incapaz de dar respuestas convincentes a las grandes interrogantes del hombre, que son, en gran medida, de naturaleza ética y existencial: ¿porqué estoy aquí?, ¿cuál es el sentido de la vida?, ¿cómo debo vivirla?, etc.

Esto se debe a que estas preguntas ya no pertenecen a la categoría de aquello que se puede ver, tocar, medir y pesar. Son preguntas que sobrepasan los límites del saber científico, y que a la vez revelan la urgente necesidad de adquirir una visión renovada del saber. ¿Es la ciencia la única manera en que podemos saber algo? La Iglesia siempre ha considerado que la ciencia es solo una rama del conocimiento de la verdad. La ciencia solo puede ayudarnos a saber hasta cierto punto, a partir del cual se entra en el terreno de la razón y la filosofía. Esta realidad no implica una contradicción con la ciencia. De hecho, la razón, especialmente aplicada a la filosofía, es un puente privilegiado para articular las relaciones entre la ciencia y la fe.

Ciencia, filosofía y fe

La ciencia siempre ha sido una herramienta importante en el razonamiento de la fe. Las ciencias exactas –como las matemáticas, la física, la química, la medicina, etc.­­–, aplicadas al estudio de la naturaleza y del universo, nos ayudan a llegar a la conclusión de que no es posible que el orden, la composición, la organización, la complejidad y la misma vida sean un resultado del azar. Al contrario, requieren de un Creador inmensamente sabio, inteligente, grande, poderoso y noble. Con todo esto, llegamos a la conclusión de que la ciencia nos auxilia a corroborar razonablemente nuestras convicciones de la fe a través de la filosofía.

Iglesia: Promotora de la ciencia

Por último, cabe destacar que si la religión fuera contraria a la ciencia, siempre la resistiría. Sin embargo, la Iglesia católica ha sido una gran promotora de la ciencia a través de los siglos. Así lo demuestran los hechos históricos. Por ejemplo, es bien sabido que las universidades tienen su origen en la Iglesia católica. Las primeras universidades medievales nacieron a partir de las escuelas palatinasmonásticas y episcopales existentes desde la Edad Media. En ellas, se formaba a profesionales en la investigación científica y la enseñanza del pensamiento crítico con el objetivo de mejorar la sociedad.

De hecho, la universidades de investigación europeas se remontan a la fundación de la Universidad de Bolonia en 1088 y la de París, en torno a 1160. Cuando las universidades europeas se concentraron en la ciencia y la investigación en los siglos XIX y XX, lo hicieron sobre los cimientos de la educación católica que las precedía, cuyos principios y filosofía han dado forma a la universidad moderna de nuestros días.

Mons. Jorge de los Santos
Monseñor Jorge de los Santos es el párroco de la iglesia de Nuestra Señora Madre de la Iglesia en Commerce City, Colorado.
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