“Los jóvenes quieren estar con Dios”

Con estas palabras Liliana se despide de la Pastoral Juvenil

Después de 8 años de servicio como Coordinadora de Pastoral Juvenil Hispana en Denver, Liliana Flores ha decidido dejar su puesto para tomar otros rumbos. Con el corazón apenado, dijo a El Pueblo Católico que ella ama el trabajo con los jóvenes “y lo voy a seguir haciendo toda mi vida, porque sé que es mi misión. Los jóvenes tienen un gran espíritu, entusiasmo, ganas de hacer las cosas, y muchas ganas de estar con Dios”, por eso, es fundamental acompañarlos para encontrar al Señor.

Pero Liliana sabe que debe iniciar una nueva etapa y se va muy agradecida: “Ha sido bien importante para mí trabajar aquí; aprender todos los días y trabajar en equipo ha sido muy bueno. Estuve muy a gusto con personas bien finas que son mis amigos; los voy a extrañar”, afirmó.

Monseñor Jorge de los Santos, Vicario del Ministerio Hispano, remarcó la fidelidad de Liliana que “ha dado lo mejor de sí, ha vencido obstáculos, ha impreso entusiasmo en sus obras, en las que ha hecho crecer la pastoral especialmente de los adolescentes y ha rendido mucho fruto para el Reino de los Cielos. Dios recompense a Liliana, como premia a sus fieles servidores”.

Luis Soto, Director del Ministerio Hispano y de Centro San Juan Diego, destacó que Liliana “lleva toda su vida involucrada con los jóvenes, desde que ella misma era una jovencita. Ha sido muy creativa, muy amada por los jóvenes que trabajan con ella, y muy cercana a todos. Por ello, estamos muy agradecidos por todo lo que ha hecho”.

Dirigiéndose a los jóvenes hispanos, Liliana dice: “Sigan adelante en su relación con Dios. Y apoyen mucho a Mayra –la nueva Coordinadora- quien ahora trabajará con ustedes. Espero que juntos, sigan llevando a Jesús a los demás jóvenes; la Iglesia los necesita”.

Mayra Alejandra Morales será la nueva Coordinadora de la Pastoral Juvenil. Nació en Texas y es hija de padres mexicanos. Se graduó de la Universidad de Santo Tomás con una Licenciatura en Estudios Internacionales y Español. Participó en el Programa de Emprendedores Sociales, que da préstamos de micro créditos a personas de bajos recursos, para que puedan establecer su negocio. Y también fue misionera de FOCUS para ayudar a otros estudiantes a crecer en su fe y relación con Jesús.

 

Próximamente: El Evangelio de la Vida- La medicina de nuestros tiempos

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Por el arzobispo Samuel J. Aquila.

Han pasado 25 años desde que San Juan Pablo II lanzó su histórica carta encíclica Evangelium Vitae – El Evangelio de la Vida – que hizo una contribución significativa a la comprensión de la Iglesia de cómo se debe valorar la dignidad humana de cada persona. A lo largo de los años desde su publicación, el mundo ha sido testigo de una erosión constante de las leyes y las creencias sociales comunes que han protegido esta dignidad dada por Dios, desde los cambios a lo que el estado reconoce como matrimonio, la forma en que tratamos a los ancianos, a la continuación destrucción del feto. El Papa Francisco ha unido su voz a esta enseñanza al enfatizar el valor propio de los no nacidos y los ancianos mientras habla fuertemente en contra de nuestra cultura de usar y tirar en todo el mundo.

Siempre he apreciado la naturaleza clara y profética de Evangelium Vitae. De hecho, la amenaza actual del virus COVID-19 será un momento decisivo en cómo nuestra sociedad trata la dignidad de cada persona. ¿“Respetaremos, protegeremos, amaremos y serviremos la vida, cada vida humana” (EV, 5) en la forma en que respondemos, o solo cuidaremos de nosotros mismos? ¿Respetaremos la vida de los ancianos tanto como de los jóvenes?

San Juan Pablo II tiene palabras de sabiduría para nosotros en esta elección: solo en la primera dirección “encontrarás justicia, desarrollo, libertad verdadera, paz y felicidad” (EV, 5). Solo cuando los países siguen el Evangelio de la Vida, vendrá la paz verdadera y duradera.

En una entrevista para El Pueblo Católico, el padre Ángel Pérez subraya que la dignidad y el valor de cada persona tienen su origen en la imagen y semejanza de Dios. Hoy vemos la devaluación de la persona en la implementación generalizada de la creencia de que la verdad es relativa y determinada por cada persona. El Evangelium Vitae advierte que esta forma de acercarse a la vida lleva a las personas a llegar inevitablemente al punto de rechazarse unas a otras como obstáculos en el camino o como herramientas para la autosatisfacción. (Cf. EV, 20).

El padre Luis Granados aborda el aborto y la eutanasia como ideas que actualmente están de moda como principales amenazas contra la vida humana. Algunos han presentado el argumento de que el cambio climático o la inmigración son agresiones contra la vida humana que son tan moralmente graves como el aborto y la eutanasia. Pero estos problemas son cualitativa y moralmente diferentes. Entre las diferencias que resalta están el hecho de que un niño no nacido es inocente, que estos actos implican la toma directa e intencional de la vida, y que matar a los no nacidos, ancianos y discapacitados corrompe el corazón de la persona que quiere o participa en causar su muerte, de una manera que destruir el medio ambiente no lo hace.

La seriedad de estos importantes temas resalta los desafíos importantes que enfrentamos hoy en día. Como dice San Juan Pablo II, “perdiendo el sentido de Dios, se tiende a perder también el sentido del hombre, de su dignidad y de su vida. A su vez, la violación sistemática de la ley moral, especialmente en el grave campo del respeto de la vida humana y su dignidad, produce una especie de progresiva ofuscación de la capacidad de percibir la presencia vivificante y salvadora de Dios” (EV, 21). Hemos visto crecer la obscuridad progresiva especialmente en los últimos 10 años con el suicidio asistido por un médico, la redefinición del matrimonio y algunos obispos, aún más tristemente, ya que deberían saberlo mejor, argumentando que el aborto es un tema preeminente en la votación. .

Como creyentes en la Resurrección y como personas redimidas por Jesús, somos llamados para entrar en esta oscuridad con la luz del Evangelio. En la lectura del Evangelio de Juan el pasado fin de semana, Jesús abrió los ojos del ciego, y muchos están espiritualmente ciegos hoy. Jesús desea abrir sus ojos si ponen su fe en él. Jesús nos enseña: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan. 8:12).

A medida que celebramos el 25 aniversario de Evangelium Vitae, las palabras de cierre de San Juan Pablo II resuenan aún más fuerte: “A todos los miembros de la Iglesia, las personas de la vida y para la vida, hago esta petición urgente, para que juntos podamos ofrecer a este mundo nuestras nuevas señales de esperanza y trabajar para asegurar que la justicia y la solidaridad aumenten y que se afirme una nueva cultura de la vida humana, para la construcción de una auténtica civilización de la verdad y el amor”. En este momento del coronavirus es bueno recordar esta esperanza y continuar construyendo una “civilización auténtica de la verdad y el amor”.

Que nuestra Señora de la Nueva Evangelización interceda por nosotros durante estos tiempos difíciles y nos ayude a estar atentos a la inspiración del Espíritu Santo para ver cómo podemos defender la dignidad de cada persona desde el momento de la concepción hasta la muerte natural.